Del dos de octubre de mil novecientos sesenta y ocho

A nuestros días

Ya corrió mucha sangre y mucha tinta

Los muertos pedían silencio

Y el político entonó su balada metafísica

Al PRI por los siglos de los siglos

Los huesos de los jóvenes

Abrieron caminos y surcos

Y a los cantantes les escupieron

En los prostíbulos

Ahora el dilema es otro

Escuchad poetas de la ciudad y el campo

Los muertos sin rostro que se llevó la peste

Los desaparecidos sin derecho a ser sepultados y llorados por sus madres

Las asesinadas en manos del hombre a caballo

Llegaron hace unos meses a reclamar lo suyo

Tomaron nuestros cuerpos y nuestros nombres

Se miraron al espejo  

Y rescataron la sonrisa de la mañana

Anterior a la primera selfie

Ahora reclaman el pacto hecho con piedras y sangre

En la Plaza de los Sacrificios

Hace ciento veinte mil años

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