La flaca a la puerta toca

de palacio nacional

desatada y sin bozal.

Hambrienta y muy loca,

lo que a cada quien le toca

dice, sin disimulo:

por los años que acumulo

a leguas se puede ver

macho tenías que ser

pues gobiernas con el culo.

A mí no me importa nada

doquier causo admiración

deja ya tu turbación

y regresa a tu morada.

Mira hijo de la chingada

infalible como pocas:

o te pones cubrebocas

o te llevo ya al panteón.

Pero allá hay que estar chitón:

¡ahora sí estoy enojada!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s