Quinto elemento

El espejo allá arriba

               cisterna acuosa tornazuleada

refleja a imagen y semejanza

el eco de la mudez de la madera inalienable

en lo existente aquí abajo

La tarde cántaro rojumbre

con agua solunar y mansa

sin mover las cortinas

pasa por la habitación y nos purifica

Flores trébol yerba y pasto crecen humildes

en las rendijas amorfas de aquel paredón

huecos humedales entre piedra y piedra  

vestigios de la fuente en el jardín de las delicias

se desbordará en la tierra baldía

según murmuran las malas lenguas

Las ondulaciones del ojo de la luz

son el viaje profano del metal

obelisco sin centro ni punto fijo

por los cuatro costados

horizontal fluidez esplendente

Mismisidad

Ama al prójimo como a ti mismo

y el mí mismo

la mera mera mismisidad que soy

corre tras de mí y encuentra

la historia

de la no historia

un latido

de lo que nada significa

la nada

nadeando de muertito

en medio de la tempestad

de la res extensa

                            de la cosa nostra muerta  

Bella durmiente rutilantemente desnuda

en una cama de matojos

tú también igual a ti misma

con las manos signadas de vaciedad

la mariposa cósmica en la punta de tus dedos y tu sexo

y el gas de alumbrado aún encendido

en tu interior

buscas sin encontrarlo

el almohadón de pelo de cabra

¿Ahora quién podrá ayudarnos?

la mera mera verdad

aquí entre nos

acanalados tú y yo

algo ya se sabe

el alma es

es el mundo es

la chispa del entrecruzamiento   

Sucede

Sucede

en la orilla del pliegue

cae

un trueno en mi interior

abre

una ventana

por la que se escapa un animalejo

ráfaga de puro deseo

yendo hacia las raíces

del que no soy

ni seré

                gira

una aguja de luz

                           en el hilo de una telaraña  

centellea  

              un fruto

en el tiempo resinoso del instante

yo me fui y aún no regreso  

sólo existe el afuera

Arte premonitoria

En el principio es la imagen

premoniciones

                        ante lo omniausente

el clamor

                ante la Voz

el viento entre las hojas

                                      del desconocido

árbol interno/externo  

                    apariciones

de lo sin nombre

                          de lo sin espacio

Nadie y Ninguno

                          desbocados como yegua sudorosa

jeroglíficos sagrados del sin sentido

                             borroneadas  

manchas de leopardo

una raya más al tigre

anunciaciones liminares

descoagulaciones

arqueologías signos síntomas

                              cifradas afirmaciones

apaciguando catástrofes  

                                       transmutaciones de la quietud

lo silente de la simiente

                                     las espirales camaleón

lo numinoso en cualquier hijo de vecina

el vapor en los tejados y las alcantarillas

el azul-rey absoluto

en el cielo amanecido

Oración nocturna

Señor

Rey de Reyes

eterno desconocido sin rostro

enquistado en la presencia-ausencia de los seres

sálvanos

tenemos derecho

a probar con nuestra vara la miel

en la superficie del campo y de las cosas

Nuestras palabras no te hieren por completo

ni merman los caparazones de tortuga

nuestra suerte

cifrada en sílabas de vértigo y hechos sonorosos

En novilunio

nuestros padres lengüetearon cual perros

el agua abismal

en la sima-desfiladero

de un lado y del otro de la Peña

Cuando abismamos hacia lo inmóvil

algo se escinde

una mitosis se paladea

en el estromatolito de la ciénega

y gota a gota

somos más de siete mil millones de heliotropos

En la cornisa

para alejar a los ladrones

hay botellas de vidrio verde alga

vacías de vino

y rotas  

donde fluorecen

pedreríos de luz y golondrinas

y frotar de muslos

de un pabilo de sed austral

porque nunca nos rendimos  

Así somos señor mío

acéptanos

Adentro/afuera

en la piel-madroño-dendrita-galaxia

desconocidos

acaso hay dos ángeles que no se equivocan  

porque son bellos y bellas son sus palabras al falso enemigo

perdónalos señor

Sin duda moriremos

y a veces no comprendo tu encarnizamiento

que cierra el sentido a la tierra que tiemplorosa presagia

en el cabello que no cae al suelo

y nunca caerá en la palma de la mano

Aceptado que somos hojas de alguna arborescencia

concédenos

deshabitados aún más o menos

de vez en cuando

el relumbre del cedazo en la algarabía de las posiliminares

Mural

En el corazón del Valle del Mezquital hay grafiteado un muro

¿no lo oyes?  

es la historia del pueblo hñähñü en el último medio milenio   

En el centro la luna-pájaro-blanco violenta a la noche

y quiebra el maguey con su rostro filoso y ladeado

Del pulque surgen reminiscencias de vía láctea y semen

del agua miel en un cuenco surgen fluidos maternales y de calavera  

Desde entonces hombres y mujeres somos esclavos

y en cada hombre y en cada mujer habitan dioses y diosas

hoy sobre todo Coyote Viejo

                                              el Dios de la Discordia

armando la mano del hermano contra el hermano

Por el norte vienen caballos de nocturnidad

¿no los tocas?

desde el inicio se arrojan al vacío  

y golpean el último árbol

hasta hacerlo sangrar

indefenso

Por no se sabe qué alquimia algo-no-se-sabe-qué

retoña

es apenas un árbol-retoño-semilla

un huizache o un mezquite o un pirul

en las grietas de los sueños de la Acequia

de las ciudades

¿Usted no lo alcanza a ver?

debo confesar que yo tampoco

pero ahí en el corazón del Valle del Mezquital

en el hueco infinito del muro la historia se repite

exacto

copo de nieve ardiendo

El Acusador está en el cerro de las nubes

es

un buitre entre dos torres cilíndricas de concreto

un largo

largo almacén de maldad

¿En serio no lo alcanza a ver?

a un lado diminuta está la pulquería Amigos

desvencijada choza que atiende un matrimonio de ancianos

construida por el señor de los Cuatro Vientos y el Buen Temporal

Almendra verde amarga adentro hay

un páramo azufrado y

hay un lago de sal y

en los bordes

Calibán y la Bruja preparan el aquelarre

aguijoneado del ahora

En el retablo hay un letrero que dice

la vida no será aniquilada  

Deseos

Fuimos a exprimirle el rocío a la mañana

Mañana tarde y noche

Extendiste tu vellocino moreno en el prado

Y navegamos por la melena del día

Fuimos corporalidad viviente y vida desnuda

Cuerpo a cuerpo como dos panes en la cima del monte

Devorados por el cuerpo del día y sus metamorfosis

Te solidarizaste con cada uno de los hombres del mundo

Al entregarme tu amor en los actos de tu cuerpo

Tu lujuria de chivo y serpiente cabeza de gato

El potro salvaje del mediodía en la savia del bosque

Arqueaba su bondad hasta encantar los minutos

Entonces viniste hacia mí y yo fui hacia ti

Hicimos/ el amor/ nos hizo/ y la tarde estaba tibia

Y el Amor empapaba todo y a todos al rededor

Tú y yo secos sobre tu vellocino seco

Esas cosas solo a ti y a mí nos pasan

En la noche arribó una lenta ola fría de niebla y llovizna

Y ahora no sabemos cuándo acabarán los huracanes

Rojo sobre negro

La pintura no trata de una experiencia. Es una experiencia

Mark Rothko

Al principio

                 es negro sobre negro purpureo

pensamiento

                     pozo con un cubo sin cuerda

lo negro que busca

                               entre el arsenal de máscaras

la entrada y salida al juicio final

                                                      lo que otros llaman

pasado presente y futuro

                                        el ser a solas

como espantajo en una gruta

lo terrible por llegar en cualquier momento

                                                                    ¿Dónde está lo blanco sagrado?  

Aparece

             en el abigarramiento de las uvas en la parra

una especie de júbilo

                                  rojo horizontal

cuerpo-de-la-que-viene

Aquí

        aquí y ahora

el rojo incendia

                        labialmente lo negro

lo indecible

                  se vuelve decible

lo inconcebible

                       se vuelve concebible

la piel se vuelve venero

hay una fuente niña que la llaman del Amor

Eloísa Mariana Cinthia   

Berenice por siempre Berenice

y los nombres de las mujeres que pueden nombrarse

en esta babel de escupitajos y zumbar de balas

exorcizan los fantasmas de lo negro

Fábula

Nace oblicuo

un punto ciego entre y hacia allá

sin detenerse ni un nanosegundo  

un sujeto desconocido visible como el cuarzo

Ni hombre ni mujer

ni quimera

ni vivo y casi muerto

vampiro y zorra

cuentan gusta de hígados

y demás menudencias

No es el doble

ni el tú ni el él

ni la flor hedionda del yo

Es la culpa quiste en la pestaña

Es algo parecido

más bien

al nahual desbocado

 de la moneda-dios del dios-moneda

Si dice ciudad

tranvía almacén en un túnel

bolsa de valores  

le digo maestro carpintero

y aparecen trompos

cajones para canicas armarios

percheros sillas para la mesa

casita para la perra de pelaje luminoso

El sujeto cae en la trampa

y me dice

perro maldito desgraciado

Le digo flores del maíz de la tierra

le digo hierba de viento

romero albaca epazote

sándalo mirra y sus invocaciones

y la cachorrita empieza a perseguirlo

Al fin

despojada de sus siete seductoras colas de zorra

por mis conjuros de cinabrio

es carbunclo-mandrágora  

estrella-corazoncito

brasa en las cenizas

puerta del comienzo

Relampaguea

¿Es una débil luciérnaga?

¿Dos piedritas

primigenias que chocan?

Nadie

           lo juro

nadie se ve el rostro

hay oscuridad

y risas embriagadas de gasolina  

Aparece de repente

              el fuego el fuego el fuego

rosa que se enciende en el inframundo y emerge

la explosión

descarnada terrenalidad

Los dioses

                   no regresan

nunca se fueron

nunca podrán irse

y hay carnaval y hay tragedia en las milpas  

El cerro del Xicuco

antigua morada del pudoroso Quetzalcóatl

guarda silencio ante el mal de todos

 y el dolor único de los que se queman

En estos casos

                          las palabras sobran

se hace un nudo en la garganta

y surge de la nada

un rugido

inaudible y famélico

desflorando la nuez del vacío

 Al poco rato

                      es un aullido

¿lo ves?

desde hace años nadie puede

aunque sería hermoso verlo

en estos largos segundos de terror  

¿no crees?  

Hombres y niños se chamuscan

hombres y niños desde las gradas rechiflan

El viento metálico

                            atiza

el mar tempestuoso del fuego

y los sauces llorones pelan los ojos

Relampaguea en el valle

                                        la noche

brilla como un machete  

pero no hay fiesta humana

ni chispa divina

sólo el capital y sus tuberías-tentáculos-surtidores

están de fiesta

siempre están de fiesta y no descansan

                                 ¿Dónde está la lluvia?

¿Para cuándo la semana de luto?

¿Y la infinita misericordia?