¿Te acuerdas

de los desfiladeros

en la sierra de Querétaro?

¿Te acuerdas

cómo el viento barría todo lo viejo

que había en las montañas?

Yo manejaba el Jeep

y no quise voltear para no despeñarnos.

Ante el instante de peligro,

ante el precipicio

del sí o el no de la Historia

se me ocurre una posible solución

de aquel lejano enigma:

del devorador salió comida

y del fuerte salió dulzura.

Algunos a la Palabra

le dicen poesía

otros le llaman mito o voz del mirlo.

La imagen es el silencio

que queda balbuceando

después de que la efigie

se arroja entre las rocas.

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