Desde temprano me fui a extraer piedras para construir la muralla. Parece increíble que cientos de miles de años de civilización estén por terminar. ¿Habrá vida en otros planetas? ¿Habrán destruido la Red antes de que fuera demasiado tarde?

Rumbo a la muralla, por el lado nororiente, esta la mina la Asunción, abandonada y fantasmal igual que las demás, con su enorme chimenea de ladrillos rojos similar a los faros que hay en el mar, y la yerba, las enredaderas y los arbustos tragándose las paredes carcomidas.

Bajé por el elevador de varilla oxidada con mi casco de minero y mi bastón que ocupé a modo de barreta para ir desgajando las piedras. El elevador rechinaba con un estruendo ensordecedor mientras me introducía al vientre de la tierra y el vaho que salía de las entrañas de nuestra Madre me sofocaba. Descendía y aquel túnel parecía interminable y sentía lo que sentí cuando aún no había nacido. Fui desgajando las piedras y después, ya arriba, las fui sacando al compás de mi bastón. La mayoría eran piedras vidriosas de obsidiana negra. Piedras y oro y plata extraídos durante siglos y aún la mina me regaló sus frutos. También saqué algunas piedras de mármol grisáceo-verde y café terroso, otras blancas porosas y con arena como corales perdidos, un poco de ámbar y algunas de tezontle rojo.

Ahí iban formadas como soldaditos.

Aún falta mucho para terminar la cortina a la altura que me pidió don Fili pero ya abarque la parte norte del bosque de punta a cabo. Aunque de múltiples y pálidos colores, predomina el negro cristalino de la obsidiana, por lo que la incipiente muralla es un largo espejo arrugado serpenteando por las montañas.

Oiga, rumbo al norte se divisa a lo lejos otra ciudad en ruinas con otros cilindros y torres luminosas en el centro.

Desde tiempos inmemoriales nos desconectamos de la Red, ahora solo son leyendas lo que sabemos de ella.

¿Pero si estamos en el fin de los tiempos porque los secuaces quieren destruir a la humanidad? ¿Qué ganan? Es absurdo, don Fili.

Quieren el bosque.

¿Hay más sobrevivientes?

Lo poco que sabemos es por las anécdotas que algunos forasteros nos han contado.

¿Para qué quieren el bosque?

La Red tiene que dominar el planeta entero.

¿Los secuaces son humanos?

Sí, sí lo son.  

¿Y obedecen a la Red?

Si la vida en la tierra está por extinguirse no es culpa de los seres humanos. Ciertamente veo que así es, como presagiaron los antiguos, ahora el dinero y el mundo virtual son los que tienen valor y nosotros que habitamos primero la tierra y nuestras voces, no tienen ningún valor. Aquellos otros que acumulan riquezas y poseen más y más, se dicen afortunados en el mundo, pero te sé decir que no presenciaremos la destrucción del bosque, no te preocupes.

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