Dice Lederman y Teresi en su libro La partícula divina. Si el universo es la respuesta ¿cuál es la pregunta? que hay dos tipos de especulaciones teóricas sobre la composición de la materia. Los hay más científicos y mecanicistas como Demócrito que, cuando se preguntan por el porqué de un fenómeno, buscan la causa, mientras que hay otros como Platón y Aristóteles que cuando se preguntan el porqué de un fenómeno, buscan su propósito. A esta segunda categoría pertenecen las especulaciones de Dante a lo largo del Paraíso y en específico en el canto XIX.

Es curioso comprobar que esa dicotomía sigue vigente hasta nuestros días y que está presente en el terreno científico. Por ello, un físico como Lederman está más en la línea de Demócrito, mientras que un físico como Penrose habla de un mundo platónico compatible y vinculado con el mundo de la física. Y en efecto, en el fondo creo que hay pensadores y científicos que buscan un propósito lo declaren o no. Me parece que a este tipo de investigadores les puede parecer una visión alegórica bastante intuitiva la postulada por el poeta italiano.

El canto XIX inicia con una imagen sobre el equilibrio entre Aries y Libra en el firmamento. esta imagen no hay que dejarla de lado en relación al largo discurso de Beatriz sobre el origen y armonía de todo lo existente.

Ahora bien, abordaré nueve de los que considero principales temas cosmológicos del canto y los trataré de relacionar con las metáforas, imágenes y mitos de los que hacen uso los científicos modernos para explicarnos sus experimentos, comprobaciones y muchas veces intrépidas y descabelladas teorías.

1.- Empecemos por el principio. Beatriz le dice al Bardo que ante sus dudas no es necesario que hable porque ella puede ver sus pensamientos en la esencia de aquel que todo lo ve, en aquel punto que es un no lugar donde se encuentra todo tiempo y espacio.

Algo parecido dice Hameroff en sus estudios de la conciencia, al señalar que ésta pudo formarse a partir del big bang. Como si el universo se conformase no solo de materia sino de espíritu al mismo tiempo. Una especie de información cuántica contenida incluso antes de la gran explosión.

2.- Beatriz señala que el punto-Dios se difundió por todos lados para que se reflejase en las cosas y pudiera reconocer su existencia.

Este punto se vincula al anterior. Si el universo es conciencia, la conciencia humana es una de las formas por medio del cuál Dios reconoce su existencia.

3.- Antes de la creación Él ya se encontraba activo.

Roger Penrose y otros físicos, actualmente postulan que el universo tal vez no tuvo su inició en el big bang. Desde una teoría cíclica del universo, postulan que el universo tiene un inició y un fin cíclico. Es una teoría que guarda relación con el universo como conciencia, ya que no es imposible, si estuvieran en lo correcto, que cada nueva creación del universo guardara información de sus anteriores ciclos.

4.- De aquel acto infalible, se crearon la materia, la forma y los ángeles, como flechas disparadas por un arco de tres cuerdas. Esto generó un efecto triple en las cosas creadas, como el rayo de luz que se refracta en un cristal, sin diferencia entre el principio y su complemento.

El modelo estándar de la física hasta hace poco no lograba responder la paradoja de que a un nivel subatómico las partículas no tuvieran masa según los modelos matemáticos. Torciendo un poco los conceptos pero no tanto, podemos decir que la forma es la masa necesaria para que las partículas conformen átomos y por lo tanto la materia, mientras que los ángeles sería ese campo de Higgs y por lo tanto donde es posible se encuentre la clave para el estudio de la conciencia en el universo.

5-Antes de contar veinte, los ángeles perturbaron el mundo material y otros se mantuvieron fieles sin suspender su actividad en torno al centro luminoso al que pertenecen. La soberbia del ángel caído, quien decidió no reconocer la bondad suprema y seguir girando en torno al punto-Dios generó un desequilibrio.

Según el modelo estándar de la física el universo se creo por un desequilibrio en la simetría creando el espacio tiempo.

6.- Los ángeles tienen inteligencia, memoria y voluntad, no como la de los simples mortales pero sí la tienen. La memoria, por ejemplo, es distinta porque estas sustancias se deleitan en la imagen de dios y por ello no necesitan un objetivo nuevo en donde distraer su mirada y por lo tanto tener que recordar.

Si existe la conciencia en el universo y como dice Hameroff, nuestras almas al morir regresan al alma del mundo, existe tal vez un tipo de información cuántica desde el inicio de la creación que está relacionada a los ciclos anteriores.

7.- Existen falacias, chistes, fábulas y propuestas falaces con los que se explican fenómenos naturales/sobrenaturales. Sin embargo la búsqueda de la verdad debe de guiar e iluminar las búsquedas de los motivos más ocultos del ser.

En la ciencia y en la poesía, por diferentes vías se guían por similares principios. Nótese que Dante no incluye las invenciones de la poesía en ese tipo de fábulas y falacias falaces. Por el contrario, como lo mostró a lo largo de la Comedia, es uno de los accesos al conocimiento y la verdad.

8.- La naturaleza angélica se vuelve tan numerosa de grado en grado, que ni la palabra ni la imaginación pueden alcanzarla pues su número es indeterminado.

¿Y la ciencia puede alcanzar la verdad? A pesar de los avances tan sorprendentes de la física y otras ciencias, siguiendo a Dante, creo que la realidad última de las cosas es y será incognoscible.

9.- La primera luz que en ellos reverbera les penetra de múltiples formas, y cada forma es acorde al ser que recibe esa luz. Esto se comprende mejor con la metáfora de los múltiples espejos que el Poder divino a pulido sin que por ello deje de ser uno e indivisible como al principio.

Finalmente, hay que entender esta visión poética del universo tanto en su aspecto diacrónico, el origen, como sincrónico, el aquí y el ahora, ya que estas dos temporalidades se entrelazan. El punto-Dios es el origen del universo y es el sustento en cada uno de sus instantes presentes. Y el uno indivisible, ¿no se parece al átomo de Demócrito y al bosón de Higgs? Desde luego no todos los científicos toman en serio el que el universo tenga un propósito o conciencia o información cuántica o como quiera llamársele, pero ningún científico negará que nuestro cosmos parece el producto de un milagro. Por otro lado, estas comparaciones entre el Paraíso y la física moderna pueden parecer muy arbitrarias. Sin embargo, creo que las intuiciones poéticas muchas veces se acercan, y en ocasiones se adelantan, a los descubrimientos de la ciencia. Sin duda, de aquí a setecientos años, cuando los descubrimientos de la física sean aún más profundos, este canto se podrá leer e interpretar de otra manera y aumentará su riqueza. Lederman y Teresi señalan que Demócrito se adelantó, con la Razón Pura como herramienta, a las comprobaciones de la física actual. También señalan que fue hasta el Renacimiento que se le dio continuidad a sus intuiciones. Para los investigadores, los descubrimientos en la física desaparecieron a lo largo de la Edad Media. Desconozco hasta que punto esta generalización sea cierta, pero lo que es cierto es que Dante, con la Razón Imaginativa como herramienta, intuyó una nueva y sorprendente visión del cosmos: un punto-Dios indivisible en el microcosmos y el macrocosmos.

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