#Dante2021 #Dante700 Canto XVII: Usureros y violentos

Según el hijo de Dante, a la sazón, el primer exegeta de la Comedia, hay cuatro niveles de lectura del poema: el literal, el moral, el alegórico y el anagógico. ¿Y si así leyéramos cualquier texto o discurso, incluso la realidad que tenemos frente a nuestros ojos? Por lo menos dejaríamos de ser tan literalistas, uno de los principales males que nos aquejan y de pasada podríamos ir reviviendo a la loca de la casa: la imaginación. Voy a poner como ejemplo un pasaje del canto XVII donde se nos presenta a Gerión y a los usureros, los violentos contra el arte y la naturaleza.

Cuando Dante se acerca a platicar con los usureros (brevemente, como siempre le dice el maestro Virgilio), no reconoce a ninguno pero advierte que cada una de esas almas lleva una bolsa en el cuello de diferente color y con diversos signos grabados. El alma que le habla lleva colgada una bolsa blanca con la representación de una cerda azul que parece preñada. ¿De qué manera interpretar esta imagen según los cuatro niveles de significación antes mencionados?

Veamos. El significado literal es el primer nivel de lectura y no nos exige más que disfrutar de la intensidad de las imágenes dantescas.

En el segundo nivel de significado, la cerda preñada puede representar la abyección moral que genera la acumulación improductiva.

El tercer nivel , el alegórico, acaso personifica la Usura preñada de su propia inmundicia

El cuarto nivel, el anagógico, tal vez significa la suciedad del alma (en el mundo y el hombre) que queda después del proceso de acumulación por interés.

Esta torpe interpretación la hago a vuelo de pájaro y sin la intención de agotar los múltiples significados que se pueden derivar de esta, en apariencia, simple imagen. Al contrario, lo que quiero compartir es la riqueza que podemos descubrir en nuestra vida cotidiana si la observamos y la experimentamos de forma no literalista. Por eso la poesía a los poderosos suele incomodarlos, porque alguien que se acerca a la poesía y el fenómeno poético es difícil se trague de a gratis tanta verborrea.

Por último, dejo aquí un video de Zizek sobre el ser del capitalismo. Creo que no sólo el discurso de los sujetos, también los objetos hay que verlos de otra manera: hay que desliteralizarlos, escudriñar sus significados ocultos y preguntarles ¿Qué me estás diciendo?

#Dante2021 Canto XIV: Violencia contra Dios, naturaleza y arte

Para Dante hay esencialmente tres tipos de violencia. La violencia contra el prójimo, la violencia contra uno mismo y la violencia contra Dios, la naturaleza y el arte. Como el lector se va dando cuenta, este tipo de violencias están entrelazadas y son acaso indivisibles. Sin embargo, la que se castiga más al fondo del Infierno es la violencia contra Dios. En este canto, las imágenes que nos presenta el bardo son las de un lugar donde llueve fuego y una fina arena se incendia. Hoy, en tiempos de cambio climático, hay que preguntarnos si la soberbia de nuestra civilización no nos está llevando por el mismo camino. Los hombres de los grandes negocios, por ejemplo, tienen una fe ciega (no sólo ellos tienen esa fe es cierto) a la posibilidad que tiene la tecnología para solucionar esta grave crisis ambiental, pero ¿esto es así o es necesario que la sociedad, de emergencia, ponga el freno de mano? Tal vez el daño que se le ha hecho a la naturaleza no sea tan fácil revertirlo. Aquí quiero contar una anécdota que creo será compartida por los lectores de México aunque en otras partes del mundo están pasando similares fenómenos. Hace apenas un par de semanas se anunciaba que en los estados del norte del país las temperaturas serían bajo los cero grados centígrados. Apenas ayer, la chica del clima, en una diminuta y sensual minifalda, nos decía que esos mismos estados se prepararan para las fuertes olas de calor que llegarían hasta los 45 grados celcius. Sí, estimado lecto o lectora, es difícil tapar el sol con un dedo: el cambio climático lo palpamos todos los días en cualquier parte que nos encontremos. ¿O a poco tú no lo has sentido? Y entonces ¿nos vamos a esperar hasta que empiece a llover fuego? Si algo nos puede unir como comunidad global será la imperiosa necesidad de detener la violencia contra la naturaleza (el arte de Dios).

En fin, aquí dejo un artículo de Silvia Rivero sobre el reciente libro de Bill Gates y sus recetas para detener el cambio climático, titulado precisamente Bill Gates: el clima de los billonarios: https://www.jornada.com.mx/2021/02/27/opinion/021a1eco

También dejo un video muy interesante sobre el mundo pospandemia según uno de los filósofos de moda, Slavoj Zizek:

Hay que activar los subtítulos en español

#Dante2021 Canto XIII: Los suicidas

Entre otras muchas frases célebres de Borges, si mal no recuerdo, hay una que dice que cuando un hombre muere, muere el universo entero. Si esto es así, me pregunto, cuando alguien se suicida ¿Qué tipo de universo se muere? El canto trece habla de los suicidas.

Ya que hice la conexión con Borges, les dejo el link de una relinda conferencia sobre la Divina Comedia, además de un documental sobre Emile Cioran, el filósofo del suicidio y el insomnio (esta última la palabra más buscada en Google en el 2020).

#Dante 2021 Canto XII: Violencia contra el prójimo

“¡Oh ciego apetito, ira insensata que así nos precipita en la breve vida, y después nos abisma en tan miserable existencia eterna” Así, en un par de líneas, Dante resume las consecuencias que tiene la violencia en nuestras vidas: un ciego apetito que nos corroe y que daña al prójimo. En otras entradas he insistido en la necesidad de poner atención a la pandemia de trastornos psiquiátricos que se generaron y se seguirán generando a causa del gran reseteo que estamos experimentando a nivel global. Algunos estudiosos del tema plantean que las secuelas mentales que el confinamiento dejará en la psique serán incluso más apremiantes que las que deje la covid. Sin embargo, no se le está prestando la atención debida. Según James Hillman, que se aleja de los antiguos métodos terapéuticos, propone en su libro Un terrible amor por la guerra, que el arte es la manera en que se puede escapar a la violencia en distintas de sus manifestaciones. Para este psiquiatra jungiano, la guerra es inevitable y, siguiendo a Heráclito, es parte ontológica del universo. Visto desde esta perspectiva, el arte deja de ser un simple entretenimiento, pues si los conflictos son inevitables lo mismo que la violencia, la práctica y contemplación artística, puede ayudar a canalizar de otra forma esos impulsos destructivos inherentes al ser humano. Lo cual no es poca cosa. En fin, un tema álgido y que se presta a la amplia discusión. Aquí dejo el enlace de una conferencias de Hillman, que nos ayuda a comprender mejor el significado del viaje espiritual que es la Divina Comedia.

De qué hablamos cuando hablamos de Apocalipsis

Hoy en el periódico La Jornada, Alfredo Jalife titula a su columna “Apocalipsis ahora: Bill Gates destapa las guerras biológicas por venir”, en la cual explica lo que según él es la visión apocalíptica del magnate:

Casi tres años antes de la pandemia del Covid-19, Gates vaticinó que la próxima epidemia tiene una buena oportunidad de originarse en una pantalla de computadora (sic): sea por el trabajo de la naturaleza (sic) o las manos de un terrorista (sic), por lo que instó a los gobiernos a prepararse para estas epidemias igual que nos preparamos para la guerra (¡megasic!). Agregó que el mundo necesita un nuevo arsenal de armas, fármacos antivirales, anticuerpos, vacunas y nuevos diagnósticos. ¡Negocio redondo!

https://www.jornada.com.mx/2021/02/17/opinion/014o1pol

Como muchas personas saben por un video que circula en las redes, Bill Gates vaticinó la pandemia que ahora padecemos. Por eso y por ser uno de los hombres más poderosos del planeta, sus alarmantes pronósticos para los próximos años inquietan, pero ¿en realidad estamos en el final de los tiempos? y si es así ¿Qué nuevos tiempos se revelan después del colapso? Como ha ocurrido otras veces en la historia, en momentos de profundas crisis, aparecen los agoreros de la catástrofe. Ahora, sobre todo desde hace un año, nuestro imaginario, gracias al bombardeo de los medios de comunicación, se ha poblado de fantasías apocalípticas, pero ¿es una cuestión que habita exclusivamente en nuestra mente? Me parece que el fin de los tiempos es más que una idea delirante y fantasiosa. O mejor dicho, es una idea con una fuerza material tan brutal como tangible. Así lo explica el psiquiatra James Hillman:

No sólo nos drogan los fabricantes de bebidas alcohólicas, los traficantes de drogas, las empresas farmacéuticas y los médicos que nos atiborran de pastillas; estamos anestesiados también por el subjetivismo de la psicoterapia, como si el «fin del mundo» fuera un «problema interior». Esas fantasías hacen realidad la visión apocalíptica  cristiana y cumplen al pie de la letra la doctrina de un mundo que ya ha sido declarado muerto por la tradición occidental, un mundo cuya autopsia ha estado presidida por la mente septentrional de Newton y Descartes. Ojalá seamos ahora capaces de ver lo que Blake siempre supo: el apocalipsis que mata el alma del mundo no se encuentra al final del tiempo, no va a venir, sino que se está produciendo ahora, y sus jinetes son Newton y Locke, Kant y Descartes. Las fantasías del fin literal del mundo anuncian, sin embargo, el fin de este mundo literalista, del mundo muerto y objetivo.

https://tradiciongnostica.blogspot.com/2013/01/anima-mundi-el-retorno-del-alma-al-mundo.html

Entonces, Bill Gates, no es muy original en su visión apocalíptica. Más bien, es el último representante de una larga tradición que se ha encargado, en los últimos cinco siglos, de llevar a la práctica la ideología que mata el alma, o como lo formuló en clave sociológica Max Weber, que propicia el desencantamiento del mundo. Pero llegó el coronavirus, y a la mala, a diario nos recuerda que el anima mundi está ahí con todo su terror y horror: lo ominoso en cada ente y en cada mirada. Eso lo vamos comprendiendo de a poco cada día. Sí, este mundo está llegando a su fin. Y no sólo los dueños de grandes corporaciones se están dando cuenta de esta acelerada gran transformación. Desde hace décadas la comunidad científica nos advirtió del colapso civilizatorio generado por el cambio climático y las constantes crisis financieras, políticas, culturales y un largo etcétera. Hoy parece que no hay marcha atrás: estamos ante el gran reseteo de la maquinaria de destrucción y muerte en la que se convirtió el capitalismo. Tal vez en unos años vamos a extrañar el sistema que teníamos hasta aquel ya lejanísimo 2019. Hemos entrado a un túnel donde, como bien lo han intuido algunos pensadores, todo es posible. No será de extrañar que las grandes corporaciones estén cambiando su discurso hacia la ecología y la imperiosa necesidad de detener el cambio climático y combatir las pandemias por venir. Lo que Carlos Taibo, en su revelador libro Colapso, llama ecofascismo: los que causan la enfermedad nos van a querer vender la medicina.

Entonces no, los magnates como Gates no son apocalípticos. En los años sesenta, Umberto Eco publicó su famoso libro Apocalípticos e Integrados. Para el autor, apocalíptico era aquel que rechazaba las innovaciones en el arte y la cultura, e integrado quien aceptaba de buena gana las nuevas creaciones cimentadas en la cultura de masas. Démosle la vuelta a la tortilla: los apocalípticos somos nosotros que queremos hacer surgir con toda su fuerza las alternativas a este sistema de destrucción masiva. Los integrados son los que quieren continuar este proceso hasta que la tierra se estrelle contra el sol. Como los antiguos alquimistas, queremos encontrar en la enfermedad el remedio a nuestro padecimiento. Por ejemplo, iniciar un proceso de desalienación y organización utilizando las propias redes sociales que se encargan de alienarnos y atomizarnos. ¿Se podrá? El deber es hacer el intento.

En la puerta del Infierno en la Divina Comedia dice, si mal no recuerdo, que ese es el lugar donde hay que abandonar para siempre la esperanza. Nuestra tarea es en la medida de lo posible reencantar el mundo: nuestra esperanza individual y colectiva que vamos construyendo, como los alcohólicos, sólo por hoy. Así, el fin de los tiempos es una buena noticia. Si es verdad que en estos momentos excepcionales todo es posible, aunque el camino sea largo, tal vez el paraíso esté a la vuelta de la esquina.

#Dante2021 Canto I: En la selva oscura

Hoy empecé junto con un grupo de amigos la lectura colectiva de la Divina Comedia. Aún desconozco si el experimento en redes sociales rendirá algo de frutos, pero el experimento vale la pena. Hace un par de días incluso me atreví a escribirle mensajes a los renombrados artistas y escritores que tienen cuenta en Twitter: el chicle no pegó y nadie contestó. También invité a mis alumnos de Ingeniería Financiera, e incluso les ofrecí subirles un punto en su próxima calificación parcial: algunos le entraron aunque a la mayoría no le interesó. En fin, la propuesta no tuvo mucho eco en esa cámara de ecos que es la Red. Sin embargo, sigo creyendo que la poesía es una de las vías que tenemos para sanarnos en lo individual y en lo colectivo. Y este poder se siente con toda su intensidad en la Divina Comedia.

La OMS señala que la mitad de la población mundial (unos cuantos miles de millones) que estuvo o está confinada, tendrá o ya tiene desordenes psiquiátricos. Sigo creyendo que el arte y la poesía son armas poderosas para combatir este tipo de pandemias. Hoy leí con Berenice el primer canto y después platicamos un rato sobre la selva oscura a la que nos invita adentrarnos Dante. Ese acto fue parte de nuestra celebración de San Valentín. Mientras ella me siga apoyando en mis locuras, lo seguiré intentando mil y un veces hasta que el chicle pegue.

Nota 8: #Dante 2021

Ayer en la noche buscando información sobre las celebraciones de Dante que se llevaràn a cabo este 2021, me encontré con un artículo del New York Times en español, donde habla de la lectura colectiva que se llevó a cabo de los cien cantos de la Divina Comedia en los primeros cien días del año 2018. La iniciativa fue de Pablo Maurette que el primer día de enero publicó en Twitter el hashtag #Dante 2018 y de ahí se detonó un gran interés e interacción de todo tipo de personas. Aquí dejo el link del artículo:

Me parece una propuesta excelente para celebrar este 2021 a Dante y a la poesía. Sin embargo, estuve buscando lecturas colectivas de ese tipo y no encontré ninguna que se esté llevando acabo. Por ello, hace un rato abrí mi cuenta de Twitter @apocaliptica17 con la finalidad de lanzar esa propuesta para este año. Incluso ya busqué la cuenta de Pablo Maurette y es de las primeras que sigo. Hasta hace poco era muy reticente con esto de las redes sociales y esa reticencia me ha llevado a no verle su lado positivo como es este el caso. Si en las redes sociales y en general en la Red Digital, cada día más se genera la división, el odio y la infodemia, ¿no será una de las mejores maneras de contrarrestarlo el generar la participación horizontal y colectiva en torno a la lectura de la Divina Comedia? Desde luego que el alcance que pueda tener la propuesta será muy limitada al principio por el escaso número de seguidores que tengo. No soy un influencer y me gusta el anonimato por lo que preferiría que otro con mayor alcance hubiera tenido la iniciativa. Aun así, lanzo la propuesta de que, los pocos lectores que por aquí o por Twitter se asomen, empecemos la lectura colectiva a partir del 14 de febrero con el primer canto y así subsecuentemente uno cada día hasta completar los cien.

En fin, no importa cuantos seamos. Parafraseando a Borges, cuando alguien lee una línea de Dante, por esos momentos también es Dante. De esta manera, si la Red Digital se alimenta de nuestra psique y privatiza el conocimiento común, la poesía es y será, una vez más, la forma de devolvernos el rostro y el sentimiento de lo colectivo.

Nota 7

Escribo Pozo de Agua en Google y en .72 segundos me muestra al rededor de 53,100,000 de resultados. Posteriormente escribo Pozo de Agua I Ching y en .60 segundos descarga  574,000 entradas. Aunque es una cantidad considerablemente menor a lo que arroja Google sobre los pozos de agua en general, no deja de ser una cifra abrumadora. ¿Qué se puede decir distinto? ¿Vale la pena intentar decir algo nuevo o es mejor navegar por ese mar de información y hacer una selección hasta donde me den mis fuerzas?

Google no se tarda ni un segundo en arrojar toda esa información sobre el hexagrama. El monstruo digital es un experto en captar el instante de manera mucho más eficaz de la que lo podrían hacer los humanos. Sin embargo, el lenguaje binario que utiliza el buscador y en general la red digital, es el mismo que, desde hace miles de años, utiliza el I Ching. ¿Es posible conformar una estrategia poética para vislumbrar una posible vía de desalienación? En otras palabras ¿es posible poner a nuestro servicio la tecnología o nos encaminamos a una servidumbre mundial sin precedentes, el tecnototalitarismo del que algunos pensadores advierten? Tal vez ese sea el gran meollo de la cuestión en la que estará inmiscuida la humanidad a lo largo de este joven siglo XXI.

Y es que solemos imaginarnos el dominio de la inteligencia artificial en forma de robots a imagen y semejanza del ser humano. Así, pasamos por alto que tal vez ese dominio está ya sucediendo frente a nuestras narices. La máquina tiene forma de red que se alimenta de Psique, tal cual algunas películas icónicas como Matrix nos lo advirtieron hace ya algunas décadas. ¿Qué tipo de estrategia establecer? En divagaciones como estas gasto mi tiempo entre clase y clase. Por hoy es suficiente: estoy a punto de iniciar mi sesión de zoom con mis alumnos de la materia en Finanzas Corporativas.

Nota 2 Domingo 17 de enero de 2021

A partir de los primeros días de enero empecé con la lectura de la Divina Comedia de Dante. Estoy leyendo la edición bilingüe de la editorial Tomo: esos libritos blancos con bellas y diminutas portadas que se consiguen por veinticinco pesos en el metro o en puestos de revistas. Aun así, es la mejor de las tres o cuatro destartaladas versiones que tengo. Aun así, las veces que intenté pasar más allá del infierno no lo logré. Aun así, esta vez estoy decidido a llegar al purgatorio y ¿por qué no? rozar el paraíso junto a la divina Beatriz.

¿Qué me ha impedido avanzar en la lectura?

En estos días, a diferencia de los intentos anteriores, leí los ensayos de Eliot, Borges y Berger sobre el bardo de bardos. De su mano, alivié mis temores y empecé la lectura. Sin duda, uno de los poetas del que más se ha escrito es Dante Alighieri. Como bien señala Eliot, es el poeta más universal de occidente. Sin embargo, los tres ensayos de estos autores son breves y contundentes, más una invitación sincera a la lectura que un estudio académico que espanta a los neófitos como yo. Creo que un clásico, si en realidad lo es, no necesita, en una primera lectura, explicaciones e instructivos para leerse. Ya después, si el amor es sincero, vendrán las disquisiciones y la profundización en la relectura.

Dicen que el confinamiento por la pandemia es el paraíso de los misántropos. Creo que el periodista que lo dijo exagera, pero a los auténticos solitarios nos trajo, en medio del infierno, momentos intensos donde hemos a diario, rozado el paraíso. Uno de esos momentos es el de la lectura. Hace unos días también empecé a leer Los Cantos, en la hermosa edición de la editorial Sexto Piso. Como dice el traductor Jan de Jager, “Ezra Pound quiso que fueran la Divina Comedia de nuestro tiempo. En su vastedad, en su sabiduría y en su belleza, lo logró.” Sentir a diario la vitalidad de las palabras de Los Cantos y la Divina Comedia, le dan sentido a un mundo que se desquició absolutamente desde el año pasado. Son, junto con la Biblia y el I Ching, mi forma de matar al tiempo hasta que el cuerpo aguante.        

Y es que, como dice Berger, el cuestionamiento central que nos plantea Dante es el del tiempo y, la solución fundamental que nos ofrece, es la visión del amor como acto sincrónico único. ¿Acaso no lo hace cualquier poeta? Bien mirado, lo que cualquier poema intenta es captar el instante, fijar el vértigo, como dice Rimbaud. Aunque lo sospecho, aún es temprano para decir cuál es la diferencia entre la visión del tiempo de Dante y otros poetas. Para dar al menos una opinión sincera, tengo que primero acabar de leer el libro. Sin embargo, no puedo dejar de relacionarlo con las teorías sobre la sincronicidad de Jung y, sobre todo, con mi libro de cabecera, el I Ching, del cual conozco casi nada, pero al menos lo he leído varias veces.

Hace un rato le pregunté al oráculo ¿de qué manera podría fijar el vértigo del instante? La respuesta del libro fue el hexagrama Ching EL POZO  y Chien LA EVOLUCIÓN. De las infinitas formas en que se puede intentar la sincronicidad del tiempo, el libro de las mutaciones me contesta que la tarea es arriesgada, pero con cautela y reflexión, poco a poco, lograré avanzar.

Por hoy detengámonos. En cierta forma, la consulta al I Ching es un acto de imaginación activa. Como la psicología de los arquetipos de Jung, de la mano del I Ching ahondamos en las imágenes y mitos que nos permiten hacer alma. Desde esta perspectiva, creo que el ejercicio (iba a escribir el derecho sagrado) de escribir y leer poesía, trata más bien de una terapéutica y no de una estética. Los poemas son curativos cuando se escriben y en casos como los de la Divina Comedia, cuando se leen. Más allá de las academias, abogo porque cualquier ciudadano tenga el derecho a lanzarse al infierno, y chance pasar al purgatorio y ¿por qué no? rozar de vez en cuando el paraíso.