Para mi sorpresa, Dante no narra el momento en que Beatriz lo mira a él. No estamos hablando de miradas de enamoramiento, aunque amor las inspire. Y es que a mi mentalidad literalista le cuesta trabajo realizar los otros planos de lectura. Más cuando se trata de cuestiones tan personales como la relación de un hombre y una mujer. Pero no hay que olvidar que Beatriz es también la alegoría de la Fe. es cierto, la manera en cómo el florentino nos relata su encuentro tiene tonos eróticos. En eso no se diferencia de la poesía mística de San Juan de la Cruz o Santa Teresa. Y eso que apenas estamos en el paraíso terrenal. Sin embargo, la visión y lo visual tienen mayor peso en la Comedia que en el arrobamiento espiritual de los poetas españoles. Ese arrobamiento, por así decirlo, es más carnal y por lo tanto más erótico. O para ser más justo, en la Comedia lo visual tiene connotaciones místicas y sensuales como pocas veces yo he leído.

Ahora bien, en este canto Beatriz está sentada bajo el árbol de nuevo follaje. En torno a ella están siete ninfas:

Poco tiempo serás habitante de esta tierra – me dijo mi amada- más vivirás por siempre conmigo como ciudadano de esa Roma que también es la patria de Cristo, por lo que al regresar al mundo deberás escribir todo lo que has visto. Y como yo me encontraba por completo sometido a su voluntad, hice lo que me dijo.

No es la primera vez que en la Comedia se señala la importancia de narrar el viaje. Sin embargo, la petición de Beatriz plantea otros cuestionamientos ¿Para qué querría Dios que se narre lo que hay en cada una de las partes del más allá? ¿Por qué eligió a un poeta y no a un filósofo o a un profeta?

Siguiendo con las afinidades electivas que he ido encontrando a lo largo de la lectura, la tesis III sobre la filosofía de la historia de Benjamin, señala:

El cronista que narra los acontecimientos sin distinguir entre los grandes y los
pequeños, da cuenta de una verdad: que nada de lo que una vez haya acontecido ha de
darse por perdido para la historia. Por cierto, que sólo a la humanidad redimida le cabe por
completo en suerte su pasado. Lo cual quiere decir: sólo para la humanidad redimida se ha
hecho su pasado citable en cada uno de sus momentos. Cada uno de los instantes vividos
se convierte en una citation À I’ordre du jour, pero precisamente del día final.

Yo encuentro que en este canto el poeta narra una nueva posibilidad de entender la historia de la humanidad. Y lo hace presentándonos la historia de una humanidad redimida desde su visión del paraíso terrenal y con unos cuantos personajes. Al final del canto aparece una prostituta custodiada por un gigante con el que de cuando en cuando se besa. Ella mira a Dante. El feroz amante la golpea por todo el cuerpo, desata el carro y la arrastra por la selva hasta que se pierden de vista. Con esta imagen parece decirnos que, desde antes del inicio de la historia, en el paraíso terrenal, ya estaba el juicio final en germen. Cristo es el enviado de Dios ante los hombres. Dante es un hombre enviado por los hombres. O mejor dicho, es un hombre que se extravío mientras caminaba como cualquiera. Por eso es el poeta de la esperanza y no el profeta a quien la divinidad dicta las palabras: él, como representante de la humanidad, anuncia la certeza de la redención.

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