En este canto se nos muestra a los simoniacos, aquellos que hacen compran y venden lo espiritual y sagrado. ¿Tiene esto algo que ver con nuestra sociedad actual? Desde luego que lo más evidente es que la iglesia católica desde que se constituyó como tal ha caído en la simonía. Así lo expresa Dante:

Ahí, Constantin, di quanto mal fu martre,

Non la tua conversion, ma quella dote

Che da te prese il primo ricco patre!

(¡Ah Constantino! Cuantos males causaste no con tu conversión, sino por la dote que de ti recibió el primero de los padres que se hizo rico)

Es decir, para nuestro poeta, desde su origen la iglesia acarrea este mal. En este sentido fue bastante severo con el poder papal y no por nada fue un papa el que lo condenó al destierro y lo condenó a muerte. Ahora bien, en nuestros días la iglesia católica ha perdido mucho del poder que en los tiempos de Dante tuvo. Sin embargo, si aguzamos un poco la imaginación, podemos extrapolar este canto a nuestra situación actual.

En un texto breve y enigmático, Walter Benjamin dice que el capitalismo es en sí una religión sin posibilidad de redención. ¿A qué se refiere? Para ello hay que recordar el famoso texto de Marx sobre el fetichismo de la mercancía. Ahí señala que, cuando se analiza la mercancía en su valor de cambio, ésta empieza a tomar connotaciones teológicas. Es decir, cuando compramos una mercancía, un café Starbucks por ejemplo, no sólo compramos un objeto que satisface una necesidad corporal. De igual forma también compramos un bien espiritual. Como los antiguos simoniacos al comprar una mercancía compramos nuestra redención, sólo que a diferencia de la Edad Media, no tenemos la esperanza de la vida eterna: nuestra redención se acaba cuando consumimos el café, listos para reanudar en una nueva compra nuestro deseo de redención. Por eso para Benjamin, el capitalismo es la más cruel de las religiones. Y tiene razón, es un cuento de nunca acabar ese misterio teológico que se esconde detrás de cada mercancía. Ahí creo encontrar la explicación del porque cada que se reabren los centros comerciales en esta pandemia, una y otra vez se atiborran de personas deseosas de espiritualidad, sin importar el riesgo a contagiarse. Los que creemos que es necesaria otra economía, no basta con producir y distribuir de otra manera. El reto es enorme porque tenemos que también pensar en cómo dotar de otro valor a las cosas y su relación con las personas.

Aquí dejo un video sobre los simoniacos y Dante:

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