#Dante2021 Paraíso Canto IX: Un viaje cósmico

He estado reflexionando sobre porqué el Paraíso me está costando más trabajo comprenderlo. De igual forma he estado pensando en las regularidades que la obra emplea en cada uno de los cantos, por más que sean de temática diversa. Hoy quisiera reparar en dos de esas regularidades: la importancia del viaje como hilo conductor y el espacio-tiempo en el no lugar del Paraíso.

Decía Tolstoi que una narración siempre empieza con alguien que sale de un lugar o con alguien que llega a un lugar. En esto el poema dantesco cumple con creces ese principio. Y lo cumple por partida doble: al iniciar perdido en la selva oscura, llega al Más Allá procedente del mundo de los vivos. Desde el principio se nos advierte de que el viaje es a un tiempo interior y exterior. Y es un viaje para hacer alma.

De este modo, el Infierno y el Purgatorio, cima y sima del viaje del alma, tienen una temporalidad distinta a la del Paraíso. Siguiendo la hipótesis sobre el acto sincrónico único como visión de la historia, la narrativa en la Comedia condensa el tiempo histórico en unos cuantos días. En el Paraíso la cuestión se dificulta porque es la narración de un instante en el que se condensa la eternidad. Una eternidad como hemos visto, que no está aislada de problemas políticos e históricos pero que se vincula al cosmos como totalidad.

Para penetrar en los misterios de la eternidad, Dante hace uso poético de la luz y su vínculo metafórico con la verdad. Hay una palabra griega para comprender ese procedimiento: Alétheia que significa verdad pero también desocultamiento del ser. Eso precisamente es el papel que juega la luz en todas sus manifestaciones en cada canto del Paraíso. Es por eso que las almas se aparecen al florentino como luces de alegría que brillan como rubíes heridos por el sol:

Pues hay que decir que en esas regiones las emociones se expresan en fulgores de colores, como entre nosotros la risa expresa el júbilo; lo contrario sucede en el Averno, donde las almas se oscurecen en la medida en que se les va entristeciendo la mente

Ahora bien, en el canto, los personajes que hablan con el poeta, profetizan una serie de acontecimientos que harán derramar lágrimas justas. ¿Qué tiene que ver las profecías con la luz? La clave la dice Cunizza cuando señala que los ángeles reflejan los juicios de dios, por lo que sus palabras siempre son ciertas. ¿Qué les da esa veracidad a pesar de que suenen extrañas a los oídos del ser humano? En el Paraíso ocurre un proceso de poetización del instante. Esta poetización, cuando se aplica a hechos o cosas produce un efecto profetizador: profetizar es poetizar el presente, donde se condensan pasado y futuro. Este proceso de poetización se da por medio de la verdad-luz como alétheia. Para lograr ese desvelamiento del ser, no se debe dar cabida el arrepentimiento ni las faltas se retienen en la memoria:

Sino que nuestra voluntad se concentra en la divina virtud, que provee de todo y establece el orden. Aquí se admira el arte que da lugar a la manifestación de la belleza y se descubre el bien con el que el mundo superior gira sobre el de allá abajo.

Ayer leía un artículo donde señalaba que en la Edad Media era común la creencia en el Paraíso como un lugar fuera del Universo. El Paraíso dantesco retoma esta idea y junto con la incorporación de conocimientos heterogéneos sobre cosmología, física, astrología, poesía, política, filosofía, medicina, etc, realiza su versión propia. Ese mundo superior que gira sobre el de abajo, es la conexión entre el hombre, ese peculiar microcosmos y el universo, el macrocosmos. La clave, creo, para hacer menos ardua la comprensión del Paraíso, es reconocer que la luz divina que irradia todo lo existente, brilla con fuerza en nuestro interior. El Paraíso es un no lugar en la naturaleza porque puede manifestarse en cualquier hecho, experiencia o cosa. Es un no lugar en nuestro interior porque ilumina cualquier hecho o experiencia como parte del cosmos. El Paraíso entonces, es una forma luminosa de ser y estar.

#Dante2021 Paraíso Canto VIII: El código del alma

Conforme avanzo encuentro cada vez más problemas para comprender los cantos del Paraíso. Sin duda este la parte que más dificultades me ha deparado. Creo que lo que más se me dificulta es comprender las intrincados planteamientos filosóficos. Les nombro filosóficos por no encontrar otro mejor nombre, pero en realidad es un pensamiento abigarrado de un poema total.

En este sentido, en el siglo XX se hablaba de la novela total, aquella que encerraba un mundo en sí mismo y que abarcaba en su composición múltiples problemáticas con el fin de captar las complejidades de lo real desde la narración en prosa. Desde luego, muchos de los experimentos novelísticos ya se encuentran trazados en la primera novela moderna, el Quijote. ¿A qué me refiero con poema total? Para ello basta puntualizar que el primer poema de esas características es la Divina Comedia, la cual nos presenta desde una cosmología, hasta planteamientos íntimamente psicológicos; desde la armonía del universo hasta las sutilezas de las más nimias gesticulaciones corporales; desde el temblor de una tierna hierbecilla hasta la influencia de los astros en el alma de las cosas.

Sin embargo, a diferencia de la novela cervantina, la Comedia no forjó una tradición poética con esa ambición de totalidad. Incluso los poemas más complejos de la modernidad se quedan cortos en sus aspiraciones y parecen simples notas (a veces muy largas) al pie de página. Sobre todo hay algo que se nota que se perdió en el camino: la capacidad narrativa y filosófica explorada en la Comedia. En el primer caso, aunque parece que el poema presenta una serie de hechos novelescos, creo que la manera de narrarlos es radicalmente distinta a la novela o el cuento. Ese es un punto a analizar con detención, pues si bien la poesía puede recuperar esa capacidad narrativa de la cual los poetas modernos temieron como a la peste, creo que la enseñanza dantesca es que esa narrativa se dirige a otros territorios que la novela o el cuento, por su forma, no pueden abordar.

Por su extensión y temáticas, es comparable con la Ilíada y la Odisea o la Eneida de Virgilio, pero no es un poema propiamente épico. Por su exploración del alma humana, recuerda a los trágicos griegos, pero no es drama y es comedia. Por la manera en que aborda el cosmos y la naturaleza, recuerda a Lucrecio, pero no es un poema cientificista. Por su composición en tercetos rimados, recuerda a los líricos de todas las épocas, pero es más que lírica intimista. Tal vez el vehículo de expresión del Alma, como en ninguna otra forma literaria anterior, sea el poema dantesco. Por ello es de tan difícil su clasificación.

Otra de las preguntas que me he hecho estos días, es saber porqué en el Paraíso se incluyen tantos argumentos filosóficos y porque eligió esa forma de expresión en verso cuando bien hubiese podido y de hecho lo hizo, expresar su pensamiento en un tratado en prosa escolástica. Otra vez, como en el argumento de la narrativa poética, creo que no se trata de filosofar en verso, como sí de sacar a flote intuiciones que sólo con el lenguaje de la poesía se pueden expresar. Tal es el caso del canto VIII.

En este canto llegamos a la esfera de Venus y Dante tiene una larga charla con Carlos Martel, el cual se presenta como un alma virtuosa y prometedora en el mundo terreno para evitar muchos de los males que por su tiempo sucedieron (sólo vivió hasta los 25 años). Como siempre, me detendré en lo que a mí me parece esencial resaltar del canto, pues detenerse en los detalles será cuestión de nunca acabar y eso sólo la lectura y relectura directa del poema nos puede dar. Esa parte esencial tiene que ver con lo que el psicólogo James Hillman, llamó la teórica de la bellota y que tiene que ver con el alma individual.

Me parece que es una parte esencial, sobre todo para nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI, donde no sólo se plantea un mundo poshumano, sino que, como dijera Javier Cercas, es difícil alguien hable de alma sin provocar risa. Hoy, las teorías sobre el alma individual que predominan van del conductismo a la informática y la inteligencia artificial. Con el avance científico y la manipulación que las grandes corporaciones están haciendo a la psique colectiva, parece que el enigma del ser humano está quedando atrás. Como leí un Twitter hace un par de meses: el ser humano pasó de ser un misterio a ser después un enigma y ahora un algoritmo. Y es que si el Big Data sabe más de nosotros que nosotros mismos, extrayendo estadísticamente lo que nos hace iguales a los otros ¿es pertinente hablar de alma individual? Dante nos plantea algo que quizá no hay que retomar frente a este psicologismo desalmado.

Carlos Martel explica las dudas que el florentino tiene sobre el porqué de una semilla dulce nacen frutos amargos. Entonces explica cuestiones que tienen que ver con la Providencia y la necesaria armonía de lo existente, cuestión que, dicho sea de paso, aún en el caótico e indeterminado mundo del microcosmos cuántico, sigue asombrando a los físicos. Dante contesta que no es necesario ya que la naturaleza no puede ser defectuosa. Abordo entonces la cuestión a resaltar. Martel dice que el influjo de los astros tiene repercusiones en el comportamiento humano, pero no distingue entre las diferentes cualidades particulares que tiene cada uno de los seres humanos:

Es por ello que Esaú es de índole tan diferente a la de Jacob, y Quirino nació como un padre de tan vil naturaleza, que él mismo se pensaba hijo de Marte. Si la Divina Providencia no fuera superior a todo, lo engendrado sería siempre semejante a lo que engendra…La naturaleza se desarrolla mal cuando las circunstancias no les son favorables, como una semilla que cae en terreno infértil; así que si los hombres fuesen más atentos y reflexivos a las disposiciones de la naturaleza, y la siguiesen con naturalidad, todo sería mejor; pero ustedes desvían hacia la religión al que nació para llevar la espada, y coronan como rey al que hubiese servido para predicar, como si caminaran fuera del camino y hacia lugares inciertos.

En el Código del alma, James Hillman, contra el reduccionismo de las corrientes psicológicas que más o menos acabo de esbozar, dice que el alma individual es como una bellota, según la cual desde su nacimiento, el individuo tiene en germen su propio potencial. La metáfora de la bellota no es casual. Cuando por diversos factores ésta logra germinar, en la semilla ya se contenía lo que después será un roble muy particular y único. Quienes han leído el hermoso libro de Peter Wohlleben La vida secreta de los árboles, o han observado con mucho detenimiento y calma un bosque, saben que cada árbol, independientemente del conjunto y de las circunstancias en las que se desarrolla, es único y cuenta con una personalidad propia que se muestra a lo largo de su vida. Lo mismo nos dice Dante y Hillman sobre nosotros. Cada quien tiene una alma individual que es irreductible a los procesos de sociabilización y de la genética. Ni nuestros padres que nos engendraron ni las circunstancias en las que nacemos nos determinan. Hay algo que escapa a cualquiera de las múltiples determinaciones que existen.

Dante nos alerta al final del canto, que negar esa alma individual es lo que nos hace salirnos del camino y estar en la incertidumbre. En su tratado La Monarquía, dice que el Imperio es la mejor forma de gobierno pues es la que está más acorde con Dios, único creador y gobernante de este universo. Por ello, un gobierno monárquico garantizaría la paz para que cada quien pueda expresar de la mejor manera posible esa alma individual sin que las circunstancias le sean adversas. Hace algunos días, leía un artículo de un renombrado analista político que terminaba su artículo diciendo que lo contrario a la política es lo eterno. Parece ser que en el pensamiento de Dante no cabe esta disyuntiva. Para tener una política emancipatoria hay que relacionarla con una cosmovisión amplia que concuerde con el Universo. Dante es monárquico porque su universo está gobernado por un Bien Supremo. Hoy que nuestra concepción de la naturaleza es distinta ¿Qué tipo de reflexión es necesaria para que nuestras semillas no caigan en tierra infértil? Los árboles tienen una magia especial, es lo que nos permite conectar la vida terrena con la del cosmos, lo infinito con lo finito, por eso en el Génesis Dios los creo primero que a las estrellas. Si mi alma es ya un árbol torcido y chueco por las circunstancias ¿Qué nuevo mundo podemos hacer para que exprese su peculiar hambre de luz? Tal vez nunca pueda experimentar esa plenitud porque el mundo en el que crecí, en el que crecemos cada uno de nosotros, nos resulta a la mayoría adverso. Pero es hermoso tener la convicción de que hay algo de mi alma que escapa a los condicionamientos, enajenaciones y violencias del capitalismo salvaje.

#Dante2021 Paraíso Canto VII: El Paraíso perdido

Este es uno de los cantos que más me ha costado comprender. Lo he releído varias veces y ni así logró desentrañar los recónditos secretos de su riqueza. El mismo Dante sabe que nos está entregando una pepita de oro; un canto complejísimo en sus profundidades filosóficas. Por ello, la actitud de Beatriz es de firmeza ante las dudas y angustias que su explicaciones despiertan. Al inició de su explicación, después de esa sonrisa que haría feliz a cualquier hombre aunque se estuviera quemando, dice: “Secondo mio infallibile avviso…” (Según mi infalible juicio…).

El problema con este canto es que no ocurren muchas situaciones y se prolonga en explicaciones teológico-filosóficas. En el Purgatorio por ejemplo, en el círculo donde purgan sus penas los glotones, comprendemos la forma de su castigo por su aspecto físico e incluso por la relación que tienen con el entorno, pues hay un árbol con olor a deliciosas manzanas de las que no pueden comer. Aquí es distinto. En el Paraíso suceden pocas cosas. Es decir, pocas cosas que los simples mortales comprendamos. Sin embargo, la luz es ubicua y aunque cortos en entendimiento nos llega a todos. Con mis pocas luces intentaré una interpretación ya que las tesis presentadas por Beatriz son fascinantes.

Las dudas de Dante se deben a que no comprende cómo es que se castigue con justicia una venganza. Es así como la Musa, explica el devenir del hombre según la doctrina cristiana desde una muy peculiar perspectiva poética. Aquí ocuparé una metodología de Keneth Burke que se llama dramatística que creo me puede ayudar a poner orden a las complejidades de la argumentación.

El actor principal: El ser humano como sujeto de su propia historia

Acciones: Adán, el primer hombre por su desobediencia, es expulsado del Paraíso se condena y condena a toda la especie a la enfermedad del error por muchos siglos, hasta que el Verbo de Dios baja al mundo hecho hombre y se reconcilia con aquella naturaleza que se había alejado de su creador.

Acto: Expiar la culpa del hombre por medio del sacrificio del hijo de Dios.

Escenario: La cruz en el instante de la muerte de Cristo.

Agencia: El amor de Dios que al actuar de esa manera redimió al genero humano. Por ello, es el acto más justo, porque así se redimió el pecado original, pero es el más injusto porque fue por medio del hijo de Dios que se llevó a cabo.

De ahí que Beatriz diga: “De un mismo acto, entonces, se produjeron diversos efectos: la misma muerte fue agradable a Dios y a los judíos, por ello tembló la tierra y abrió las puertas el cielo”. En un juego dialéctico muy complejo y con diferentes aristas, Beatriz se adelanta a las nuevas dudas que pueda tener el Bardo y señala que esto se puede deber a que no han permitido que prenda la llama del amor eterno. Para ello da una larga explicación:

La divina bondad, que rechaza todo cuanto es desamor, brilla con su propio fuego, por lo que esparce en su derredor la belleza eterna, y todo aquello que de ella procede es infinito y no perece, y lleva el sello de la eternidad, y también todo aquello que de ella emana es totalmente libre, porque no encuentra subordinada a la acción de cosas secundarias, pues cuanto sus creaturas más se le asemejan es mayor el agrado que le causan, pues aunque el amor divino se refleja en todo, es más vivo en aquello donde se percibe una mayor semejanza. En todas estas cosas el ser humano lleva ventaja…

Sin embargo el pecado nos rebaja y aleja del Sumo Bien. Para que el hombre recobre su dignidad tendrá que llenar el vacío que por su culpa se abre. Quedamos expulsados del Paraíso y, por hacer uso de nuestro libre albedrío, de la dignidad que nos había sido otorgada por Dios. En la explicación de Beatriz señala que había dos opciones para expiar el pecado original: Dios con su bondad nos perdonaba o el propio hombre hacía algo por sí mismo. Al propio hombre, pequeño como es, no podía humillarse con su obediencia a los designios de Dios. Fue aquel acto, como jamás se ha visto otro igual, donde el Hacedor se entregó a sí mismo, como le fue otorgado al hombre la capacidad para regenerarse.

En los primeros cantos del Infierno compartí un video del filósofo Zizek que comenta la película de La Ultima Tentación de Cristo de Scorsese. En ella, retomando el momento de la muerte de Cristo en la cruz, señala que, la solución metafórica a la ansiedad judía por el Mesías se daba en aquel acto esplendoroso donde Dios murió en la cruz. Por ello, un cristiano lo es de verdad cunado acepta este hecho de manera radical: en la muerte de Cristo muere la garantía del gran otro. Esto está muy cerca de la concepción histórica de los principales corrientes emancipatorias de la modernidad. Me refiero desde luego al marxismo y al anarquismo. En las dos corrientes y sus diferentes ramificaciones se concede un papel protagónico al hombre y su libertad que se hace en la historia. Sin embargo, el gesto católico-cristiano es más radical, sobre todo que los marxismos que predominaron en el siglo XX, los cuales creían en la providencia del materialismo dialéctico: las leyes de la historia nos harían recuperar el Paraíso perdido. Lao que expresa Dante en este canto, creo que es diferente. Al humillarse Dios a ser hombre y morir en la cruz, redimió al género humano. No habrá segunda venida de Cristo. Pensar eso sería tanto como creer que ese acto de redención fue inútil y completamente injusto.

Al final del canto Beatriz aclara, por si acaso, la última duda que Dante podría tener: el mundo material, ese que se conforma con la combinación de los elementos, y que al parecer se corrompe y dura poco, también es creado por las virtudes de Dios, lo mismo que las estrellas y todas las demás cosas existentes. Una vez más, el universo y Dios se confunden en la visión poética de Dante. Pero, hay una diferencia con el ser humano, pues nosotros somos fruto de la inspiración divina sin intermediarios ¿Qué significa esto? Edgar Allan Poe, dice en Eureka, su poema en prosa, que el infinito es un pensamiento que se piensa. Bertrand Russell decía que para saber si un ser humano es superior a una pulga, habría que preguntarle a la pulga. Como se explica en este canto, el amor de Dios se impregna en todas las cosas ¿Qué nos hace distintos a los demás entes? Tal vez en que somos la forma más intensa en la que la sustancia infinita puede pensarse. Así, recuperar el Paraíso, será una reconciliación hecha a partir de nuestra desobediencia al comer el fruto del árbol del conocimiento. Es decir, al hacer uso de nuestra libertad.

El canto termina, como si no fuera muy denso y difícil lo que acaba de explicar Beatriz, diciendo que de todo lo expuesto, se deduce nuestra resurrección, para ello, hay que reflexionar en cómo fue hecha la carne humana cuando Dios moldeo a nuestros primeros padres.

Hoy, a muchos nos sorprende que aún haya gente que crea de forma literal el relato bíblico. Y sin embargo, fue la fuente donde se formó la cosmovisión de los hombres y mujeres del medievo. Desde luego, como la Comedia muestra, el sentido literal no es el único sentido con el que se interpretaban los misterios de las Sagradas Escrituras. En nuestros días, las interpretaciones míticas y místicas han ganado terreno, sobre todo por los avances científicos. Según el libro del Génesis, Dios creo a su imagen y semejanza a al hombre y la mujer (Gen 1:27). Más adelante se señala algo un poco más específico sobre esa creación:

Entonces Jehovah Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente.

(Gen 2:7)

Como ya platiqué, la lectura de la Comedia me ha llevado a estudiar incluso cuestiones de biología referentes al origen de la vida. Principalmente las teorías de Francis Crick, sobre la panespermia dirigida, según la cual una civilización altamente desarrollada mandaría una nave no tripulada para que se reprodujera la vida. Hoy existen teorías incluso más disparatadas, como aquella de que somos una simulación en computadora de una civilización que estaría algo así como jugando videojuegos con nosotros o aquella igualmente popular de que nuestro universo forma parte de una multitud de universos. En fin, el misterio de la eternidad de la Vida es eterno y no es imposible que el aliento vital está tomando forma en seres semejantes a nosotros en otro tiempo y lugar.

#Dante2021 Paraíso Canto VI: El número 666 y la política

En el canto sexto del Infierno se aborda el tema político desde la situación de Florencia. En el canto sexto del Purgatorio se aborda el tema político desde las problemáticas de Italia. En el canto sexto del Paraíso se aborda el tema político desde un contexto global. Ciudad, Estado e Imperio son las distintas escalas espaciales que Dante aborda de manera interconectada como interconectados están los tres reinos.

En este canto el florentino se encuentra con un alma deseosa de hablar: “Yo fui Cesar, y mi nombre fue Justiniano; por inspiración del primer Amor, que sigue ardiendo en mí, suprimí todo lo malo que había en las leyes” A lo largo del canto, este personaje histórico celebre por buscar la restauración del imperio romano, hace un largo discurso histórico en el cual se expresan diversos temas políticos de su tiempo que preocupaban al Bardo. De su tiempo y del nuestro, porque como trataré de mostrar, sus reflexiones políticas nos ayudan a pensar nuestro caótico mundo.

Siempre pasa: un libro siempre lleva a otros. Por suerte encontré en la red el libro Monarquía y hoy lo empecé a leer. Este tratado es de suma importancia para comprender el Paraíso en su vertiente política, porque fue escrito precisamente antes de la composición del último canto de la Comedia. Según los presentadores de la obra:

No perdamos de vista que, cuando Dante habla de «autoridad imperial», del Emperador del mundo, está pensando en una unidad mundial, especie de Estados Unidos del mundo gobernados por un Emperador. La cuestión, así planteada, es la clave del tratado; cuestión que permitirá ver en Dante a un precursor de la modernidad. Frente a güelfos y teócratas, defensores a ultranza de la superioridad de la
autoridad papal sobre la civil o regia, Dante va a colocarla en una situación de igualdad. Una y otra
corren paralelas y son recibidas directamente de Dios, sin pasar por intermediarios.

Lo que le preocupa a Dante, y no hay que olvidar que, aparte de un notable teórico político fue un hombre de acción, es encontrar elementos que permitan restablecer la paz en el caótico mundo de su época. Para ello escribe la Monarquía, sólo que este tratado se dirige a personajes influyentes de su época, por lo que me temo no tiene la fluidez plebeya de la Comedia. Aún así, son vasos comunicantes, sobre todo con este último canto, según José María Micó, el más político de los tres.

Ahora bien ¿de qué manera las preocupaciones políticas de Dante se asemejan a las nuestras? Según Wallerstein, después de la crisis sistémica del capitalismo y, por lo tanto, de su fin que más o menos se prolongará hasta el año 2050, existen diversas opciones de lo que podría venir después. Una de ellas es un imperio mundial, el cual dicho sea de paso, como señala el autor, iría en contra de la lógica de acumulación de capital que ha predominado en nuestro agonizante sistema histórico. Y es que un imperio global pondría fin a uno de los componentes centrales para el desarrollo capitalista: los Estados Nación. Como bien sabemos, la retórica del liberalismo, en eso como en otras cosas, bastante hipócrita, nos dice que el mercado funciona mejor sin la intervención del Estado. En realidad, analizado a la luz de los hechos, el Estado ha servido para asegurar el dominio y la explotación de unos países sobre otros, al tiempo que permite la protección y la transferencia de recursos públicos a entes privados, hoy en día, las corporaciones gigantes como mayores beneficiadas y asegura el control de la población por medio de la violencia y el control.

De esta manera, si se estableciera un imperio global, los grandes capitales para asegurar su supervivencia, tendrían que cambiar completamente su lógica de acumulación. Por lo que nos encontramos con dos opciones. Por un lado, la posibilidad de que se instaure un imperio con un gobierno universal donde las corporaciones implementen globalmente una organización totalitaria de la sociedad. No hay que olvidar que las grandes corporaciones no compiten entre sí, si no que en muchos casos, son una clase que llega a tomar a cuerdos en su propio beneficio, por lo que no sería raro que se pusieran de acuerdo para implementar sus objetivos. Tendencia que vemos cada día más posible. La otra tendencia es que los diversos movimientos antisitémicos, logren instaurar un imperio universal, basado en la igualdad y la libertad que, precisamente como los cantos sextos de la Comedia, enlacen lo local con lo global. Aunque remota, también es una posibilidad.

Incluso hay autores que creen que desde hace décadas hemos pasado del imperialismo de conquista a un imperio globalizado. Los más destacados son Negri y Hardt en su clásico libro señalan:

Nuestra hipótesis básica es que la soberanía a tomado una nueva forma, compuesta por una serie de organismos nacionales y supranacionales unidos bajo una única lógica de mando. esta nueva forma global de soberanía es lo que llamamos Imperio.

La soberanía declinante de las naciones estado y su progresiva incapacidad para regular los intercambios económicos y culturales es, de hecho, uno de los síntomas principales de la llegada de Imperio.

El libro de Hardt y Negri fue muy popular a finales del siglo pasado porque daba una respuesta a el acelerado proceso de globalización posterior a la caída del muro de Berlín. En ese hipotético Imperio, no habría ya un país que centralizara el control económico y político global basado en una política imperialista basada en la expansión y conquista de nuevos territorios. La postura es distinta a la de Wallerstein, para el sociólogo estadounidense, los Estados son necesario para que se haga un control político nacional, con miras a una mejor distribución y fluidez de la economía a nivel global. Esa tendencia no puede finalizar sin cambiar por completo la lógica de todo el sistema. Para los autores de Imperio, esa lógica ya habría cambiado.

Y sin embargo, qué distinto se nos aparece el siglo XXI en estos momentos. Hoy la mayoría de los países del mundo desarrollado, están cerrando sus fronteras y presentan fuertes tendencias nacionalistas reaccionarias y de extrema derecha. Negri y Hardt, señalaban que en ese hipotético Imperio no hay ya una nación que domina sobre las demás. Anunciaban así el mundo multipolar en el que nos encontramos. Hoy, es cierto que Estados Unidos ha perdido mucho de su poder imperialista y ahora comparte su declinante hegemonía con China, Rusia y la India principalmente. En ese escenario caótico y de múltiples problemas, los Estados Nación han decidido encerrarse sobre sí mismos y los organismos supranacionales están más debilitados que nunca. Veamos si no, como el concierto de las naciones ha demostrado su profunda incapacidad para tomar acuerdos globales en el tema de la pandemia. Y tenemos el cambio climático que es un problema urgente y que exige soluciones eficaces y globales si queremos sobrevivir como especie. La crisis económica y las gigantescas desigualdades que padecemos no se solucionará con políticas neokeynesianas. Estamos, pues, vivenciando grandes transformaciones que se agudizarán en las próximas décadas. ¿Se lograrán poner de acuerdo las élites a nivel global e instaurar un imperio tecno-totalitario? ¿Lograrán los diversos movimientos sociopolíticos instaurar un imperio universal, democrático y libertario? De esa lucha emergerá el mundo de mañana. Dante está presente con nosotros. Dante estaría a favor del Imperio democrático y libertario.

#Dante2021 Paraíso Canto V: ¿Existe el libre albedrío?

Hoy di de baja mis redes sociales. Las cuatro que considero más perniciosas: el feisbuk, tuiter, instagram y whatsapp. No me cuesta mucho trabajo desprenderme de estas redes y en realidad, a excepción del whats, no paso mucho tiempo en ellas. Aún así, se me hace un exceso estar conectado aunque sea esporádicamente. Para no extenderme en explicaciones, lo diré de manera tajante. Si alguien me pregunta si creo que existe satanás, le contesto que sí y que habita en esas redes que acabo de mencionar. La banalidad del mal habita precisamente en lo superfluo. Y es que el diablo está en los detalles y desde luego, en la superficie; lo que es un juego o simple pasatiempo. La mejor artimaña del diablo, lo dijo Baudelaire, es persuadirnos de que no existe.

Lo que me ha dejado la lectura de la Divina Comedia es invaluable y va más allá de lo que esperaba. Intento trasmitir esa riqueza e invito a que quien la lea encuentre nuevos tesoros y si quiere los comparta. Creo que este largo poema es uno de esos libros que nunca se agotan. Que cada que se leen se encuentra algo nuevo, un punto que antes no se había visto, alguna imagen sorprendente, un verso contundente y bello. En fin, a diario que lo comento, tengo la sensación de que no abarco casi nada de la riqueza del canto, apenas toco un pasaje y siento que he dejado mucho más afuera y cosas más importantes. Ahora, lo que me intriga, es saber por qué no me había sucedido eso con mis intentos de lectura anteriores. Tal vez es cierto lo que dicen y, cada libro como muchas cosas en la vida, tiene su hora.

Además es un pozo inagotable que te permite indagar en otros conocimientos tan diversos que van desde la biología, la física, la psicología, etc, etc, etc. Un verdadero parteaguas en mi manera de concebir la poesía y sus alcances.

Y en eso el Paraíso no deja de sorprenderme, en su estilo ligero a pesar de las intrincadas reflexiones que cada canto tiene. De las tres partes, esta es la más filosófica. Una filosofía poética de la luz. La luz divina y la que vemos y nos deslumbra con su inmensidad todos los días que para el caso son lo mismo. De ahí mi insistencia de comparar las reflexiones de Einstein con las del Bardo. Al principio me pareció un disparate, pero con el paso de los días, me doy cuenta que la comparación no está tan errada y que se puede hacer un acercamiento, al sesgo, sobre las simpatías y las diferencias que tienen estos dos estudiosos de la luz.

En el canto V Beatriz explica:

El mayor don que en su gran generosidad nos otorgó Dios al crearnos, y aquel que se conforma más a su bondad y que él más prefiere, es la la libertad de albedrío del que todas las criaturas inteligentes están dotadas.

¿Qué es el libre albedrio? Sólo la Wikipedia tiene una entrada extensa sobre el tema. Como sucede con este tipo de cuestiones filosóficas, cada quien tiene su propia postura y la discusión es tan libre como el propio tema. Sin embargo, hay que ubicarnos un poco en el contexto de Dante. El florentino frente a una iglesia que en nombre de esa libertad otorgada por la divinidad, concentra un extraordinario poder muy terrenal. De hecho, sufrió el destierro por ejercer esa libertad frente al papado.

Detengámonos un poco en los versos que arriba transcribí. Dios quiere que seamos libres y somos libres por su bondad y porque estamos dotados de inteligencia. Un poco más adelante en el canto, se explica que los hombres deben ser más racionales y menos animales, para no caer víctimas de sus malas pasiones. Es decir, Dante sí cree que el hombre puede tomar sus propias decisiones y que es responsable de ellas. Y lo mejor, es la manera en que Dios nos muestra su bondad. En otras palabras, no está todo determinado. Desde luego, está es una creencia que concuerda con la doctrina católica. Por ello, si una persona antes de su muerte se arrepiente de sus acciones, merece la salvación. Para otras corrientes cristianas como el calvinismo, esto no es así: el destino del ser humano está prefigurado por Dios. Así, cada una de estas posturas a tenido consecuencias en la sociedad donde se ha desarrollado.

Ahora bien ¿Qué opina Einstein sobre la libertad? Al principio de su libro Mi visión del mundo, apunta:

No creo en absoluto en la libertad del hombre en un sentido filosófico. Actuamos bajo presiones externas y por necesidades internas. La frase de Schopenhauer: «Un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiere», me bastó desde la juventud. Me ha servido de consuelo, tanto al ver como al sufrir las durezas de la vida, y ha sido para mí una fuente inagotable de tolerancia. Ha aliviado ese sentido de responsabilidad que tantas veces puede volverse una traba, y me ayudó a no tomarme demasiado en serio, ni a mí mismo ni a los demás. Así pues, veo la vida con humor.

Si recordamos que Schopenhauer no creía en el libre albedrío, podemos comprender que hay algunas diferencias aparentemente sustanciales entre la postura de Dante y la de Einstein. Aún así, reflexionemos un poco el complejo párrafo del físico alemán. La frase que cita de Shopenhauer desde que la leí me ha intrigado y me ha costado bastante entenderla. Veamos. Yo, si quiero y tengo los recursos necesarios, salto de un paracaídas. Ahí ya hice lo que quise. Lo que no puedo es estar queriendo querer saltar del paracaídas. Espero haber entendido bien la frase. Si esto es así ¿Cuántos de nosotros no vivimos en el querer-querer enamorados de nuestro propio deseo? De ahí creo se generan nuestros peores vicios. Alguien que ama comer y cae en el pecado de la gula, quiere lo que quiere. Por algo purga sus pecados en el Purgatorio. Lo mismo para alguien que es violento y sufre en el Infierno. Padece sus tormentos porque se enamoro de lo que hace: quiere lo que quiere. Si esto es así, estamos cerca de comprender por qué la Comedia se llama así. No sólo porque tenga un final feliz, caso creo que único en las obras canónicas de la literatura universal. También es comedia porque presenta una concepción de la vida desde el humor: somos víctimas de nuestras propias pasiones. Por último, creo que cuando esas necesidades internas encuentran la luz del amor y la inteligencia, florece la libertad.

El Tlacuache Citadino: Los Sinaloas. Indios Pitahayeros

Guadalupe Espinoza Sauceda

LOS SINALOAS. INDIOS PITAHAYEROS

El pájaro pitahayero ha parado de cantar, ahora los gallos empiezan, hasta que amanezca. Irremediablemente las horas de descanso se acabaron, es tiempo de levantarnos de los catres o tarimas para irnos a juntar pitahayas. El carrizo, un balde y un cuchillo, eso es lo elemental para apear o bajar pitahayas. Hay que madrugar porque si no los pájaros se las acaban antes de que terminen de cantar los gallos.

Para eso salimos todavía oscuro y así llegar amaneciendo para las lomas del Agostadero, pero sentimos temor de pasar por la Piedra del Gallo (una piedra grande, gigante en forma de bola) y luego mi papá dice que ahí canta un gallo en la noche, pero que en realidad es el diablo, por eso se le llama la Piedra del Gallo (está ubicada en el Agostadero, casi lindando con las tierras de Cosme Espinoza). Algunos jalaron para El Palmarito, para las lomas donde tiene sus tierras mi tío Cuco Pacheco. Habrá quienes decidan caminar más lejos por el rumbo de Loreto, otros se desviarán para las lomas de Techobampo y posiblemente llegaran hasta El Tanqui. Los que solo buscan juntar unas dos o tres docenas no se preocupan por ir muy lejos, se van a las matas de las orillas del pueblo, en los callejones, ahí en El Bazate (ahora creo que ya se acabaron esas plantas de pitahayas que había ahí). Así, todos nos dispersamos buscando llenar el balde o lo que llevamos para juntar, en fin, la familia es grande o hay quienes juntan para vender.

El tiempo de pitahayas, contrasta con la temporada más difícil para los moradores de esas tierras, pues, son los días más secos y calurosos, pero es cuando la fruta más preciada de la región se entrega, me refiero a los meses de mayo y junio y escasamente duran hasta principios de julio, pero con las primeras llovidas de las aguas, las pitahayas se revientan o se terminan echando a perder.

Para que la temporada resultara mejor o más bien estábamos desesperados nomas de ver como crecían las pitayahas, grandes y jugosas, como si quisiéramos acelerar el tiempo desde los últimos días de abril y principios de mayo ya andábamos buscando carrizos, para eso mi papá nos llevaba al Rancho, muy cerca de Loretillo con los parientes Navarro (de la familia de Blas Navarro, y sus hijos Pedro, Blasito y el Che), ahí había carrizales y cortábamos unos cuatro o cinco, de los mejores, llegando a Baca los pasábamos por la lumbre para que se cotagüiaran, se les cayera la hoja y poderlos moldear, enseguida les poníamos piedras, para que cuando se secaran quedaran derechos. También había que buscar horquetas de papachis y una güichuta o güica de un árbol llamado algodoncillo, pelarlas, afilarlas y amarrarlas con ixtle o hule, de tal manera que la pitahaya al ensartarla quedara detenida y no se nos cayera.

Había pitahayas de pulpa de colores, rojas, amarillas, anaranjadas, algunas tirando a lila y morado y las más preciadas por dulces pero escasas, las pitahayas blancas. También había las pitahayas de espina blanca –digamos la común y corriente y no precisamente por corriente si no en términos de normalidad- y la de espina gruesa, correosa café o guinda, esa era la marismeña, quizá en alusión que era del valle del Fuerte, o donde más abundaba. La pitahaya de espina blanca era más propia de las tierras arenosas o blancas. A mí, me gustaba más la marismeña, debajo de mi casa, como cerco, o vestigios de lo que fue una cerca había matas de pitahayas, de espinas blancas y marismeñas, que por cierto daba unas pitahayotas, bien buenas y sabrosas ¡chulada de pitahayas!

Los lugares donde más pitahayas había era en las partes que fueron cercos, denominados de palo y echo (por el cactus). En los lugares áridos o semiáridos como es nuestra región, cuando los campesinos hacían cercas a falta de alambre de púas lo hacían con echos o etchos y pitahayas, con el árbol de torote y la peonía o chilicote combinados, por lo fácil para prender y resistentes a la falta de agua, y cuando ya prendían al año o dos ya daban pitahayas y algunas se convertían en grandes matas. Esto era en los lugares donde no había piedras porque otros hacían cercas de piedras, como en las mesas, donde abundaban las rocas volcánicas.

Por algo dice la historia oficial que nuestro estado de Sinaloa, es la tierra de las pitahayas, o de las cinas y que de esta región fue tomado el nombre de la entidad, al respecto la historia dice: “La nación de los Sinaloas –expone el padre Andrés Pérez de Rivas- tiene ese propio nombre y de ella lo tomó toda la provincia, por haber tenido en sus principios mucho comercio y por haberse fundado no lejos de la primera villa de Carapoa, que se destruyó”, y “tiene su asiento y poblaciones en el mismo río de Tehueco y Zuaque, en lo más alto de él y más cercanas a las serranías de Topia”, citado del libro Historia Integral de la Región del Río Fuerte de Filiberto L. Quintero. No hay que olvidar que el río Tehueco o Zuaque es uno de los distintos nombres que ha tenido el río Fuerte y que la serranía de Topia, que menciona Ribas, era el nombre que, en aquellos tiempos, los españoles daban al tramo de la Sierra Madre Occidental, abarcado por las provincias de Culiacán y Sinaloa, y en el caso concreto de nuestro terruño esa sierra la conocemos como la sierra del Rosario.

El abogado e historiador mocoritense Eustaquio Buelna, en el mismo sentido refiere que el escudo de Sinaloa está hecho en forma de una pitahaya, ovalado y que incluso tiene en los bordes, el símil de donde nacen sus espinas, tal como se ilustra en el escudo del Estado.

Del Fuerte rumbo a la sierra de Chihuahua abundan las pitahayas, y del Fuerte en dirección a la costa o el valle también hay pero de las marismeñas que es una planta más chaparra, que necesita de tierra más dura y compacta. Y si a esto le agregamos un poco más de historia lógica de El Fuerte para arriba a la altura de las comunidades del Mahone o de San Pedro era donde estaban al inicio de la llegada de los españoles la nación de los sinaloas (con sus cuatro pueblos Cinaloa o Sinaloíta, Toro, Baca y Baymena); era la nación de la pitahaya o de los indios pitahayeros, y en todo caso los pitahayeros de espina blanca, no marismeña, que también hay, pero en menor proporción.

Todavía es común ver en tiempo de pitahayas, por el rumbo de las comunidades de San José, Bajósori y Santa Ana (municipio de Choix) vendedores de este fruto silvestre a la orilla de la carretera Choix-El Fuerte, que compran la gente de nuestra tierra que van de paso o visitan donde está su ombligo enterrado, incluso por docenas y en algunos casos hasta el balde entero para llevárselas a sus familiares en las ciudades de El Fuerte, Los Mochis, Juan José Ríos, Guasave, Navojoa u Obregón, entre otras.

¡Ah pero cuando el año es llovedor no se da mucho la pitahaya! La pitahaya es de poca agua, como la sandía, que cuando llueve mucho pura rama y flores da, crece muy bonita pero no produce sandías. A lo mejor así son también los habitantes de esta región, los sinaloas o los indios de la pitahaya. A las nueve de la mañana, regresaba al pueblo de Baca con el balde lleno y copeteado de pitahayas para el deleite y disfrute de nuestras familias e incluso de los vecinos. Y digo que es un deleite porque la pitahaya es un manjar. Mi mamá (aguazarqueña) decía y dice que ella se puede comer un balde de pitahayas

#Dante2021 Paraíso Canto IV: Dante, precursor del Renacimiento

La imagen que tenemos de la Edad Media hace honor al nombre en como también se le conoce y es más bien oscura. Como en todo, los estereotipos que hemos adquirido en la escuela y en la cultura de masas, han jugado un papel preponderante. Por ejemplo, la mayoría de las personas nos hemos creído el cuento de que en la Edad Media se creía que la tierra era plana. Para el tiempo de Dante esto no era así. Como bien lo señala José María Micó, en el mundo que le tocó vivir al florentino se sabía que la tierra era una esfera, como en el Paraíso dantesco. Así podríamos seguir con los ejemplos, pues estamos hablando de un periodo histórico que duró más de mil años. Tenemos todo un mundo que descubrir en esa época, nebulosa cuando no oscura y, en muchos sentidos, muy otra y distinta a nuestro mundo.

Es cierto que Dante es un poeta antimoderno. Pero es igual de cierto que es un poeta y pensador de transición y que anticipa lo que se conoce como El Renacimiento. ¿En qué forma Dante es un precursor? Desde luego la más directa, es por la influencia que ejerció su pensamiento en artistas e intelectuales renacentistas. En este sentido el canto cuatro del Paraíso, cuando cita a Platón, no sólo nos da indicios de esa renovación (acordémonos que este y otros filósofos griegos no eran los hegemónicos en aquel tiempo) si no que nos muestra una crítica a las bases ideológicas que sustentaban la Edad Media. “Según afirma Platón, parece que las almas vuelven a las estrellas”. En el Timeo, diálogo platónico, el alma humana desciende de las estrellas y cuando uno muere esa alma regresa de donde ha salido. Whitehead dice que la filosofía posterior a Platón son notas al pie de página. A veces creo que podemos decir lo mismo de la física, al menos en los recursos míticos y metafóricos que utiliza para explicarle a los neófitos. En efecto, hoy sabemos que somos polvo de estrellas. A Dante, la referencia a Platón le sirve para formular sus hipótesis en labios de Beatriz:

Pues ustedes están acostumbrados a percibir por medio de los sentidos y de ahí diciernen lo que es digno de pasar a la inteligencia; es por ello que la Sagrada Escritura se acomoda a las facultades de ustedes, pues atribuye a Dios el tener pies y manos, aunque esto debiera entenderse de diferente manera; y la Santa Iglesia representa con aspecto humano a Gabriel y a Miguel, y al otro que curó a Tobías. Lo que en el Timeo se afirma de las almas no parece congruente con lo que aquí se ve, pero sí tiene el mismo sentir.

Para Dante las estrellas ya no son el recinto del alma que después tomará cuerpo en un ser humano. Para él, más bien, los astros tienen influencia sobre las almas pero ya no se encuentran ahí. Su morada es el universo como totalidad. Dicho en otras palabras, el universo es Dios. Creo que ese universo que se presenta en el Paraíso, aunque se sustenta en la física de su tiempo, lo supera por medio de la intuición poética.

El Renacimiento fue, entre otras muchas cosas, una reapropiación del paganismo griego, digamos una re-invención de la religiosidad Grecia, para hacer una crítica al monoteísmo cristiano. Dónde habita el alma ¿en las estrellas? ¿el alma y el mundo son sinónimos? ¿Dios y universo son lo mismo? Yo encuentro un panteísmo dantesco en el Paraíso. Días pasados citaba a Einstein sobre su concepción de la Religiosidad Cósmica muy distinta a las religiones antropomórficas. Añado una cita más que ayude a comprender por qué la religiosidad de Dante se parece más a la del físico alemán que a la de la escolástica católica de su tiempo:

El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir. Es la sensación fundamental, la cuna del arte y de la ciencia verdaderos. Quien no la conoce, quien no puede asombrarse ni maravillarse, está muerto. Sus ojos se han extinguido. Esta experiencia de lo misterioso —aunque mezclada de temor— ha generado también la religión. Pero la verdadera religiosidad es saber de esa Existencia impenetrable para nosotros, saber que hay manifestaciones de la Razón más profunda y de la Belleza más resplandeciente solo asequibles en su forma más elemental para el intelecto.

En ese sentido, y solo en este, pertenezco a los hombres profundamente religiosos. Un Dios que recompense y castigue a seres creados por él mismo que, en otras palabras, tenga una voluntad semejante a la nuestra, me resulta imposible de imaginar. Tampoco quiero ni puedo pensar que el individuo sobreviva a su muerte corporal, que las almas débiles alimenten esos pensamientos por miedo, o por un ridículo egoísmo. A mí me basta con el misterio de la eternidad de la Vida, con el presentimiento y la conciencia de la construcción prodigiosa de lo existente, con la honesta aspiración de comprender hasta la mínima parte de razón que podamos discernir en la obra de la Naturaleza.

#Dante2021 Paraíso Canto III: La verdad y la realidad se alían en la esfera de la Luna

Hace unos cuantos meses, mientras alegaba sobre temas políticos con un académico, supongo que impaciente por mis preguntas e ironías que suelen irritar a cualquiera, la persona en cuestión, me soltó esta neta:

-Es más importante la realidad que la verdad

Que gran desafío en tan pocas palabras ¿Es esto cierto ? ¿Qué es la verdad? ¿Qué es la realidad? ¿Están disociadas una de otra? ¿Por qué me lo dijo en una discusión sobre política? ¿Por qué me lo dijo a mí?

Aún no he encontrado una respuesta, ni creo que exista. Las preguntas sobre qué es la verdad y qué es la realidad, son tan generales y abstractas, que abarcan prácticamente la historia de la humanidad. Tenía razón Gramsci al afirmar que todos los seres humanos somos un poco filósofos. Tiene razón el dicho popular aquel que dice que de músicos, poetas y locos, todos tenemos un poco. ¿Quién no se ha hecho estas preguntas? Por eso, cuando nos damos el tiempo de leer a los filósofos y poetas, experimentamos una especie de reconciliación: algo hay guardado y olvidado que se despierta.

Según wikipedia, la verdad, entre otras muchas acepciones:

También el acuerdo de los conocimientos con las cosas que se afirman como realidades: los hechos o la cosa en particular;2​ y, finalmente, la relación de los hechos o las cosas en su totalidad en la constitución del Todo, el Universo.

Retomo esta definición porque me permite abordar la frase/neta a la que hacía referencia: la relación que existe entre verdad y realidad. En estos momentos, mi perra no me deja escribir porque quiere que juegue con ella. Ese hecho forma parte de una totalidad a la que llamamos universo. En esa totalidad, en este mismo instante, están sucediendo una serie de hechos imposibles de enumerar porque son infinitos, tal cual el universo. Por eso, cuando Spinoza nos dice que Dios es una sustancia infinita y a esa sustancia, también la define como naturaleza, comprendemos íntimamente su panteísmo. Desde esta perspectiva, creo que realidad y verdad no están subordinados uno de otro. En todo caso, la verdad es superior a la realidad, porque la incluye, pero es algo más. Creo que fue Goethe quien lo dijo: la belleza es superior a la verdad, porque la incluye. Ahí es donde entra el canto III de la Comedia. Así inicia:

El Sol, que con su primera calidez abrazó mi pecho, acababa de mostrarme la clara luz de la verdad, por medio de sus pruebas y refutaciones, por lo que yo, queriendo poner en evidencia el estar plenamente convencido de sus palabras, alcé la cabeza y me dispuse a hablar, pero entonces se me presentó una visión tan intensa y fascinante que al momento se desvaneció mi deseo de hablar…así me aparecieron aquellas figuras que se me presentaban delante y que parecían aquellas figuras que se me presentaban delante y que parecían tener muchos deseos de hablar: porque en esos momentos yo sufría del error contrario al de quien puso el amor de un hombre en una fuente. Al percibir aquellas formas, lo primero que apareció en mi mente era que se trataba de rostros que se reflejaban en algún espejo oculto; volví entonces la vista para descubrir las caras originales, pero detrás de mí no había nadie…

Cito hasta aquí y haciendo recorte a una buena parte del inicio. La idea sobre la verdad que nos presenta el Bardo abarca la totalidad del canto. Sin embargo, hay que detenernos un poco en la riqueza de este pasaje. El hombre que se enamora de la fuente, se refiere a Narciso, quien se enamoro de su propia imagen reflejada en el agua. Lo que le sucede a Dante, es lo contrario: los rostros verdaderos se le aparecen como imágenes reflejadas en el agua del espejo.

Spinoza es el filósofo de la Inmanencia ¿y si hacemos una lectura inmanente de este canto? ¿y si esos rostros originales a los que se refiere el Bardo son las cosas y personas que tenemos delante nuestros ojos? Esta idea sobre la verdad está más emparentada con el arte y la poesía. Pero sobre todo con la contemplación y la experiencia cósmico religiosa de la que hablaba Einstein.

Líneas arriba escribí que mi perra no me dejaba escribir. Lleva un rato durmiendo junto a mis pies. Afuera, por la ventana, veo como danza un peral por el poder del viento. Hay un manto de paz en las cosas que me rodean. En el espacio deambula el silencio apenas interrumpido por un leve y dulce piar de pájaros. ¿Y sin embargo, que efímero e insignificante parece si lo conectamos con el concepto de realidad? En este mismo instante hay millones de hechos microscópicos y macroscópicos sucediendo al mismo tiempo en el universo. Cuando logramos intuir esa conexión entre nuestro instante particular y el instante cósmico, se vislumbra el Paraíso. Para mí el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso están en este mundo. Hablo de vislumbre porque son experiencias que todos tenemos y que son difíciles de explicar. Tal vez en una sociedad futura, más justa, nuestros tres reinos estén más equilibrados y esas experiencias sean más comunes y prolongadas.

Me atreveré hacer un aporte a lo que Mandelstam llama acto sincrónico único como visión del tiempo histórico en la Comedia. Creo que el poema como totalidad, trasciende la visión temporal histórica. Por su tercera parte, el Paraíso, creo que también es una propuesta de comprensión de la experiencia espacial como acto sincrónico único. Es el que más está escrito para nosotros, las generaciones futuras a las que se dirigió. Paradójicamente en el Paraíso no hay un lugar. Es lo indeterminado, el reino de las posibilidades, aunque todo esté ordenado por el Amor.

Necesitamos recuperar la conexión del hombre con el cosmos. Con lo real, que según Crick, es lo infinitamente pequeño y lo infinitamente inmenso que nos circunda. Eso nos ayudará a dominar a Narciso, hoy el arquetipo que domina las redes sociales virtuales, buena parte de lo que conforma nuestro mundo real. Un mundo virtual, en el que al día de hoy, dicho sea de paso, no puede haber verdad, aunque el peso de su realidad lo padezcamos todos e incluso lo padezcan más quienes no tienen Internet. Para que la alianza entre verdad y realidad sea más duradera, necesitamos espacio y tiempo. Este sistema basado en la ideología del Progreso y que hoy agudiza al máximo el despojo en todos los ámbitos de la vida, no ayuda mucho.

#Dante2021 Paraíso Canto II: Vindicación del libro y el lado oscuro de la Luna

“¡Oh ustedes, que en minúscula barca siguen a mi navío, deseosos de escuchar lo que voy cantando! No pierdan la vista de sus propios litorales y no se arriesguen a navegar por los piélagos desconocidos, pues si me perdieran de vista podrían extraviarse. Las aguas que navego no fueron surcadas jamás por un ser vivo; así que yo suplico la intervención de Apolo y de las nueve Musas que me pueden mostrar las Osas, y de esa manera orientar mis intenciones”

El canto segundo inicia con dos partes complementarias. Por un lado, el poeta le señala al lector que su pequeña barca sigue un poderoso navío. Aquí como en ninguna parte, Dante nos dice, sin falsa modestia, los terrenos que está pisando. Y sin embargo, primero hace referencia al lector y luego a las musas. En la Comedia ese guiño o interpelación al lector es contante (casi igual que sus repetidos sueños y ensoñaciones) y me hace recordar al Quijote y sus frecuentes juegos donde involucra al “Desocupado lector”, como inicia el prólogo de la entrañable novela. En este caso, Dante, al hablar de canto, se refiere al que escuchamos con el alma. En ese sentido, la Divina Comedia es el poema que vindica y prefigura a la escritura y al lector modernos.

En la segunda parte del inicio del canto, el bardo nos dice que ningún ser humano ha estado en esas esferas. A diferencia del Infierno, donde otros personajes les fue otorgado el don de descender en vida, es la primera vez que alguien antes de morir puede vivir la experiencia y regresar para contarla. Es por eso que invoca a las nueve musas y a Apolo para que lo ayuden. Aquí también hay una diferencia con los poemas anteriores de la tradición occidental. Estoy pensando principalmente en la Ilíada de Homero: “Canta oh, diosa, la cólera del Pelida Aquiles”, así inicia el primer canto, de un poema que antes de ser plasmado por escrito se trasmitió de boca en boca por rapsodas. Dante no pide ayuda a las musas hasta el Paraíso, y no les pide que sean ellas las que canten, es él el que se vindica como autor, y lo hace con hojas bien medidas por medio de la escritura, que estampa experiencias como los sellos en cera. Vindicación de autor y lector se complementan. Nace el poema como libro y como diálogo. Sin lector, la barca por muy grande que sea, naufraga.

La Comedia en su conjunto es el poema filosófico más extenso y complejo que hasta el momento se ha creado. ¿Cómo podemos definir a un poema filosófico? A riesgo de forzar un poco los términos, retomaré las partes en las que esquemáticamente se divide a la filosofía. Es decir, considero que un poema es filosófico cuando incluye reflexiones ontológicas, estéticas, éticas y epistemológicas, todo esto expresado en el lenguaje de la poesía, a saber, metáforas, imágenes, símbolos, alegorías, ritmo, musicalidad, etc. Lo en realidad maravilloso de este tipo de poesía (y en mayor o menor medida, cada poema que en verdad lo es, concentra de forma abigarrada estos elementos filosóficos) es que no se puede separar una parte de otra y su forma es radicalmente distinta a los conceptos y las abstracciones. Para ello podemos tomar como ejemplo cualquier canto de la Comedia, pero como hoy tocó leer el canto dos, lo ejemplificaré retomando algunos pasajes y el tema central que es la primera esfera, la Luna.

Después de que Dante habla al lector, a cada uno de los lectores, como si estuviera en el ágora, señala que se encuentra en un arrebato innato al alma en su perpetua aspiración hacia la imagen de Dios. Entonces explica que esa esencia se experimenta cuando nos unimos a la divinidad por medio de la fe. Esta unión, no necesita demostración alguna porque se da a conocer por su propia evidencia. En lenguaje moderno, al menos así la interpreto, se refiere a una experiencia intransferible y difícilmente comunicable. Hasta aquí, el summo poeta nos ha presentado argumentos filosóficos puros y duros. Mucho se ha escrito sobre el tomismo que sostiene la Comedia. Hay hasta un meme que señala que es una traducción en verso de la Suma Teológica. Eso es no querer entender ni una cosa ni la otra. La filosofía y la poesía, son lenguajes que se complementan y dialogan, muchas veces se frecuentan y rozan, pero que son muy distintos.

Entonces Dante pregunta a Beatriz de dónde proceden las manchas de la Luna. El bardo da su opinión de simple mortal y la musa lo corrige. Entonces da una larga explicación que es necesario leer con detenimiento y completa para acercarnos a su profundidad. El canto termina así: “Ésta es la causa de las diferencias que se advierten entre luz y luz, no su densidad y su enrarecimiento; este es el principio que, conforme a su virtud, produce la sombra y la claridad”.

No es raro que Dante incluya en la primera esfera a la luna. Más allá de la cosmología de la edad media, estamos hablando de la musa de musas. La Diosa Blanca que tan bien aborda Robert Graves. Si en la última esfera nos encontraremos con una luz cegadora, aquí se hace referencia a sombras y claridades, según disposición del amor divino. Como el alma de los hombres, el alma divina se esparce por el cuerpo del universo y “sin salir del círculo de la unidad, difunde su propia virtud, multiplicándola por todas las estrellas”. De esta manera, la Comedia aunque parece que abreva de una filosofía rígida y de su tiempo, en realidad abreva de una tradición milenaria, antiquísima, incluso prehistórica y por lo tanto intemporal. Por ello, es una mujer la que representa la Fe y explica al florentino los más altos conocimientos filosóficos que ningún mortal puede. Dios se manifiesta en mujer en igualdad de condiciones que el hombre. Es un principio de dualidad que rige el cosmos dantesco y que se expresa con toda su intensidad en el Paraíso. Pero hay algo más, los guardianes y devotos de la Diosa Blanca, no sólo buscan cantarle y escudriñar en el horror sagrado por el simple hecho de hacerlo. Como ya había dicho en entradas anteriores, ese horror sagrado que la Diosa inspira y que el poeta muestra en sus cantos (ya vimos que pueden ser orales o escritos), ha formado parte de las experiencias individuales y colectivas desde los tiempos más remotos.

Así, Dante pone en cuestionamiento, anticipándose unos cuantos años, la pretenciosa y muchas veces perniciosa, por mal interpretada, tesis de Marx, según la cual los filósofos no han hecho mas que interpretar el mundo y de lo que se trata ahora es de transformarlo. El florentino, al apostar por la escritura y el lector, inaugura una manera radicalmente diferente de entender y experimentar la poesía. No aspira a transformar el mundo ni ha tomar el poder. El poeta exiliado aspiró a algo más íntimo y radical: aspiró a dialogar con el lector del futuro y con suerte y si no era un actor pasivo en el drama psico cósmico que se le presentaría, ayudar a transformarlo por medio del lenguaje poético. Por lo tanto, aunque se leyera al mismo tiempo por multitudes, el poema es un enorme navío que se dirige a pequeñas barcas en redor; que se dirige a un sujeto de carne y hueso, frágil, miserable y de vida breve; el lector de libros; el que es todos y ninguno; el único e irrepetible.

#Dante2021 Paraíso Canto I: Religiosidad cósmica y Paraíso dantesco

Dice José María Micó, el comentarista y traductor dantesco que el Paraíso es un poema místico. Es cierto, aunque más que recordarme a Santa Teresa o San Juan de la Cruz me recuerda a los dos de los poemas filosóficos más importantes en lengua española. Me refiero al Primero Sueño de Sor Juana y Muerte sin Fin de José Gorostiza. Sin embargo, a pesar de la extensión de estos poemas, no se compara con la extensión de la obra dantesca. Para Micó también es un poema político, incluso más que el Infierno y el Purgatorio. Yo añadiría que de los tres es el más sorprendente e incomprensible para mi mentalidad y cosmovisión de hombre del siglo XXI.

Al igual que los otros reinos del más allá, el Paraíso tiene nueve esferas. Sin embargo, aquí no hay un espacio un tiempo definidos. En el Paraíso existe un tiempo sin tiempo y un espacio sin espacio. Por lo tanto los treinta y tres cantos. Eso no pasa en el Infierno donde el viaje que inicia el 25 de marzo, abarca unos tres días, ni con el purgatorio que abarca otros tres o cuatro días. Aquí, se hará la narración de un instante. El instante de la eternidad y la utopía, entendida esta última como no lugar. Aunque, como en Dante s trata de un lugar/no lugar cosmológico de donde emana el amor.

En el canto primero hay una nota introductoria que al parecer acompaña a las ediciones de la Commedia aunque no fue hecha por el bardo, donde se explica la manera en que está compuesto el Paraíso. En el centro del universo se encuentra la tierra inmóvil de donde en órbitas circulares y concéntricas, giran los cielos regidos por la Luna, Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter y Saturno. El último de los ámbitos celestes es el Empíreo. En fin, el florentino se basa en la física tolemaica, la que regia en su tiempo.

Esa es la primera sorpresa, tal vez la que más sacude a nuestra popular idea del Paraíso, con jardines siempre verdes y donde todos los seres conviven en armonía y santa paz sin la mancha del pecado. el Paraíso dantesco parece ser un poco más complicado: es un poema de la luz y de la relación del hombre con el cosmos. Desde luego es una visión radicalmente distinta en muchos sentidos a nuestra cosmovisión. Mientras que en la Edad Media la Tierra era el centro inmóvil del universo, hoy sabemos que nuestro planeta es una partícula de polvo en un infinito e inescrutable universo. Un universo que además no tiene centro y que puede ser que no sea el único. Además, mientras que Dante compartía una visión del mundo con los hombres y mujeres de su tiempo, me temo que nosotros tenemos una idea vaga de lo que es nuestro universo. Además es hay tantas teorías y tan complejas y muchas veces contrapuestas unas de otras, que es difícil que compartamos una idea común y compartida del cosmos.

De esta manera Dante nos interpela, en primerísimo lugar porque, a medida que avanzó la sociedad moderna, nos separamos más de nuestra relación con el cosmos. Así lo explica D.H. Lawrence (1994: 54) en su libro Apocalipsis:

Quizá lo que más nos diferencia de los paganos es nuestra relación con el cosmos. En nuestro caso, todo es personal: el paisaje, el cielo, no son más que el delicioso escenario de nuestra vida. Incluso el universo del científico es sólo un poco más que la extensión de nuestra personalidad. Al pagano le resultaba indiferente el paisaje y el trasfondo personal, pero el cosmos era algo real; un hombre vivía con el cosmos y reconocía que era más grande que él.

Y el mundo de Dante ¿Qué tanto estaba conectado con esa experiencia cósmica? al parecer, cuando José María Micó dice que el Paraíso es un libro político, se refiere a la crítica que subyace. No hay que olvidar que Virgilio, el maestro, es un pagano que permite la conexión con ese mundo. Tampoco hay que olvidar que el florentino es considerado uno de los precursores del renacimiento. Es decir, el momento en que se escribe la Comedia es de rupturas y transiciones. Sin embargo, aun faltan unos tres siglos para que cuajen las Meditaciones Metafísicas de Descartes, donde el filósofo duda por completo de todo menos de su pensamiento y dice que tal vez el mundo exterior sea obra de un geniecillo maligno: el olvido del cosmos y la desconfianza al mundo exterior, muy propicio para la explotación sin sentido que se asentaría en la modernidad y que aún rige a la sociedad actual. No, el mundo de Dante y la apuesta política en el Paraíso, es reconciliar el paganismo y el catolicismo por medio de la reconciliación con el universo.

Recuerdo una noche en el bosque que con mis amigos mirábamos las estrellas. Entonces una amiga me preguntó:

-Oye, ¿Qué estrella es esa?

-No sé, le contesté.

-¿Estudias desarrollo rural y no sabes qué estrella es esa?

En ese tiempo acababa de entrar al posgrado y esa observación me ayudó no sólo a ponerme al corriente en temas de estrellas y planetas, cuestión que aún no he subsanado, sino que hizo que fuera una de las cosas que desde el principió empecé a indagar sobre los campesinos. ¿Qué idea del cosmos tienen los yo he conocido? En realidad, para mi sorpresa, no muy distinta de la mía. Aunque con una mezcla de las ruinas de su antigua civilización, los pueblos campesinos e indígenas han perdido mucho de su conocimiento. Hemos perdido la comunicación con la naturaleza y con nuestros abuelos viejos El Sol y La Luna, me decía por aquellos días un campesino hñähñu.

Necesitamos recuperar esa conexión con el cosmos si queremos salvarnos como especie ante el actual colapso civilizatorio. En el canto I del Paraíso hay una hermosa palabra que es invención de Dante: trasumanar (transhumanización). Así lo trata de explicar el Bardo:

De pronto me pareció que el fulgor de un astro se juntaba con el otro, cual si el omnipotente hubiese decidido adornar el espacio con otro sol. Los ojos de mi amada estaban clavados en la contemplación de las esferas eternales, y yo fijé los ojos en ella, apartándolos de la luz de los astros, y de pronto me sucedió lo de Glauco, que al saborear la yerba, se convirtió en compañero de los dioses del mar. Yo no podría explicar con palabras en qué consiste la trasnhumanización, pero este ejemplo podría bastar para quienes la divina gracia les conceda el experimentarla

Ahora que he investigado sobre el uso moderno de esta palabra inventada por Dante, me encuentro con la sorpresa de que se utiliza para hacer apología de la tecnología como panacea para solucionar nuestros severos y apremiantes problemas, el más urgente el cambio climático. Pero como dice Nietzsche, las palabras tienen concepto e historia, por lo que es importarte regresarle su dignidad a esta palabra y trabajarla más hasta que nos empiece a dar luces sobre nuestra necesaria reconexión con el cosmos. La transhumanización se acerca a lo que Einstein llamó, Religiosidad Cósmica, que el físico ejemplifica con religiones tan dispares como el budismo, el cristianismo o el judaísmo y con diversos y dispares santos y filósofos. Aunque difícil de comprender pues este tipo de religiosidad no admite un Dios antropomórfico:

El individuo siente la futilidad de los deseos y las metas humanas, del sublime y maravilloso orden que se manifiesta tanto en la Naturaleza, como en el mundo de las ideas. Ese orden lleva a sentir la existencia individual como una especie de prisión, y conduce al deseo de experimentar la totalidad del ser como un todo razonante y unitario. La Religiosidad Cósmica se puede encontrar incluso en las primeras etapas del desarrollo religioso, por ejemplo en algunos salmos de David y en algunos profetas. El componente de Religiosidad Cósmica está mucho más acentuado en el Budismo, como nos lo han demostrado los magníficos escritos de Schopenhauer. Los genios religiosos de todos los tiempos eran admirables gracias a esta religiosidad que no conocía dogmas ni Dios alguno concebido a la manera del hombre. Y es por esto que no puede haber ninguna iglesia cuya enseñanza fundamental se base en la religiosidad cósmica… ¿Cómo pueden comunicarse los hombres esta Religiosidad Cósmica si con ella no es posible formar ni un concepto de Dios ni una teología? A mí me parece que tal es la función principal del arte y de la ciencia: despertar y mantener vivo ese sentimiento en todos aquellos que estén dispuestos a recibirlo.

Mi visión del mundo

Dante en el Paraíso es el poeta de la luz y de la relación del hombre con el cosmos. ¿Será posible hacer una comparación con la física moderna? Tal vez, al fin y al cabo Dante no habla de un Dios antropomorfo, sino de esta Religiosidad Cósmica que el llamó transhumanización. Einstein, por su parte, físico de la luz, creía en el Dios de Spinoza, ese ateo.