El Tlacuache Citadino: columna de Guadalupe Espinoza y Norberto Soto

Algo sobre los autores:

Guadalupe Espinoza Sauceda.

Lic. En Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de Occidente, Unidad El Fuerte, Sinaloa.

Mtro. & Dr. en Desarrollo Rural por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco.

Colaborador en revista Contralínea y en el suplemento Ojarasca de la Jornada. Aficionado de la historia Yoreme-Mayo, de la Revolución Mexicana, y del norte de Sinaloa.

Norberto Soto Sánchez

Lic. En Psicología y M. en C. de la Educación por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Colaborador ocasional en revista Contralínea.

El mito del Tlacuache, el fuego y el conocimiento.

*Guadalupe Espinoza Sauceda & Norberto Soto Sánchez

En Abya Yala (América) algunos pueblos tienen un mito que habla de la conquista del fuego, elemento que en los albores de la humanidad era desconocido y, por ende, todo aquello cuya producción es facilitada por las llamas, inexistente. De igual forma, nada proporcionaba a la humanidad abrigo suficiente en el helado mundo. Durante las frías noches de invierno la gente sufría aún más, anhelando la rápida llegada del sol para que los rayos de éste pudieran brindarles un poquito del calor que les permitiera seguir viviendo.

Un día cayó un fragmento de meteoro a la tierra; desde el cielo, flameante, descendió a gran velocidad hasta dar con el suelo, provocando una gran explosión que generó un incendio que comenzó a alimentarse de todo lo que encontraba a su paso.

El meteoro impactó en una montaña donde habitaban los quinamentin, gigantes enemigos de la humanidad, quienes lograron aislar el fuego, manteniéndolo vivo, apropiándose de él, convirtiéndolo en un privilegio del que solo ellos gozaban. Para asegurarse de que la humanidad no podría llegar al tan deseado elemento, conformaron un ejército que lo cuidase, el cual era comandado por un jaguar.

Sin embargo, la humanidad, impulsada por la necesidad, intentó una y otra vez acceder al fuego; muchas personas perecieron acribilladas por las flechas del ejército que servía a los quinamentin.

Viendo las peripecias de la gente, otros seres mostraron solidaridad para intentar solucionar el problema. Así se conformó un concilio en el cual representantes de las poblaciones humanas se reunieron con animales como el Venado, el Armadillo y el Tlacuache: la idea era elaborar un plan para robar el fuego a los gigantes.

Se probaron algunos métodos propuestos, pero todos resultaron infructuosos. Desmoralizados, no sabían ya qué hacer. De pronto, se escuchó la voz del Tlacuache decir, con seguridad: “yo prometo traer el fuego a la humanidad”. Un silencio abrumador se apoderó del espacio tras las palabras del animalito, seguido de sonoras carcajadas que soltaron los ahí presentes.

Todos se burlaban del marsupial, pues ¿cómo sería posible que ese animalito tan pequeño y de apariencia insignificante pudiera llevar a cabo la proeza de robar el fuego al ejército de los gigantes, comandado por el gran Jaguar, y luego entregarlo a la humanidad?

Pero el Tlacuache, aunque consciente de la gran dificultad de la tarea, reviró: “Más vale maña que fuerza. Cumpliré mi promesa, solo que para ello voy a necesitar su ayuda; cuando me vean venir con la lumbre, tendrán que apoyarme rápidamente para mantenerla viva”.

El pequeño marsupial empezó la ejecución de su plan: próximo el ocaso, se acercó sigilosamente al campamento del ejército que resguardaba el fuego y se hizo bolita, manteniendo esa posición en apariencia inerte durante 7 días, observando los hábitos de las milicias hasta que pudo identificar un momento justo de la madrugada en que casi todos caían dormidos. El único que se quedaba haciendo guardia era el Jaguar.

Así, acabando el séptimo día, cuando casi todos estaban en un sueño profundo, el Tlacuache se acercó al fuego, metiendo su colita en la hoguera, y una vez con el fuego en ella, emprendió una muy lenta retirada del lugar. Pero el Jaguar alcanzó a ver lo que al principio creyó que era un leño, hasta que se percató que se movía; en ese instante dio inicio una persecución en la cual el felino no tardó en alcanzar al marsupial, a quien una vez a merced de sus garras, comenzó a rasgarle el lomo y a sacudirlo por doquier, mientras el Tlacuache, rápido y astuto, logró guardar su colita en llamas dentro de su bolsa, tras lo cual se enroscó y quedó inmóvil, protegiendo el fuego.

Después de varias envestidas el Jaguar dio por muerto al Tlacuache y regresó a resguardar el fuego. Luego de eso, aunque muy herido, el pequeño animal pudo regresar al lugar donde estaba el concilio y, una vez en medio de todos, sacó su colita de su marsupio, otorgando un tizón a la gente, quienes conservaron el fuego para siempre. La colita pelona del Tlacuache sería, a partir de ahí, la marca de su hazaña.

Alfredo López Austin identifica el mito del Tlacuache con el de Prometeo, pues no hay que olvidar que esta última figura dentro de la mitología griega fue quien robó el fuego a los dioses para entregarlo a la humanidad. La cuestión del fuego tiene que ver con el conocimiento; desde el punto de vista de la experiencia humana, las llamas son el elemento que permite ver en la oscuridad, develar el conocimiento de nuestro entorno y de los objetos.

Desde el punto de vista del pensamiento Yoreme-Mayo, el Tlacuache es una manifestación de la “Sua”, la cual es la inteligencia del universo, frente a la que debemos tener miedo y respeto. En el plano de la historia universal, la “Sua” es como la Divina Providencia hegeliana, es decir, la manifestación de la razón de Dios en la tierra y en el sentido de los acontecimientos históricos.

El mito del Tlacuache tiene también una connotación que bien podríamos decir es política: este marsupial es un ser pequeño que, carente de una gran fortaleza física, utiliza el recurso de la inteligencia para resistir y lograr vencer al Jaguar y al ejército de los quinamentin, quienes se aferraban a ostentar el uso exclusivo del fuego, es decir, quienes habían convertido el conocimiento en un privilegio. El Tlacuache, en tanto benefactor, otorga a la humanidad en general el conocimiento, convirtiéndolo así en un derecho de la gente. Esta leyenda también es, en el fondo, la lucha entre oprimidos y opresores.

Eric Hobsbawm, historiador marxista, hablaba de que la historia, más que leyes, tiene una estructura y una regularidad presentes en el relato de la evolución de la sociedad humana. ¿Cuál es una de dichas regularidades? Precisamente, la lucha de clases: la confrontación entre oprimidos y opresores que mencionamos anteriormente. De esa forma vemos que los mitos son relatos que condensan verdades que, como en este caso, pueblos y naciones indígenas de Abya Yala habían intuido desde hace muchísimo tiempo, desde los albores de la humanidad. Intuiciones que se transmitieron a través de los mitos.

#Dante2021 Purgatorio Canto XXIV: El arte de la fuga y los derechos del lector

El domingo estuve platicando sobre literatura y libros con Sonia Balderas. Al final de la charla mencionó los derechos del lector de Daniel Pennac. ahora que los leo con detenimiento, se me ocurre hacer un comentario de estos derechos aplicados en específico a la Comedia dantesca.

  1. El derecho a no leer.

¿Es necesario leer la Comedia? ¿Qué pasaría si, en un mundo distópico tipo Farenheit de Bradbury, fuera el único libro que quedara sobre la tierra? ¿ Qué pasaría si estuvieras en una isla desierta y sólo tuvieras ese libro para pasar los largos días? Aún en esas circunstancias creo que tenemos derecho a no leerla. Además con este libro pasa como con el Quijote, algo sabemos de ellos al menos de oídas. Y acaso sin saberlo, muchas cosas que pensamos o sentimos fueron inventadas por sus autores.

2. El derecho a saltarnos páginas

Creo que hay muchos cantos de la Comedia que no pueden gustar. Aunque en esta lectura no he sentido esa necesidad, creo que se puede prescindir leerla de principio a fin. Al menos no en los primeros intentos. De hecho, así me pasó a mí durante años. De vez en cuanto me animaba a leer los primeros cantos o algunas partes, luego saltaba a otros versos, finalmente desistía para una mejor ocasión.

3. El derecho a no terminar un libro

De esos múltiples intentos, a lo más que había llegado es a los primeros cantos del Purgatorio. Como el tono es tan distinto a las intensidades del Infierno, desistía. Así me pasó unas dos o tres veces. Aunque ahora me arrepiento de haber prologado tanto esta cita, creo que a cada lector le llega su hora.

4. El derecho a releer.

Hay libros que leemos una vez y es suficiente. Hay otros que releemos apasionadamente muchas veces. Cada quien tiene los suyos. Creo que releer un libro es comprenderlo mejor. En la primera lectura se escapan muchas cosas. ¿Releería la Comedia? De hecho, esta vez ya la leí completa y ahora la estoy releyendo para hacer los comentarios para el blog. A partir de enero de este año ha sido mi lectura de cabecera. aún con estas dos lecturas siento que me falta mucho por desentrañar. También siento que la Comedia llegó para quedarse y que no será la última vez que la relea. Sobre todo ahora que he encontrado un tesoro insondable, como la mejor poesía.

5. El derecho a leer cualquier cosa

Al principio de la segunda parte del Quijote, Cervantes cuenta su afición a leer cualquier papelillo tirado en la calle. El que tiene esa actitud no le da miedo leer cualquier cosa, ni los respetados y empolvados clásicos ni el libro vaquero.

6. El derecho al bovarismo.

El bovarismo hace referencia a la compulsión que tenía Madame Bovary, la protagonista de la novela de Flaubert, a leer novelas románticas. Tal vez Madame Bovary buscaba un Dante que la idolatrara tanto como el florentino a Beatriz. Así, ese personaje de ficción, rechazaba su mundo por un exceso de lectura que la hacían ilusionarse. Mucho del amor romántico que se retrata en las novelas románticas decimonónicas tiene el influjo del summo poeta.

7. El derecho a leer en cualquier sitio

Para los que nos gusta leer a la antigüita, es recomendable tener la Comedia en pequeños libros separados. Sin embargo, no importa la versión, a no ser las farragosas y con muchas notas, es un libro fácil de transportar.

8. El derecho a hojear

Creo que ya conté que el libro del que tengo más versiones es la Comedia. ¿Por qué este vicio? Tengo afición por los libros bellos y baratos. De las siete versiones que tengo, seis las conseguí en librerías de viejos o en mercados de pulgas. Durante años, sin a atreverme a leer, navegaba por las misteriosas páginas, unas en poesía otras en prosa, hay libros que da placer hojearlos.

9. El derecho en voz alta

El valor musical de la poesía se percibe con mayor intensidad si se lee en voz alta. También tenemos derecho a leer a Dante en voz alta en italiano aunque no entendamos ni pío.

10. El derecho a callarnos

Yo divido mi lectura de un canto diario en tres tiempos. En el primero que me lleva no más de quince minutos leo el canto completo. La segunda parte, me siento en mi sillón y dejo que el silencio que dejaron las palabras durante un rato hable en mi interior. La tercera parte es lo que escribo en el blog y después me callo hasta el otro día.

En el canto XXIV hay un terceto bellísimo y enigmático:

Ed io a lui: I´mi son un che, quando

Amore spira, noto, ed a quel modo

Che detta dentro, vo significando

(Yo soy el que, cuando se siente inspirado por el amor, le doy cabida en mi mente, y compongo los cantos en el tono que propio sentimiento me dicta interiormente)

Tengo una teoría respecto a la composición poética de la Comedia. Espero no malinterpretar mucho el texto, pero los tercetos me parecen una especie de fractales que se van desenvolviendo a lo largo del poema. Por ello cuando se acaba la lectura parece que podrían seguir concatenándose tercetos infinitamente. Pero decir que son fractales tal vez no sea lo más preciso. Tal vez sea mejor llamarlo un extraño arte de la fuga por medio de palabras.

La fuga según la wikipedia es:

Un género musical en el cual se superponen ideas musicales llamadas sujetos. Su composición consiste en el uso de la polifonía vertebrada por el contrapunto entre varias voces o líneas instrumentales (de igual importancia) basado en la imitación o reiteración de melodías en diferentes tonalidades y en el desarrollo estructurado de los temas expuestos. 

Como se sabe, el artista de la fuga hacia Dios es Bach. Hace un par de días, escuchando su arte de la fuga, se me ocurrió hacer el símil con la Comedia. En el caso del poema ese sujeto serían cada uno de los tercetos en los que está compuesto el poema. La polifonía de voces se iría enlazando conforme avanza el poema y se reiteran melodías y tonalidades, imágenes y símbolos. en cada terceto desde el primero hasta el último está contenida la larga metáfora sobre la condición humana que es todo el poema.

#Dante2021 Purgatorio Canto XXII: Alma y pathos

Hoy terminé de leer Psicopolítica: neoliberalismo y nuevas técnicas de poder de Byung-Chul Han. Apenas me tardé tres días en leerlo. El texto es breve, no alcanza las cien páginas. Sin embargo, encuentro que leo con facilidad y avidez sus libros. Es más, tengo que dosificar la lectura y alargarla unos cuantos días más, porque si por mí fuera tal vez con un día bastaría.

¿Por qué hay unos libros que nos lleva menos tiempo leer que otros? La primera respuesta que se me ocurre es la complejidad del texto. Pero en este caso no hay tal. Los planteamientos del filósofo coreano son densos y difíciles de comprender. Encuentro que el hechizo de sus textos se debe a que nos habla directamente de los problemas de nuestra sociedad y nuestra persona, desde ángulos desde donde no se había visto. Si uno de los papeles principales de la filosofía es crear conceptos, Byung-Chul, en breves páginas, nos dota de herramientas para comprender la situación en la que nos encontramos: el infierno de lo igual, según el mismo define a la sociedad actual.

Así explica la manera en que el panóptico digital actúa sobre la psique:

La microfísica del Big Data haría visibles actomes, es decir, microacciones que escaparán a la conciencia. El Big Data podría poner de manifiesto patrones de comportamiento colectivos de los que el individuo no es consciente. De este modo se podría acceder al inconsciente colectivo. En analogía con el inconsciente óptico, se podría denominar inconsciente digital al entramado microfísico o micropsíquico. La psicopolítica digital sería entonces capaz de apoderarse del comportamiento de las masas a un nivel que escapa a la conciencia.

Ahora bien, me pregunto por qué la lectura de la Divina Comedia no se puede hacer de manera rápida. Esto, como nos recuerda Mandelstam, ya era un problema en los tiempos de Dante. Desde luego, si algo define a la poesía escrita es que condensa el máximo de significados con el mínimo de palabras. Cuando ese poema tiene al rededor de quince mil versos, las cosas se complican. Por eso con los poemas hay que ir con calma, tomarse el tiempo y saborearlos. Por eso, en nuestra sociedad hiperactiva y consumista, la poesía no goza de buena reputación. Hay, empero, otra razón: la Comedia es un viaje por el inconsciente colectivo e individual de su tiempo. Por eso en cada canto hay una densidad difícil de desentrañar que siempre nos deja con la sensación de que hay algo más que comprender.

En este Canto XXII ahora Dante y Virgilio caminan junto a Stacio que, a pregunta del mantuano, relata porque purga su pecado en el círculo de los ávaros:

Por que has de saber que la acción que se realiza en directa oposición con un pecado se va consumiendo lo mismo que él, generando una culpa de exceso, así es que yo he estado purificándome entre los que sufren por causa de la avaricia, pero por caer en la actitud opuesta de manera viciosa.

Después Stacio relata cómo, por inspiración de su amado Virgilio, se acercó a la fe cristiana y recibió el bautismo y, señala que por la tibieza y temor a ser reprimido por su nueva fe y seguir aparentando ser pagano, recorrió el cuarto círculo por más de cuatrocientos años. De esta manera, Dante nos recuerda que, aunque los personajes a la hora de presentarlos purgan un pecado en específico que los define mejor, en realidad es prolongado el camino en la purificación del alma humana.

Es aquí donde surge un comentario de lector apresurado que aún no asimila lo aprendido de los planteamientos de Byung-Chul Han. Sobre todo cuando el coreano dice que el Big Data hace un registro total de nuestra persona y de nuestra alma: “quizá más precisa y completa que la imagen que nos hacemos de nosotros mismos”. En efecto, desde Freud sabemos que una cosa es la imagen que tenemos de nosotros y otra muy diferente lo que habita en nuestro inconsciente, que es individual y al mismo tiempo colectivo. Sin embargo, por primera vez en la historia de la humanidad, existe un panóptico digital que lo utiliza como dispositivo de control.

William Blake decía que cuando el yo de la persona individual se identifica con el alma como algo equivalente, ahí aparece satanás. Y es cierto que en la actualidad, acaso herencia del cristianismo, cada persona aún creemos tener un alma individual, distinta y única, pero lo que es peor, somos presa de un narcisismo que nos separa del alma colectiva y del alma del mundo. Esa también es otra estratagema del capitalismo digital: hacernos creer únicos para mejor explotarnos y vigilarnos colectivamente. Así, uno de los temas centrales de nuestro tiempo es y será el retorno del alma. El alma, el lugar del pathos y las patologizaciones como muestra la Comedia.

#Dante2021 #Dantedi Purgatorio Canto VII: Virgilio, poeta rural.

Hasta ahorita encuentro la ocasión de hablar sobre Virgilio, el maestro y guía de Dante. Según las interpretaciones más comunes y populares, el poeta mantuano representa alegóricamente la razón. Pero hay que tener cuidado con esas interpretaciones simplistas y que reducen lo alegórico a una interpretación fija y acartonada. Sí, Virgilio en la Comedia representa alegóricamente la razón, pero simboliza muchas otras cosas más. Este tema sobre la alegoría, el símbolo y la imagen ha suscitado debates teóricos importantes. Sobre todo en el siglo XX, uno de sus defensores fue Walter Benjamin. En esa tesitura, Armando Bartra apunta sobre la alegoría:

En tanto narración, es decir en tanto proceso, la alegoría es progresión sustentada en la negatividad: lo que es alegóricamente es y no es lo que parece ser, pues potencialmente puede significar cualquier cosa. Y en tanto que alude a algo distinto de lo que aparenta, el relato alegórico trasciende el mundo profano e ingresa en el plano propio de las religiones.

Armando Bartra, Hacia un marxismo mundano. Había una vez…Crítica del discurso académico y encomio de la alegoría.

Ahora bien, la riqueza de lo alegórico estriba en su polisemia, en la casi infinita variedad de significados que se le pueden atribuir, y digo casi porque es evidente que hay un horizonte de sentido. Sin embargo, a diferencia del discurso académico, como plantea Bartra, el discurso alegórico admite esa pluralidad que nadie puede agotar. En ese sentido, cuando los críticos literarios o simples comentadores, insisten una y otra vez en que Dante utilizó y elevó la lengua del hombre y mujer de la calle a las esferas de la literatura universal, falta resaltar que esta elevación la hizo desde la narración alegórica, la cual permite que ese mismo populacho se adentre a temas que de otra manera estarían reservados a unos cuantos elegidos. Así, sólo falta algo de disposición por parte del lector o lectora para lanzarse a alguna interpretación desde su experiencia de vida. Las explicaciones eruditas a veces ayudan, pero otras muchas estorban. Por ello insisto que no se necesita tener muchos conocimientos sobre este poema para disfrutarlo. Sólo hace falta un poco de tiempo y sobre todo silencio, esto último muy escaso en nuestros días. De ahí las dificultades que en nuestros días pueda tener la lectura de poesía. ¿Cuánto nos tardamos en leer un canto de la Comedia? Según mis cálculos, no más de diez minutos. Lo complejo viene después de la lectura, cuando el sonido de las palabras y las imágenes que suscitan quedan reverberando en nuestra alma. Es ahí donde hay que poner una silenciosa pausa y reflexionar y contemplar. Sí, muy pocos podemos darnos ese lujo en estos días convulsos, incluso si estamos encerrados en nuestras casas.

Y es aquí donde quiero detenerme un poco en la figura de Virgilio, según la interpreto hoy que leí el canto VII del Purgatorio. Casi al inicio del canto Virgilio se encuentra con Sordello, un paisano del poeta, el cual dice:

Oh gloria de los latinos -dijo Sordello-, por quien nuestra lengua demostró su valía! ¡Honor eterno de mi pueblo! ¿Por qué gracia te encuentras entre nosotros? Si es que me consideras digno de tus palabras, dime si vienes del infierno, y en cuál recinto habitas

Ante estas elogiosas palabras, Virgilio explica que es la virtud celestial la que lo ha traído hasta esos lugares aún cuando ha conocido tarde el camino de la gracia. Después de platicar sobre el Limbo, el lugar reservado para los que no conocieron la religión que atiende a la culpa humana, el poeta le pide a Sordello le indique cuál es la puerta del Purgatorio (en este canto aún estamos en el antepurgatorio). Finalmente el paisano de Virgilio le dice que espere pues la oscuridad de la noche no les permitirá avanzar.

Ahora bien, la reflexión que me suscitó este canto y en específico este pasaje, es que Virgilio, a parte de representar ese lazo entre el mundo pagano y el cristiano, y aparte de representar a la razón en términos alegóricos, también representa un tipo de sabiduría a la que no estamos acostumbrados. Y es que el mantuano también representa la sabiduría rural y bucólica. Hoy todavía se leen con agrado sus Geórgicas que retratan ese idilio campirano. Ahí entonces, en el sabio maestro y guía, encontramos otro rasgo antimoderno. Para comprender esta dimensión hay que recordar lo que dice Marx en el Manifiesto del Partido Comunista. En ese celebre texto, señala que el capitalismo terminó con el idiotismo rural. Aún los más furibundos defensores del pensador alemán, no han podido negar que en uno de sus más célebres textos se haya referido así al mundo rural. Y creo que no podía ser de otra manera, pues en Marx encontramos no un pensador contrario a la modernidad, sino uno de sus mejores exponentes. Ante un pensador que defendió la ideología del progreso como él, en efecto, el mundo rural es símbolo de atraso y una rémora del pasado que el desarrollo del capitalismo se encargará de borrar. Hoy sabemos que las cosas no son así. El proletariado, la clase que según Marx acabaría con este sistema, está más que adaptada y perdió su talante crítico, si es que aún existe una clase que podríamos llamar proletaria. Los que están intentando ponerle un freno a este sistema de destrucción y muerte, como lo ha señalado el anarquista Chosmky, son los pueblos y comunidades indígenas y campesinas que, cada vez más por el cambio climático y otros fenómenos, cobrarán mayor relevancia, junto con otras propuestas urbanas, para organizar de diferente manera la economía y la sociedad.

Además, hay que añadir que la poesía necesita del ritmo rural para florecer y germinar. Al menos como la entiende Robert Graves en la Diosa Blanca:

¿Cuál es la utilidad o la función de la poesía en la actualidad? es una pregunta no menos acerba porque la hagan con insolencia tantos estúpidos o la respondan con apologías tantos tontos. La función de la poesía es la invocación religiosa de la Musa; su utilidad es la mezcla de exaltación y de horror que su presencia suscita. ¿Pero en la actualidad? La función y la utilidad siguen siendo las mismas; sólo la aplicación ha cambiado. Esta era en un tiempo una advertencia al hombre de que debía mantenerse en armonía con la familia de criaturas vivientes entre las cuales había nacido, mediante los deseos del ama de casa; ahora es un recordatorio de que no ha tenido en cuenta la advertencia, ha trastornado la casa con sus caprichosos experimentos en la filosofía, la ciencia y la industria, y se ha arruinado a sí mismo y a su familia. La actual es una civilización en la que son deshonrados los principales emblemas de la poesía. En la que la serpiente, el león y el águila corresponden a la carpa del circo; el buey, el salmón y el jabalí a la fábrica de conservas, el caballo de carreras y el lebrel a la pista de apuestas; y el bosquecillo sagrado al aserradero. en la que la Luna es menospreciada como un apagado satélite de la Tierra y la mujer considerada como personal auxiliar del Estado. En la que el dinero puede comprar casi todo menos la verdad y a casi todos menos al poeta poseído por la verdad.

De esta manera, para los que comprendemos así la poesía y disfrutamos de las vanguardias literarias de los últimos siglos sin dejarnos encandilar, Virgilio también es nuestro guía y maestro. Virgilio, el sabio poeta rural.

Nota 7

Escribo Pozo de Agua en Google y en .72 segundos me muestra al rededor de 53,100,000 de resultados. Posteriormente escribo Pozo de Agua I Ching y en .60 segundos descarga  574,000 entradas. Aunque es una cantidad considerablemente menor a lo que arroja Google sobre los pozos de agua en general, no deja de ser una cifra abrumadora. ¿Qué se puede decir distinto? ¿Vale la pena intentar decir algo nuevo o es mejor navegar por ese mar de información y hacer una selección hasta donde me den mis fuerzas?

Google no se tarda ni un segundo en arrojar toda esa información sobre el hexagrama. El monstruo digital es un experto en captar el instante de manera mucho más eficaz de la que lo podrían hacer los humanos. Sin embargo, el lenguaje binario que utiliza el buscador y en general la red digital, es el mismo que, desde hace miles de años, utiliza el I Ching. ¿Es posible conformar una estrategia poética para vislumbrar una posible vía de desalienación? En otras palabras ¿es posible poner a nuestro servicio la tecnología o nos encaminamos a una servidumbre mundial sin precedentes, el tecnototalitarismo del que algunos pensadores advierten? Tal vez ese sea el gran meollo de la cuestión en la que estará inmiscuida la humanidad a lo largo de este joven siglo XXI.

Y es que solemos imaginarnos el dominio de la inteligencia artificial en forma de robots a imagen y semejanza del ser humano. Así, pasamos por alto que tal vez ese dominio está ya sucediendo frente a nuestras narices. La máquina tiene forma de red que se alimenta de Psique, tal cual algunas películas icónicas como Matrix nos lo advirtieron hace ya algunas décadas. ¿Qué tipo de estrategia establecer? En divagaciones como estas gasto mi tiempo entre clase y clase. Por hoy es suficiente: estoy a punto de iniciar mi sesión de zoom con mis alumnos de la materia en Finanzas Corporativas.

Nota 6

Dante Alighieri será la estrella de 2021 en Italia a 700 años de su muerte. Así se titula una nota cultural publicada en el diario La Jornada el día de hoy. Trato de recordar si empecé a leer este año la Divina Comedia por la celebración. Conscientemente estoy seguro que no lo sabía pues apenas me voy enterando. Sin embargo, cabe la posibilidad de que alguna vez leyera la fecha y la haya olvidado. En fin, en estas notas sobre el hexagrama El Pozo, incluí mi lectura de la Comedia, consciente eso sí, de que estoy, quiero decir, estamos lector o lectora, en el Infierno.

El viaje dantesco es un viaje al interior del alma humana. A su manera, estas notas se unirán a la celebración de la poesía como posible vía, si no de salvación, al menos de sanación.

En el calendario de las celebraciones, la fecha clave es el 25 de marzo, instituida el año pasado por el gobierno italiano como efeméride anual para recordar el inicio de su viaje fantástico en el año 1300.

https://www.jornada.com.mx/2021/02/05/cultura/a04n1cul

He dividido los cantos para concluir su lectura el 25 de marzo. Ahí cerraré un círculo en estas notas de blog. A ti, lector o lectora, espero trasmitir algo de la emoción de estas dichosas coincidencias…

Nota 5

Hace unos días empecé a leer la versión al español del I Ching basado en la traducción de Richard Wilhem. Me decidí empezar su lectura y guardar un poco la que he utilizado los últimos cinco años, pues esta versión analiza a mayor detalle los hexagramas y los comentarios son explicados con mayor detalle. ¿Por qué hasta ahora le hago caso a esta bella edición? Yo creo que me pasa lo que a todo aquel que ha amado un libro: siempre se quiere releer en la misma edición que se leyó por vez primera. Sin embargo, ayer lo empecé a hojear y me convencí de la necesidad de sumergirme en esta edición más erudita.

Ayer leí el prólogo que hace Jung. Me sorprendió que en la consulta que realiza al Libro de las Mutaciones también se refiere al hexagrama El Pozo. No sólo eso. Hace unos días llegué al círculo octavo de la mano de Dante y Virgilio. No recuerdo si en mis anteriores intentos de abordar la Comedia llegué hasta esté círculo, pero esta vez la coincidencia me sobresaltó. En el canto XVIII nos presenta el Malebolge , un lugar en el Infierno en cuyo centro hay un pozo ancho y profundo y otros diez circulares y concéntricos donde se castiga a toda suerte de fraudulentos. Desde luego, el laberinto que muestra Dante en este círculo utiliza toda la fuerza del pozo como imagen. Tal vez, el pozo es uno de los arquetipos para representar las profundidades del abismo.

Esa es una de las cosas que más enigmáticas me parecen del I Ching: las coincidencias respecto a lo que se pregunta se empiezan a desplegar conforme se profundiza en los eventos sincrónicos que coincidieron en el momento de la consulta. Sin embargo, El Pozo en el I Ching tiene connotaciones más equilibradas y favorables que en el infierno dantesco. Dicen que el milenario I Ching es el libro más antiguo que se conoce. A la vez teoría y práctica. De una u otra forma, el Libro de las Mutaciones es ciencia, es arte y es una ética cosmogónica en lenguaje simbólico.

Como la edición que estoy consultando ahora se inaugura con el poema de Borges, por vaya uno a saber qué conexiones ayer releí una vez más La Biblioteca de Babel. Esta vez el cuento me pareció más claro, como muchas cosas que ahora nos parecen más claras que antes de la pandemia: como esa diminuta flor o la luz asomándose entre las nubes. Donde se habla de la Biblioteca, léase Red Digital y en unas cuantas páginas se capta de manera inigualable la situación en la que nos encontramos con respecto al mundo virtual. En un lugar de la narración el protagonista dice: la certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma. La solución ante esta angustia, creo, es la poesía, el pozo, el manantial, la fuente inagotable.

Nota cuatro

Tuve que escribir el número cuatro con letra porque el teclado de mi computadora está descompuesto. El número seis es otra tecla que no funciona ni tiene tecla. Si como postula Macluhan, la tecnología es una extensión de nuestro cuerpo y de nuestra alma, la lap-top roja TOSHIBA C40, es una de mis pertenecías más entrañables. Parte de mi camino por el cielo, el infierno y el purgatorio está cifrado en datos y algoritmos, la forma en que hoy se mercantiliza al ser humano.

En estos días no dejo de darle vueltas al asunto. Si el capitalismo en la actualidad, más que un mecanismo, es algo parecido a un sujeto con conciencia propia ¿Cuál es el lugar de la persona de carne y hueso? O, en otros términos ¿Cuál es el papel del individuo en el proceso de acumulación? ¿Qué sigue después de la muerte del hombre y la muerte de Dios?

Nuestra paradoja es cruel. Hoy es quizá la época en la que el individuo, la mayor cantidad de individuos, han podido expresar su intimidad. Y al mismo tiempo, hoy, esa expresión de la psique, sirve a las grandes corporaciones para acumular datos y vendernos como mercancías a otras corporaciones para que compremos sus mercancías. Una maquina infernal y absurda que nos tiene al borde del colapso como especie.

Y, sin embargo, todos nos expresamos. O creemos que nos expresamos. Ya sea por medio de memes que otros crearon o por medio de fotos o escritos o videos, las redes sociales nos permiten una exacerbación del yo sin límites. Es lo que el filósofo Byung Chul Han conceptualiza como narcisismo en el vacío: ni hacemos comunidad ni lo personal se vuelve político. Y las horas de autoexplotación que pasamos frente a la pantalla alimentan al panóptico digital.

¿Todo es así de terrible? Desde luego que no. Lo terrible es que no hay puerta porque no hay afuera. Lo utópico y lo distópico conviven al mismo tiempo. Sin embargo, hay que intentar comprender como quería Hanna Arendt, desde la banalidad del mal; desde lo que nos hace superfluos. La solución de la filósofa era la contemplación y el diálogo silencioso del alma individual consigo misma.

Para mí, escribir forma parte de ese diálogo silencioso. Es, si se quiere, una acción contemplativa. Pero, ¿por qué publicar lo que se escribe? Cuando consulté el I Ching, el hexagrama El Pozo, creo también se refiere a la necesidad de ahondar en mi psique en relación al pozo de la internet. Como le dice un alma atormentada a Dante:

Felice te, che si parli a tua posta!

(Dichoso tú, que puedes decir lo que sientes)

La Divina Comedia es, entre otras cosas, un testimonio que se habla en primera persona. Para alcanzar la dicha de poder decir lo que se siente, Dante comenzó por el principio; comenzó por el Infierno.    

Nota 3

Tengo conmigo la versión del I Ching de Richard Wilhelm, con el prólogo de Jung y el poema que Borges le dedica. Es, creo, una de las ediciones más bellas traducidas al español. Sin embargo, para realizar mis consultas al I Ching, consultó el libro que me regalaron mis suegros. Es un libro más sencillo y manejable y no tiene la fisonomía de los libros sagrados.

Para mí el I Ching es un libro con el que tengo una amistad distinta a lo que me remite un libro como la Biblia. Hasta en mi trato cotidiano noto que el libro de las mutaciones no me suscita el horror sagrado que sí me provoca la Biblia. Anda por aquí y por allá, y entre sus páginas se percibe la mugre y las cenizas por la lectura constante. Tal vez porque es un libro de una cultura tan diferente a la mía, es que no me genera esa veneración.

¿De qué manera captar el instante? He reflexionando sobre la pregunta que le hice al I Ching. A la conclusión que llego es que hay veces se hacen buenas preguntas y hay veces que no. Me parece que esta no es una de las mejores que le he hecho. Como quiera, tengo que respetar lo que salió. Algo que me gusta del I Ching es que no excluye lo lúdico con tal de que se respeten las reglas del juego. La regla principal de este escrito es que interpretaría la respuesta minuciosamente.  Si como creo que este libro enseña, cada instante es la manifestación de la trascendencia en la inmanencia, podemos con suerte, encontrar a Dios que en las grietas acecha.

Ahora bien, la sincronización del tiempo que permite el I Ching, plantea el problema de la conjunción de dos o más sucesos aparentemente desconectados. La casualidad más que la causalidad que ha regido nuestra mentalidad occidental los últimos siglos. Es cierto que el I Ching contesta porque hay un ser humano que realiza una pregunta y por lo tanto ya hay una intencionalidad nada casual. Y, sin embargo, hay un sentido en el mundo que está más allá del sentido que le da quien pregunta. Sí, la respuesta del oráculo no puede excluir la individualidad, pero cuando uno abandona la esfera del ego se alcanzan mayores niveles de comprensión de algo parecido a lo que Jung llamó inconsciente colectivo.

Si en el instante se conjugan cada uno de los sucesos del tiempo y cada uno de los puntos en el espacio, es tarea imposible captarlo. Al consultar el I Ching, ante esa vorágine en la imaginación de quien consulta, acota el instante a dos hexagramas que se complementan. En este caso ¿Cómo acercarnos a una interpretación? Tal vez sea conveniente empezar por la interpretación de las imágenes. La imagen de El Pozo, el hexagrama dominante, es: “un cubo en un pozo con la cuerda rota impide beber”, mientras que la del hexagrama complementario, La Evolución, es: “El viento mueve las hojas de un árbol que crece en la montaña”.

¿Qué simboliza la cuerda rota? En primera instancia, nos plantea el carácter de lo inefable del instante, de ahí su relación con el fenómeno poético. ¿Quién en realidad puede explicarlo? Oh, instante, eras tan bello, dice un verso que no me acuerdo ahorita dónde leí.  También el pozo nos remite al alma interior.

Por su parte, la imagen del segundo hexagrama, un leve movimiento y fluir en la quietud. Desde luego que esa no es la imagen que el pensamiento occidental ofrece cuando se habla de evolución. Seguro estas diferencias implican un problema de traducción. Aún así, el árbol, es el símbolo de la maduración lenta, más allá de los tiempos humanos. Sobre todo, cuando crece en la montaña, símbolo de lo sagrado en distintas religiones.

Finalmente, algo que he descubierto cuando me pongo a escribir, es que las palabras toman un rumbo que muchas veces uno no les quiere dar. Es como entrar a un túnel del cuál no sé hacia dónde voy a salir. La mayoría de las veces me topo con pared y el intento se malogra. Otras veces salgo a un claro donde hay un pozo con un cubo sin cuerda. Me asomo y están las constelaciones y la luna que tiembla en el agua que no puedo beber. También el pozo refleja mi sombra.

No logró explicarme del todo porque hace unos días escribí sobre mi lectura de la Divina Comedia para presentar mi interpretación de un instante con la ayuda del I Ching. Hoy encuentro una coincidencia. El viaje de Dante empieza en medio de la selva oscura. Él sí desciende al pozo y encuentra la naturaleza divina que hay en cada uno. También encuentra la bestialidad que nos habita. Al final, el amor lo redime.

Fue un trece de enero que empecé estas notas. Un día después de que terminaran las cabañuelas. La intención es compartir reflexiones en torno a los tiempos que vivimos. La forma del pozo en la antigua China, dice la explicación del rey Wen, era siempre la misma y no cambiaba. Así son las verdades profundas. Amor, Amistad, Muerte, Guerra, Vida, Alma, Espíritu, Dios, son algunas de las palabras que utilizamos para nombrar esas verdades inmutables. Lo difícil es trasmitirlas desde la experiencia personal y concreta y hacerlas una experiencia compartida. Espero lentamente, como él árbol que crece en la montaña, lograrlo. Por hoy, espero haber trasmitido la importancia de acotar en un par de imágenes, el vértigo infinito del instante.        

La fogata en la montaña: notas sobre un instante

Nota 1: Presentación

Hoy, a eso de las tres de la tarde, Berenice se vacunó contra el coronavirus. Las reacciones que presentó en este primer día fueron una leve y breve hinchazón de las papilas gustativas, cansancio en todo el cuerpo y toda el alma y dolor en el brazo donde la inyectaron. Aunque estamos todavía a la expectativa, ya vemos una luciérnaga al final del túnel.

En los desquiciados tiempos de incertidumbre en los que estamos, tomar la decisión de vacunarse no fue fácil para ella. Hace unos días, leí en el periódico que más de la mitad de los franceses son escépticos ante la vacunación contra el bicho; el enemigo número uno como lo llamó el presidente Macron a inicios de la pandemia. Sospecho en México el índice de escepticismo de la población es parecido. Y no es para menos. Durante meses hemos sido bombardeados con información que lejos de orientarnos, acrecienta aún más el desasosiego y la penumbra. Además, en la comunidad científica no todo es consenso. Hay académicos de pensamiento crítico a los que suelo hacerles caso, los cuales plantean serias dudas ante el acelerado proceso de certificación de las primeras vacunas transgénicas que se aplicarán a miles de millones de seres humanos[1]. Por último y no menos importante, Berenice soñó en los primeros días de este año que la vacunaban. Después, en el mismo sueño ya vuelto pesadilla, preguntaba a sus conocidos si ellos se habían vacunado y le decían que no, pues era peligroso. Con todo eso en contra, hicimos juntos un balance muy pragmático ante los riesgos que tiene de infectarse en el hospital donde trabaja. También, como siempre que tomamos una decisión difícil, consultamos el I Ching o libro de las mutaciones. Al final se decidió que lo más conveniente era se vacunara y así lo hizo.

Momentos después de que Berenice entró al hospital a recibir la vacuna, recordé, por no se sabe qué fulgores del caprichoso pozo de la memoria, la famosa rima XXI de Gustavo Adolfo Bécquer:

Aunque Berenice no tiene la pupila azul y Bécquer es un poeta cursi, hoy estos versos me parecieron aún más verdaderos que antes. ¿Qué es la poesía? Es una pregunta eterna y sin embargo tan cercana e inmediata, como cuando dos personas se aman y se miran. Sinceramente se miran.  

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

En estos momentos, mientras divago por estas líneas, también vienen a mi memoria aquellos versos de don Leopoldo Lugones: fue una vaga congoja de dejarte/ lo que me hizo saber que te quería. En fin, todo esto para decir que la poesía no sirve si no es una entrega y una preocupación por el otro o la otra y también por lo Otro.     

Ahora bien, la pregunta sobre qué es la poesía fascina a cualquiera haya sentido por unos instantes el horror sagrado que produce el fenómeno poético. Pero con la poesía sucede lo mismo que decía San Agustín del tiempo. Si nadie pregunta lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Por ello me gustaría darle la vuelta a este cuestionamiento tan abstracto y enfocarme en uno más carnal y próximo: ¿Quién se interesa por la poesía?

Con esta pregunta acotó el problema tan amplio de lo poético a algo más concreto, pues la pregunta me incluye e incluye mis muy personales preocupaciones y mis muchas limitaciones. También incluye, al menos en parte, el momento histórico en el que vivo y por lo tanto espero algo de esas preocupaciones se comparta por algunos lectores actuales, los de la generación pandemia. los pandemials como dice un meme qu Por ello, he nombrado a estas breves notas, la fogata en la montaña: momentos de diálogo, cantos, cuentos y mito en torno a la poesía . Cuando algunos, la inmensa minoría como dijo Juan Ramón Jiménez, o la minoría silenciosa como dijo Fernando Arrabal en una borrachera happening que se trasmitió por televisión[2], cada vez más juntos, en torno a las brasas, se arrebujan obligados por el frío y la oscuridad.  


[1] Para un breve acercamiento a esta postura se puede consultar el siguiente artículo de Silvia Ribeiro en el diario la Jornada: https://www.jornada.com.mx/2020/09/12/opinion/019a1eco

[2] Un resumen de esa borrachera se puede ver en el siguiente video: https://youtu.be/5Vw09zDNv54