#Dante2021 Paraíso Canto XVI: Dante y los poetas

Para Santayana, el tema principal de la Commedia es el universo moral. Así, la visión ontológica e histórica, poética y epistemológica de Dante, tiene su fundamento en la moral: la teología como visión del amor. Sin embargo, el filósofo español también da en el blanco cuando dice que el profundo rencor y sus profundas antipatías se dejan sentir en muchas partes del poema. La mayoría de las veces este rencor se encuentra sublimado en el Infierno, desde luego, pero también se encuentra, lo mismo que su visión del amor, a lo largo ancho de toda la obra. Sólo que en algunos cantos se nota más ese apasionamiento.

Paradójicamente, el canto XVI inicia advirtiendo “en aquella esfera, que no es otra cosa sino el mismo cielo, no hay pasiones que extravíen la esencia del ser” para después presentar un largo relato de Cacciaguida, especie de imagen condensada de la historia de Florencia hasta decantar en su presente degradación y caos. En otras palabras, el bisabuelo de Dante presenta una visión entrópica de la historia. Por ello en una parte dice: “La confusión de las personas ha sido el origen de grandes males en las ciudades, como es en el cuerpo la excesiva mezcla de alimentos”.

El canto termina evocando los últimos días que Florencia vivió en armonía y en paz; sin que las discordias mancharan la tierra de sangre.

El ensayo de Santayana termina señalando que Dante es el poeta perfecto. Para los que aspiramos a poetas y coincidimos con esta opinión, nos pasa lo que a los novelistas con Cervantes o a los filósofos con Platón: ellos también saben que no podrán superar esas obras. Eso es un dichoso alivio pues nos destina inscribir nuestras versificadas notas al pie de página acompañando al magno poema.

#Dante2021 Paraíso Canto XV: Dios: creador de alegorías.

El riesgo que corre un lector no especializado en el tema, como yo al comentar algo sobre un libro clásico como la Comedia, es que se corre el riesgo de decir torpemente cosas que ya se dijeron con mucho mayor profundidad y madurez. Y lo peor de todo, se cree uno que acaba de inventar el agua tibia. Muchas de las cosas que he intentado descifrar o apenas intuyo en cada uno de los cantos del poema, están expresados mejor por los críticos y artistas del pasado, algunos de los cuales he mencionado a lo largo de estos días. Sin embargo, hasta ahora hago referencia al filósofo George Santayana y su esclarecedor ensayo Tres poetas filósofos: Lucrecio, Dante y Goethe.

Entre los males de nuestro tiempo es que el exceso de información nos satura, nos abotaga el alma. Es por ello que en los últimos años he optado por leer libros sin mucho aparato crítico que los rodee y de preferencia en papel: en parte, el infovirus que todos padecemos en estos pandémicos tiempos, se cura consumiendo menos información. Es una estrategia de la que no me arrepiento, pues he leído sobre Dante y la Divina Comedia ensayos esenciales ¿Por qué hasta esta parte del Paraíso me fue deparado encontrar el ensayo de Santayana?

Hoy hojeando un libro de la serie Sepan Cuantos de la editorial Porrúa, me encontré en la última parte donde aparece la lista de los autores, títulos y precios, con la referencia al ensayo que he mencionado del filósofo y poeta español. Algún día espero completar la colección de esta memorable serie de libros clásicos. Sin embargo, como el momento lo amerita, me puse a buscar en la red el título y afortunadamente lo encontré.

Es la primera vez que leo a Santayana y ese es otro regalo que me ha dado la lectura de la Comedia. El filósofo se toma en serio la filosofía de Dante e incluso dice lo que ya cualquier lector más o menos atento sospecha: nos encontramos ante un sistema peculiar de pensamiento. No voy a retomar las ideas del ensayo porque más bien hago la invitación para que cada quien vaya al texto y lleve agua para su molino. Aquí sólo retomo una frase que me dejó cimbrando la imaginación, como esos sonidos que a veces se quedan zumbando en el oído: Dios es un creador de alegorías para Dante, según nos dice el filósofo.

Sólo parémonos un momento en pensar las consecuencias de esta breve metáfora explicativa, dicha al sesgo y como una charada para completar argumentos filosóficos concienzudamente pensados y sopesados. Pensemos por un momento que las cosas y las personas que nos rodean, que el vasto e infinito universo son un símbolo o, más bien, una serie infinita de símbolos creados, pensados y sostenidos por el amor divino. Tiene razón Santayana cuando dice que Dante piensa de forma poética precisamente por esta concepción de la realidad.

En el canto XV, el espíritu que habla a Dante:

Después de aquellas palabras iniciales, el espíritu, que agradaba tanto a la mirada como al oído, se puso a discurrir temas tan profundos que yo no alcanzaba a comprender, no porque él se expresara de manera oscura, sino porque aquellos conceptos eran por naturaleza superiores a la capacidad de los simples mortales.

Dante no se va a cansar una y otra vez de repetirnos que nuestra mente y sentidos apenas pueden aproximarse a los misterios de la luz eterna. Esa luz que penetra a todos los seres y que, el velo del entendimiento humano, apenas logra intuir. Cada acto, cada ente, cada pensamiento, el universo entero como parte y creación del amor divino. Una clave que nos da George Santayana para comprender la propuesta filosófica de Dante es poner atención no en los componentes de las cosas sino en sus fines, los cuales en última instancia se dirigen o intentan acercarse lo más posible a Dios. Me parece que cuando tal experiencia se vivencia en carne propia -y todos en mayor o menor grado tenemos estas vivencias- nos acercamos a la filosofía desde la poesía, una de las formas de, en nuestra búsqueda, reconciliarnos con el sentido y la verdad.

#Dante2021 Paraíso Canto XIII: El terceto o el sujeto de los cantos

Hace unos días, cuando andaba de la mano de Dante en el Purgatorio, lancé la propuesta de interpretar la comedia como si fuera un arte de la fuga pero en vez de con sonidos hecho con palabras. Desde esa perspectiva, decía que el terceto es el sujeto elemental de este singular arte dantesco.

No sé hasta donde sea válida esa comparación pero me sirvió para comprender la importancia del inicio del poema. En el terceto inicial se encuentra concentrado todo lo que vendrá después. Por ello lo imagino como una semilla que después se desarrolla lentamente. O como un tronco de un árbol que se ramifica infinitamente.

En ese memorable terceto encontramos los siguientes elementos: En medio del camino, como indicador de viaje y movimiento justo en el medio de una crisis, de nuestra vida, porque Dante se refiere a una experiencia, se encontró en una selva oscura, el lugar siniestro como símbolo, que la directa vía era perdida, como reiteración de ese camino que se tuerce. Ahí, en esa semilla, se encuentra el actor principal hablando en primera persona, el germen de la historia a un tiempo íntima e individual y colectiva. De igual forma muestra que ese mundo se salió de su recto cauce y que sucede, al menos de inicio, en una selva. Por último, está lo que no se dice pero que forma parte integral del primer terceto: el objetivo si se está perdido, será recuperar el camino correcto y la luz.

Si recordamos que para interpretar la Comedia se debe de hacer en cuatro sentidos distintos, el análisis sólo del primer terceto se puede alargar indefinidamente. Esa es una de las magias de esta obra, la infinita cantidad de interpretaciones que acepta y de hecho propicia.

Ahora bien, esa riqueza de la estructura mínima del poema, es decir, el terceto, que encontramos al principio, es posible extrapolarla en cada canto. Y es que el poema es una totalidad orgánica y los cantos son las partes. A su vez los tercetos son las partes esenciales de cada canto. Según la armonía dantesca, esas partes se deben de corresponder con el todo. si esto es así, cada terceto contiene partes que comunican con la totalidad del canto y cada canto contiene una parte de esa totalidad que es el poema. He ahí una de las principales dificultades a la ora de interpretarlo: nos encontramos con un universo en contante interacción.

Además, si uno observa con cuidado la estructura de cada canto y trata de encontrar sus regularidades, se dará cuenta que no hay casi variaciones en la manera de presentar la visión, como si fueran retablos muy diferentes pero que en su conjunto formaran parte de un cuadro mayor. En el caso del canto XIII, quisiera aplicar mi hipótesis del terceto como célula básica del cuerpo orgánico que es el poema. Para ello retomo el terceto inicial:

Immagini chi bene intender cupe

Quel ch´io vidi (e ritegna l´image,

Mentre ch´io dico, come ferma rupe)

El que quiera comprender bien lo que entonces vi, imagínese -y fíjelo en su mente como en la dura roca-.)

A diferencia del terceto inicial del poema, el terceto inicial de este canto carece de un espacio pero precisamente porque esa es la invitación, presentar lo que el poeta vio. Aquí Dante ya incluye al lector como acompañante del viaje, apelando a la facultad imaginativa y pidiendo que fije como en roca lo que se mostrará a continuación.

Entonces se habla de constelaciones y del tiempo del cielo tan distinto al de la tierra. Nos habla de cantos que se entonan a las tres Personas, nos habla de la esencia divina de esas personas que se unen en una en el humano. En metáforas abigarradas y complejas nos hace referencia a Adán y a Cristo y nos acerca en voz de santo Tomás, algunos de los misterios de la trinidad. Nos habla de cómo el sello de la idea divina se encuentra en todo lo existente. Nos habla de cómo Dios es un artista imperfecto cuando trata de realizar su idea en la naturaleza. Nos habla de como Dios imprime en la materia la luz de la virtud ideal y “dotando a la tierra de todo cuanto conviene a la naturaleza animal y propiciando que en el seno de la Virgen sea concebido el ser que trasciende al hombre”. Al final habla de Dios como el Rey y primer padre del universo al que nadie se compara. Por último, ante la aparente oscuridad de las palabras, santo Tomás hace un llamado a que el Bardo camine con pies de plomo y lentamente, “como quien está cansado” a fin de discernir con la debida reflexión y no caer víctimas de juicios precipitados, víctimas del ofuscación del entendimiento causado por las pasiones pues: “quien se comporta de esta manera es como si hubiese hecho el viaje en balde, pues regresa más ignorante de lo que se fue, pues quien carece de arte no encuentra la verdad”.

¿Qué es, de todo lo expuesto en el canto, lo que que Dante quiere que fijemos en nuestra mente como en dura roca? Para empezar quiere que no nos vayamos, a estas alturas del viaje, a desviar de nuevo del recto camino. Quiere que pensemos y contemplemos junto con él. Y que lo hagamos pasito a pasito. Los aprendizajes del Paraíso son de maduración lenta, pertenecen a otra temporalidad.

#Dante2021 Paraíso Canto XII: Metáforas campesinas

Hay que remitirnos al inicio del poema, cuando Dante nos dice, en los tres primeros y rotundos versos, que se encuentra perdido en una selva oscura. Después de ahí todo va de menos a más. Un viaje que inicia en la mayor obscuridad y culmina en la visión de una luz cegadora. En medio, a lo largo de un poema que se desenvuelve como un tapiz iridiscente, el viaje nos permite vislumbrar algunos paisajes del alma. Mejor dicho, cada lector tiene la dicha de hacer alma conforme avanza.

Dice Mandelstam que en el Infierno hay una constante referencia a la ciudad y sus tormentos cotidianos que ya se vislumbraban en el ocaso de la Edad Media. Como ya señalé, que Virgilio sea el guía de Dante, entre otros mensajes, contiene una postura crítica frente a su mundo. Por ello, no es extraño que las metáforas campesinas abunden en el Paraíso, tal es el caso del canto XII.

San Buenaventura al hablar acerca santo Domingo señala que: “fue como un campesino elegido por Cristo para que le ayudase en su huerto”. A diferencia de san Francisco cuya patria está en el cielo, Domingo nació para servir en la tierra. Por amor a la verdad evangélica se hizo pronto doctor “y desde entonces se dedicó a cuidar de aquella viña que en breve pierde su verdor si se trabaja mal en su cultivo”. Buenaventura compara el apostolado del creador de la orden de los dominicos como un torrente que “socavó las heréticas raíces con tanta fuerza como mayor fuese la resistencia. Del gran afluente de su doctrina salieron múltiples arroyuelos que riegan el huerto católico”. Casi al terminar, cuando habla sobre desviación de la orden, agrega una metáfora más: “pronto se recogerán las amargas espigas de tan malos cultivos, y se quejará la cizaña de que no la lleven al granero.” Hasta aquí las referencias campiranas. La más sorprendente por sutil, es la comparación que hace de Cristo con un campesino cuidador de un huerto.

En el mismo canto las referencias a la luz, el movimiento de los círculos y las esferas, la música celestial y las comparaciones luminosas, como la de la aguja atraída por el imán, abundan. ¿Hay alguna relación entre estas metáforas luminosas y las metáforas campesinas? En la actualidad, cuando hacemos referencia a la luz, nuestra imaginación intuye la velocidad y el movimiento vertiginosos, imperceptibles al tiempo y al ojo humanos. Buenaventura, en una parte de su discurso, dice que la consecuencia de la labor del dominico se constata en las veinticuatro antorchas que en ese momento rodean al florentino. Cuando nos referimos a la luz eterna, a nuestra imaginación se le exige percibir una luz con otro ritmo y calidez, como la luz que da vida y hace crecer las plantas y los árboles de los huertos en la noche estrellada.

#Dante2021 Paraíso Canto X: Algo más sobre transhumanizar

Estamos en el el cuarto círculo, el del sol. Cuesta trabajo pensar que el sol sea una esfera más, junto con la Luna, Venus, Mercurio, etc. actualmente reconocemos al sol como la estrella al rededor de la cual giran los demás planetas. Entre más lo pienso, creo que la cosmovisión de la Edad Media es completamente distinta a la nuestra. En eso Dante nos lanza puentes a través de su poesía. Tengo para mí que el Bardo sabía que había mucho más cosas en el cielo y en la tierra de las que soñaba la filosofía escolástica. Faltaban siglos para que la teoría heliocéntrica rindiera sus frutos y para que la iglesia condenara a Galileo por sus descubrimientos científicos. Sin embargo, a pesar de esas diferencias, lo que Dante quiere comunicarnos, lo que quiere cantar es una experiencia común a todos los hombres. En este sentido aspira a la trasmisión de una experiencia trascendental e íntima a un tiempo. Para ello, exige la colaboración activa del lector.

Recuerdo que en mis años de estudiante universitario leí Rayuela por primera vez. Ahí Cortázar hace un llamado a la colaboración activa del lector. El juego que la novela propone me fascinó en aquel tiempo y me sigue fascinando, aunque ahora reconozco que muchas veces los autores nos quieren hacer pasar por novedades lo que no lo es. No es el cuentista argentino el único que no recuerda o desconoce o finge desconocer el legado dantesco. En estos meses de lectura me he dado cuenta que muchas de las supuestas invenciones vanguardistas, ya estaban prefiguradas en este poema. El canto X del Paraíso, me permite una vez más puntualizar el papel activo que exige al lector. No podría ser de otra manera, el viaje al Más Allá, no sólo se propuso transformar a su autor sino a cada uno de los lectores nos propone una regeneración espiritual. En este punto crucial para comprender la obra dantesca, es más radical que los experimentos vanguardistas del siglo XX que muchas veces experimentaron con el lenguaje y nada más.

Así inicia el canto X:

Mirándose el Padre en el Hijo con el eterno Amor que nace entre uno y otro, la inefable Omnipotencia de Dios produjo todo aquello que se puede ver con la mente y los sentidos, de modo que aquel que los contempla con el espíritu abierto no puede menos que maravillarse y deleitarse en ellos. Levanta, pues, conmigo ¡oh lector! los ojos hacia las encumbradas esferas…

¿Qué es todo aquello que se puede ver con los sentidos y la mente? Los sentidos humanos son limitados, pero el poder de la imaginación nos hace ver cosas invisibles. Por ello Dante nos invita a levantar con el los ojos. Aquí como en buena parte del Paraíso, la mirada, la visión y el ojo tienen un papel simbólico muy importante y que va más allá del simple acto de observar: también se ve con los sentidos y la mente. Apenas unas cuantas líneas más adelante, una vez más, el florentino hace un llamado:” Ahora descansa en tu asiento, lector, y reflexiona acerca de estas cosas que yo solamente esbozo, si es que tu ánimo se mueve hacia el entusiasmo más que hacia el tedio.” Como ya había mencionado, una de las novedades del poema es que reivindica el lenguaje escrito y la reflexión. Aquí también se nos señala que lo que nos esta siendo presentado es apenas un esbozo y que necesitamos hacer un esfuerzo de interiorización. De esta manera, me parece que al decirnos que lo que ahí está expresando sólo es un esbozo no es sólo un recurso retórico para incentivar la imaginación del lector. Es también una especie de llamada de auxilio ante la incapacidad de expresar lo inefable.

Y si en los tiempos de Dante ya advertía de quienes en la lectura su ánimo caía en el tedio ¡Qué no diría en nuestros días, donde alternamos el tedio con la distracción del multitasking! Sin duda hemos perdido muchas capacidades como lectores. Una de ellas es lo difícil que resulta darnos el tiempo de degustar una obra, de seguir su ritmo, sus profundidades, sus reflexiones y visiones. Hoy, cualquier persona medianamente educada a leído más libros que muchos de los hombres de la antigüedad. Tenemos información disponible con un sólo clic que ni siquiera imaginaron los antiguos pensadores. Pero no por eso somos más sabios. De hecho, tal vez ahora nuestro problema sea el contrario al que enfrentaron los hombres y mujeres de antes: necesitamos una desintoxicación del infovirus con el que hemos sido inoculados desde hace décadas.

Aquí es donde quisiera abordar el transhumanizar, la palabra que Dante inventa para explicar su experiencia en el Paraíso.

Después de hacer la invitación al lector a participar de su visión, Dante explica cómo su ascensión al cuarto círculo se da de manera súbita “que la acción no era medible en el tiempo”. Entonces al relatar los fulgores de aquel Sol en el que se introduce, el ingenio, el arte y la experiencia no sirven para expresar su visión ” aunque en el fondo todos tenemos la intuición de lo que se trata y el ansia de experimentarlo; a pesar de nuestra imaginación no pueda construir las figuras de cosas tan sublimes, por lo que no debe sorprendernos que nuestros ojos no hayan visto luz superior a la del Sol”

Al inicio del canto, se nos dice que Dios produjo todo aquello que podemos ver con la mente y los sentidos. Ahora nos dice que hay cosas que intuimos, pero que no podemos construir en figuras y que nuestros ojos no han visto luz superior a la del Sol y al decírnoslo también nos dice que hay otro tipo de luz que nuestros ojos no pueden percibir. Es el Sol de los ángeles, donde el poeta se encuentra y por lo que Beatriz lo invita a dar gracias por lo que Dante tiene una suerte de arrobo que lo hacen olvidarse de su Señora y entregarse de corazón y volver sus ojos hacia Dios. Ella sonríe y entonces su bello rostro se funde con la visión del espíritu que en esos instantes él experimenta.

Dice Gaston Bachelard en la Poética del Espacio, que la fenomenología de la imagen poética es posible cuando se captan unos cuantos versos o estrofas en la totalidad de un poema. Si tomamos en cuenta que un canto es una totalidad en sí misma aunque forma parte de una totalidad mayor que es el poema en su conjunto, puedo señalar que para captar la fenomenología de la imagen poética de cada canto no es necesario hacer una explicación exhaustiva de cada terceto. Más bien mi tarea es la de resaltar esas partes que más se impregnan fenomenológicamente como imágenes y que ayudan a comprender el canto como parte de una totalidad orgánica. Y he encontrado otra clave para entender la compleja tercera parte del poema: el verbo trasnhumanizar. Eso es lo que Dante experimenta en su viaje en el no tiempo y el no lugar que es el Paraíso.

Trasnhumanizar es aquella experiencia que va más allá de lo humano y que está encaminada a a tener una realización mística y trascendente en Dios. Pongo en cursivas la preposición en, para remarcar que esa realización total que se busca no es con Dios sino en Él. A esa experiencia también la llamo, retomando la descripción de Einstein, como Religiosidad Cósmica.

Como señala Dante, esa acción, el transhumanizar, es algo que nos acerca a lo inefable y que cualquier persona intuye y desea experimentar. Ahora que he investigado más sobre esta palabra, me encuentro que es utilizada por un movimiento de científicos (uno de sus principales fundadores es el filósofo Nick Bostrom, el mismo que postula que somos una simulación de realidad virtual) que se hacen llamar transhumanistas, pero despojando a la palabra de su trascendencia: lo que se busca es mejorar la capacidades humanas por medio de la tecnología, según las posturas más extremas se trata de rediseñar la condición humana y terminar con el envejecimiento, las limitaciones intelectuales, el sufrimiento, la mortalidad y el confinamiento en el planeta Tierra. Tal vez si esto lo estuviera escribiendo hace treinta años, parecería que un movimiento (tienen hasta un manifiesto) con estas características, no pasa de ser una charada de unos cuantos lunáticos. Actualmente esto no es así y las ideas transhumanistas tienen muchos adeptos. La explicación la encuentro en que usan como bandera uno de nuestros recientes y más arraigados mitos. La mayoría de las personas creemos que la tecnología tiene una solución o está por encontrarla para muchas de las preocupaciones humanas. Por ejemplo, con los avances en la ingeniería genética, estamos a un paso de que se puedan hacer modificaciones en el comportamiento y en el intelecto human. Esto antes sólo eran una especulación de algún marginal grupo neonazi. Ahora es tan posible que el tema plantea ya una serie de dilemas éticos y políticos centrales.

El verbo inventado por Dante y ahora transfigurado como “la idea más peligrosa para los sistemas democráticos” según señala el filósofo Fukuyama, también busca esta trascendencia de las limitaciones humanas, pero desde lo humano y, sobre todo, como insistentemente señala nuestro poeta, sin contravenir las disposiciones de la naturaleza. En el fondo, lo que busca el transhumanismo moderno es eliminar aquello que permite experimentar o al menos intuir, la trascendencia de lo humano. Quieren eliminar el sufrimiento, pero ¿Qué sería de las alegrías trascendentes de una vida humana sin sufrimientos o, en terminos dantescos, qué sería del Paraíso sin el Infierno y el Purgatorio? Aunque suene tentador, quieren eliminar la vejez, pero ¿Qué sería de nosotros sin las huellas en nuestro rostro y cuerpo que nos indican que hemos experimentado y vivido el mundo y que son parte de nuestra identidad? Quieren hacernos menos tontos, pero ¿en realidad sería inteligente aumentar nuestra capacidad intelectual de manera artificial? Quieren hacernos inmortales, pero ¿Cuáles serían las consecuencias si nuestra vida se alargara exponencialmente? Algunos científicos señalan que si este movimiento tuviera éxito y mayor eco, la humanidad podría incluso aniquilarse a sí misma sin garantía de que las máquinas nos sustituyan.

He echado un ojo a algunos de los ensayos dantescos que hay en la red y no hay ninguno que aborde la diferencia entre el transhumanizar que Dante plantea en el Paraíso y el giro tecnológico actual que han hecho este grupo de científicos. Sólo encontré un artículo sobre el transhumanismo moderno que reivindica el origen dantesco del término. Me parece que con esa palabra, el summo poeta nos lanzó un reto que apenas podemos intuir. Para los que aspiramos a ser poetas y pensadores de nuestro tiempo, esa palabra es incluso un regalo y una herramienta para la crítica.

Aquí dejo un video sobre el tema:

#Dante2021 Paraíso Canto IX: Un viaje cósmico

He estado reflexionando sobre porqué el Paraíso me está costando más trabajo comprenderlo. De igual forma he estado pensando en las regularidades que la obra emplea en cada uno de los cantos, por más que sean de temática diversa. Hoy quisiera reparar en dos de esas regularidades: la importancia del viaje como hilo conductor y el espacio-tiempo en el no lugar del Paraíso.

Decía Tolstoi que una narración siempre empieza con alguien que sale de un lugar o con alguien que llega a un lugar. En esto el poema dantesco cumple con creces ese principio. Y lo cumple por partida doble: al iniciar perdido en la selva oscura, llega al Más Allá procedente del mundo de los vivos. Desde el principio se nos advierte de que el viaje es a un tiempo interior y exterior. Y es un viaje para hacer alma.

De este modo, el Infierno y el Purgatorio, cima y sima del viaje del alma, tienen una temporalidad distinta a la del Paraíso. Siguiendo la hipótesis sobre el acto sincrónico único como visión de la historia, la narrativa en la Comedia condensa el tiempo histórico en unos cuantos días. En el Paraíso la cuestión se dificulta porque es la narración de un instante en el que se condensa la eternidad. Una eternidad como hemos visto, que no está aislada de problemas políticos e históricos pero que se vincula al cosmos como totalidad.

Para penetrar en los misterios de la eternidad, Dante hace uso poético de la luz y su vínculo metafórico con la verdad. Hay una palabra griega para comprender ese procedimiento: Alétheia que significa verdad pero también desocultamiento del ser. Eso precisamente es el papel que juega la luz en todas sus manifestaciones en cada canto del Paraíso. Es por eso que las almas se aparecen al florentino como luces de alegría que brillan como rubíes heridos por el sol:

Pues hay que decir que en esas regiones las emociones se expresan en fulgores de colores, como entre nosotros la risa expresa el júbilo; lo contrario sucede en el Averno, donde las almas se oscurecen en la medida en que se les va entristeciendo la mente

Ahora bien, en el canto, los personajes que hablan con el poeta, profetizan una serie de acontecimientos que harán derramar lágrimas justas. ¿Qué tiene que ver las profecías con la luz? La clave la dice Cunizza cuando señala que los ángeles reflejan los juicios de dios, por lo que sus palabras siempre son ciertas. ¿Qué les da esa veracidad a pesar de que suenen extrañas a los oídos del ser humano? En el Paraíso ocurre un proceso de poetización del instante. Esta poetización, cuando se aplica a hechos o cosas produce un efecto profetizador: profetizar es poetizar el presente, donde se condensan pasado y futuro. Este proceso de poetización se da por medio de la verdad-luz como alétheia. Para lograr ese desvelamiento del ser, no se debe dar cabida el arrepentimiento ni las faltas se retienen en la memoria:

Sino que nuestra voluntad se concentra en la divina virtud, que provee de todo y establece el orden. Aquí se admira el arte que da lugar a la manifestación de la belleza y se descubre el bien con el que el mundo superior gira sobre el de allá abajo.

Ayer leía un artículo donde señalaba que en la Edad Media era común la creencia en el Paraíso como un lugar fuera del Universo. El Paraíso dantesco retoma esta idea y junto con la incorporación de conocimientos heterogéneos sobre cosmología, física, astrología, poesía, política, filosofía, medicina, etc, realiza su versión propia. Ese mundo superior que gira sobre el de abajo, es la conexión entre el hombre, ese peculiar microcosmos y el universo, el macrocosmos. La clave, creo, para hacer menos ardua la comprensión del Paraíso, es reconocer que la luz divina que irradia todo lo existente, brilla con fuerza en nuestro interior. El Paraíso es un no lugar en la naturaleza porque puede manifestarse en cualquier hecho, experiencia o cosa. Es un no lugar en nuestro interior porque ilumina cualquier hecho o experiencia como parte del cosmos. El Paraíso entonces, es una forma luminosa de ser y estar.

#Dante2021 Paraíso Canto VII: El Paraíso perdido

Este es uno de los cantos que más me ha costado comprender. Lo he releído varias veces y ni así logró desentrañar los recónditos secretos de su riqueza. El mismo Dante sabe que nos está entregando una pepita de oro; un canto complejísimo en sus profundidades filosóficas. Por ello, la actitud de Beatriz es de firmeza ante las dudas y angustias que su explicaciones despiertan. Al inició de su explicación, después de esa sonrisa que haría feliz a cualquier hombre aunque se estuviera quemando, dice: “Secondo mio infallibile avviso…” (Según mi infalible juicio…).

El problema con este canto es que no ocurren muchas situaciones y se prolonga en explicaciones teológico-filosóficas. En el Purgatorio por ejemplo, en el círculo donde purgan sus penas los glotones, comprendemos la forma de su castigo por su aspecto físico e incluso por la relación que tienen con el entorno, pues hay un árbol con olor a deliciosas manzanas de las que no pueden comer. Aquí es distinto. En el Paraíso suceden pocas cosas. Es decir, pocas cosas que los simples mortales comprendamos. Sin embargo, la luz es ubicua y aunque cortos en entendimiento nos llega a todos. Con mis pocas luces intentaré una interpretación ya que las tesis presentadas por Beatriz son fascinantes.

Las dudas de Dante se deben a que no comprende cómo es que se castigue con justicia una venganza. Es así como la Musa, explica el devenir del hombre según la doctrina cristiana desde una muy peculiar perspectiva poética. Aquí ocuparé una metodología de Keneth Burke que se llama dramatística que creo me puede ayudar a poner orden a las complejidades de la argumentación.

El actor principal: El ser humano como sujeto de su propia historia

Acciones: Adán, el primer hombre por su desobediencia, es expulsado del Paraíso se condena y condena a toda la especie a la enfermedad del error por muchos siglos, hasta que el Verbo de Dios baja al mundo hecho hombre y se reconcilia con aquella naturaleza que se había alejado de su creador.

Acto: Expiar la culpa del hombre por medio del sacrificio del hijo de Dios.

Escenario: La cruz en el instante de la muerte de Cristo.

Agencia: El amor de Dios que al actuar de esa manera redimió al genero humano. Por ello, es el acto más justo, porque así se redimió el pecado original, pero es el más injusto porque fue por medio del hijo de Dios que se llevó a cabo.

De ahí que Beatriz diga: “De un mismo acto, entonces, se produjeron diversos efectos: la misma muerte fue agradable a Dios y a los judíos, por ello tembló la tierra y abrió las puertas el cielo”. En un juego dialéctico muy complejo y con diferentes aristas, Beatriz se adelanta a las nuevas dudas que pueda tener el Bardo y señala que esto se puede deber a que no han permitido que prenda la llama del amor eterno. Para ello da una larga explicación:

La divina bondad, que rechaza todo cuanto es desamor, brilla con su propio fuego, por lo que esparce en su derredor la belleza eterna, y todo aquello que de ella procede es infinito y no perece, y lleva el sello de la eternidad, y también todo aquello que de ella emana es totalmente libre, porque no encuentra subordinada a la acción de cosas secundarias, pues cuanto sus creaturas más se le asemejan es mayor el agrado que le causan, pues aunque el amor divino se refleja en todo, es más vivo en aquello donde se percibe una mayor semejanza. En todas estas cosas el ser humano lleva ventaja…

Sin embargo el pecado nos rebaja y aleja del Sumo Bien. Para que el hombre recobre su dignidad tendrá que llenar el vacío que por su culpa se abre. Quedamos expulsados del Paraíso y, por hacer uso de nuestro libre albedrío, de la dignidad que nos había sido otorgada por Dios. En la explicación de Beatriz señala que había dos opciones para expiar el pecado original: Dios con su bondad nos perdonaba o el propio hombre hacía algo por sí mismo. Al propio hombre, pequeño como es, no podía humillarse con su obediencia a los designios de Dios. Fue aquel acto, como jamás se ha visto otro igual, donde el Hacedor se entregó a sí mismo, como le fue otorgado al hombre la capacidad para regenerarse.

En los primeros cantos del Infierno compartí un video del filósofo Zizek que comenta la película de La Ultima Tentación de Cristo de Scorsese. En ella, retomando el momento de la muerte de Cristo en la cruz, señala que, la solución metafórica a la ansiedad judía por el Mesías se daba en aquel acto esplendoroso donde Dios murió en la cruz. Por ello, un cristiano lo es de verdad cunado acepta este hecho de manera radical: en la muerte de Cristo muere la garantía del gran otro. Esto está muy cerca de la concepción histórica de los principales corrientes emancipatorias de la modernidad. Me refiero desde luego al marxismo y al anarquismo. En las dos corrientes y sus diferentes ramificaciones se concede un papel protagónico al hombre y su libertad que se hace en la historia. Sin embargo, el gesto católico-cristiano es más radical, sobre todo que los marxismos que predominaron en el siglo XX, los cuales creían en la providencia del materialismo dialéctico: las leyes de la historia nos harían recuperar el Paraíso perdido. Lao que expresa Dante en este canto, creo que es diferente. Al humillarse Dios a ser hombre y morir en la cruz, redimió al género humano. No habrá segunda venida de Cristo. Pensar eso sería tanto como creer que ese acto de redención fue inútil y completamente injusto.

Al final del canto Beatriz aclara, por si acaso, la última duda que Dante podría tener: el mundo material, ese que se conforma con la combinación de los elementos, y que al parecer se corrompe y dura poco, también es creado por las virtudes de Dios, lo mismo que las estrellas y todas las demás cosas existentes. Una vez más, el universo y Dios se confunden en la visión poética de Dante. Pero, hay una diferencia con el ser humano, pues nosotros somos fruto de la inspiración divina sin intermediarios ¿Qué significa esto? Edgar Allan Poe, dice en Eureka, su poema en prosa, que el infinito es un pensamiento que se piensa. Bertrand Russell decía que para saber si un ser humano es superior a una pulga, habría que preguntarle a la pulga. Como se explica en este canto, el amor de Dios se impregna en todas las cosas ¿Qué nos hace distintos a los demás entes? Tal vez en que somos la forma más intensa en la que la sustancia infinita puede pensarse. Así, recuperar el Paraíso, será una reconciliación hecha a partir de nuestra desobediencia al comer el fruto del árbol del conocimiento. Es decir, al hacer uso de nuestra libertad.

El canto termina, como si no fuera muy denso y difícil lo que acaba de explicar Beatriz, diciendo que de todo lo expuesto, se deduce nuestra resurrección, para ello, hay que reflexionar en cómo fue hecha la carne humana cuando Dios moldeo a nuestros primeros padres.

Hoy, a muchos nos sorprende que aún haya gente que crea de forma literal el relato bíblico. Y sin embargo, fue la fuente donde se formó la cosmovisión de los hombres y mujeres del medievo. Desde luego, como la Comedia muestra, el sentido literal no es el único sentido con el que se interpretaban los misterios de las Sagradas Escrituras. En nuestros días, las interpretaciones míticas y místicas han ganado terreno, sobre todo por los avances científicos. Según el libro del Génesis, Dios creo a su imagen y semejanza a al hombre y la mujer (Gen 1:27). Más adelante se señala algo un poco más específico sobre esa creación:

Entonces Jehovah Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente.

(Gen 2:7)

Como ya platiqué, la lectura de la Comedia me ha llevado a estudiar incluso cuestiones de biología referentes al origen de la vida. Principalmente las teorías de Francis Crick, sobre la panespermia dirigida, según la cual una civilización altamente desarrollada mandaría una nave no tripulada para que se reprodujera la vida. Hoy existen teorías incluso más disparatadas, como aquella de que somos una simulación en computadora de una civilización que estaría algo así como jugando videojuegos con nosotros o aquella igualmente popular de que nuestro universo forma parte de una multitud de universos. En fin, el misterio de la eternidad de la Vida es eterno y no es imposible que el aliento vital está tomando forma en seres semejantes a nosotros en otro tiempo y lugar.

#Dante2021 Paraíso Canto VI: El número 666 y la política

En el canto sexto del Infierno se aborda el tema político desde la situación de Florencia. En el canto sexto del Purgatorio se aborda el tema político desde las problemáticas de Italia. En el canto sexto del Paraíso se aborda el tema político desde un contexto global. Ciudad, Estado e Imperio son las distintas escalas espaciales que Dante aborda de manera interconectada como interconectados están los tres reinos.

En este canto el florentino se encuentra con un alma deseosa de hablar: “Yo fui Cesar, y mi nombre fue Justiniano; por inspiración del primer Amor, que sigue ardiendo en mí, suprimí todo lo malo que había en las leyes” A lo largo del canto, este personaje histórico celebre por buscar la restauración del imperio romano, hace un largo discurso histórico en el cual se expresan diversos temas políticos de su tiempo que preocupaban al Bardo. De su tiempo y del nuestro, porque como trataré de mostrar, sus reflexiones políticas nos ayudan a pensar nuestro caótico mundo.

Siempre pasa: un libro siempre lleva a otros. Por suerte encontré en la red el libro Monarquía y hoy lo empecé a leer. Este tratado es de suma importancia para comprender el Paraíso en su vertiente política, porque fue escrito precisamente antes de la composición del último canto de la Comedia. Según los presentadores de la obra:

No perdamos de vista que, cuando Dante habla de «autoridad imperial», del Emperador del mundo, está pensando en una unidad mundial, especie de Estados Unidos del mundo gobernados por un Emperador. La cuestión, así planteada, es la clave del tratado; cuestión que permitirá ver en Dante a un precursor de la modernidad. Frente a güelfos y teócratas, defensores a ultranza de la superioridad de la
autoridad papal sobre la civil o regia, Dante va a colocarla en una situación de igualdad. Una y otra
corren paralelas y son recibidas directamente de Dios, sin pasar por intermediarios.

Lo que le preocupa a Dante, y no hay que olvidar que, aparte de un notable teórico político fue un hombre de acción, es encontrar elementos que permitan restablecer la paz en el caótico mundo de su época. Para ello escribe la Monarquía, sólo que este tratado se dirige a personajes influyentes de su época, por lo que me temo no tiene la fluidez plebeya de la Comedia. Aún así, son vasos comunicantes, sobre todo con este último canto, según José María Micó, el más político de los tres.

Ahora bien ¿de qué manera las preocupaciones políticas de Dante se asemejan a las nuestras? Según Wallerstein, después de la crisis sistémica del capitalismo y, por lo tanto, de su fin que más o menos se prolongará hasta el año 2050, existen diversas opciones de lo que podría venir después. Una de ellas es un imperio mundial, el cual dicho sea de paso, como señala el autor, iría en contra de la lógica de acumulación de capital que ha predominado en nuestro agonizante sistema histórico. Y es que un imperio global pondría fin a uno de los componentes centrales para el desarrollo capitalista: los Estados Nación. Como bien sabemos, la retórica del liberalismo, en eso como en otras cosas, bastante hipócrita, nos dice que el mercado funciona mejor sin la intervención del Estado. En realidad, analizado a la luz de los hechos, el Estado ha servido para asegurar el dominio y la explotación de unos países sobre otros, al tiempo que permite la protección y la transferencia de recursos públicos a entes privados, hoy en día, las corporaciones gigantes como mayores beneficiadas y asegura el control de la población por medio de la violencia y el control.

De esta manera, si se estableciera un imperio global, los grandes capitales para asegurar su supervivencia, tendrían que cambiar completamente su lógica de acumulación. Por lo que nos encontramos con dos opciones. Por un lado, la posibilidad de que se instaure un imperio con un gobierno universal donde las corporaciones implementen globalmente una organización totalitaria de la sociedad. No hay que olvidar que las grandes corporaciones no compiten entre sí, si no que en muchos casos, son una clase que llega a tomar a cuerdos en su propio beneficio, por lo que no sería raro que se pusieran de acuerdo para implementar sus objetivos. Tendencia que vemos cada día más posible. La otra tendencia es que los diversos movimientos antisitémicos, logren instaurar un imperio universal, basado en la igualdad y la libertad que, precisamente como los cantos sextos de la Comedia, enlacen lo local con lo global. Aunque remota, también es una posibilidad.

Incluso hay autores que creen que desde hace décadas hemos pasado del imperialismo de conquista a un imperio globalizado. Los más destacados son Negri y Hardt en su clásico libro señalan:

Nuestra hipótesis básica es que la soberanía a tomado una nueva forma, compuesta por una serie de organismos nacionales y supranacionales unidos bajo una única lógica de mando. esta nueva forma global de soberanía es lo que llamamos Imperio.

La soberanía declinante de las naciones estado y su progresiva incapacidad para regular los intercambios económicos y culturales es, de hecho, uno de los síntomas principales de la llegada de Imperio.

El libro de Hardt y Negri fue muy popular a finales del siglo pasado porque daba una respuesta a el acelerado proceso de globalización posterior a la caída del muro de Berlín. En ese hipotético Imperio, no habría ya un país que centralizara el control económico y político global basado en una política imperialista basada en la expansión y conquista de nuevos territorios. La postura es distinta a la de Wallerstein, para el sociólogo estadounidense, los Estados son necesario para que se haga un control político nacional, con miras a una mejor distribución y fluidez de la economía a nivel global. Esa tendencia no puede finalizar sin cambiar por completo la lógica de todo el sistema. Para los autores de Imperio, esa lógica ya habría cambiado.

Y sin embargo, qué distinto se nos aparece el siglo XXI en estos momentos. Hoy la mayoría de los países del mundo desarrollado, están cerrando sus fronteras y presentan fuertes tendencias nacionalistas reaccionarias y de extrema derecha. Negri y Hardt, señalaban que en ese hipotético Imperio no hay ya una nación que domina sobre las demás. Anunciaban así el mundo multipolar en el que nos encontramos. Hoy, es cierto que Estados Unidos ha perdido mucho de su poder imperialista y ahora comparte su declinante hegemonía con China, Rusia y la India principalmente. En ese escenario caótico y de múltiples problemas, los Estados Nación han decidido encerrarse sobre sí mismos y los organismos supranacionales están más debilitados que nunca. Veamos si no, como el concierto de las naciones ha demostrado su profunda incapacidad para tomar acuerdos globales en el tema de la pandemia. Y tenemos el cambio climático que es un problema urgente y que exige soluciones eficaces y globales si queremos sobrevivir como especie. La crisis económica y las gigantescas desigualdades que padecemos no se solucionará con políticas neokeynesianas. Estamos, pues, vivenciando grandes transformaciones que se agudizarán en las próximas décadas. ¿Se lograrán poner de acuerdo las élites a nivel global e instaurar un imperio tecno-totalitario? ¿Lograrán los diversos movimientos sociopolíticos instaurar un imperio universal, democrático y libertario? De esa lucha emergerá el mundo de mañana. Dante está presente con nosotros. Dante estaría a favor del Imperio democrático y libertario.

#Dante2021 Paraíso Canto V: ¿Existe el libre albedrío?

Hoy di de baja mis redes sociales. Las cuatro que considero más perniciosas: el feisbuk, tuiter, instagram y whatsapp. No me cuesta mucho trabajo desprenderme de estas redes y en realidad, a excepción del whats, no paso mucho tiempo en ellas. Aún así, se me hace un exceso estar conectado aunque sea esporádicamente. Para no extenderme en explicaciones, lo diré de manera tajante. Si alguien me pregunta si creo que existe satanás, le contesto que sí y que habita en esas redes que acabo de mencionar. La banalidad del mal habita precisamente en lo superfluo. Y es que el diablo está en los detalles y desde luego, en la superficie; lo que es un juego o simple pasatiempo. La mejor artimaña del diablo, lo dijo Baudelaire, es persuadirnos de que no existe.

Lo que me ha dejado la lectura de la Divina Comedia es invaluable y va más allá de lo que esperaba. Intento trasmitir esa riqueza e invito a que quien la lea encuentre nuevos tesoros y si quiere los comparta. Creo que este largo poema es uno de esos libros que nunca se agotan. Que cada que se leen se encuentra algo nuevo, un punto que antes no se había visto, alguna imagen sorprendente, un verso contundente y bello. En fin, a diario que lo comento, tengo la sensación de que no abarco casi nada de la riqueza del canto, apenas toco un pasaje y siento que he dejado mucho más afuera y cosas más importantes. Ahora, lo que me intriga, es saber por qué no me había sucedido eso con mis intentos de lectura anteriores. Tal vez es cierto lo que dicen y, cada libro como muchas cosas en la vida, tiene su hora.

Además es un pozo inagotable que te permite indagar en otros conocimientos tan diversos que van desde la biología, la física, la psicología, etc, etc, etc. Un verdadero parteaguas en mi manera de concebir la poesía y sus alcances.

Y en eso el Paraíso no deja de sorprenderme, en su estilo ligero a pesar de las intrincadas reflexiones que cada canto tiene. De las tres partes, esta es la más filosófica. Una filosofía poética de la luz. La luz divina y la que vemos y nos deslumbra con su inmensidad todos los días que para el caso son lo mismo. De ahí mi insistencia de comparar las reflexiones de Einstein con las del Bardo. Al principio me pareció un disparate, pero con el paso de los días, me doy cuenta que la comparación no está tan errada y que se puede hacer un acercamiento, al sesgo, sobre las simpatías y las diferencias que tienen estos dos estudiosos de la luz.

En el canto V Beatriz explica:

El mayor don que en su gran generosidad nos otorgó Dios al crearnos, y aquel que se conforma más a su bondad y que él más prefiere, es la la libertad de albedrío del que todas las criaturas inteligentes están dotadas.

¿Qué es el libre albedrio? Sólo la Wikipedia tiene una entrada extensa sobre el tema. Como sucede con este tipo de cuestiones filosóficas, cada quien tiene su propia postura y la discusión es tan libre como el propio tema. Sin embargo, hay que ubicarnos un poco en el contexto de Dante. El florentino frente a una iglesia que en nombre de esa libertad otorgada por la divinidad, concentra un extraordinario poder muy terrenal. De hecho, sufrió el destierro por ejercer esa libertad frente al papado.

Detengámonos un poco en los versos que arriba transcribí. Dios quiere que seamos libres y somos libres por su bondad y porque estamos dotados de inteligencia. Un poco más adelante en el canto, se explica que los hombres deben ser más racionales y menos animales, para no caer víctimas de sus malas pasiones. Es decir, Dante sí cree que el hombre puede tomar sus propias decisiones y que es responsable de ellas. Y lo mejor, es la manera en que Dios nos muestra su bondad. En otras palabras, no está todo determinado. Desde luego, está es una creencia que concuerda con la doctrina católica. Por ello, si una persona antes de su muerte se arrepiente de sus acciones, merece la salvación. Para otras corrientes cristianas como el calvinismo, esto no es así: el destino del ser humano está prefigurado por Dios. Así, cada una de estas posturas a tenido consecuencias en la sociedad donde se ha desarrollado.

Ahora bien ¿Qué opina Einstein sobre la libertad? Al principio de su libro Mi visión del mundo, apunta:

No creo en absoluto en la libertad del hombre en un sentido filosófico. Actuamos bajo presiones externas y por necesidades internas. La frase de Schopenhauer: «Un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiere», me bastó desde la juventud. Me ha servido de consuelo, tanto al ver como al sufrir las durezas de la vida, y ha sido para mí una fuente inagotable de tolerancia. Ha aliviado ese sentido de responsabilidad que tantas veces puede volverse una traba, y me ayudó a no tomarme demasiado en serio, ni a mí mismo ni a los demás. Así pues, veo la vida con humor.

Si recordamos que Schopenhauer no creía en el libre albedrío, podemos comprender que hay algunas diferencias aparentemente sustanciales entre la postura de Dante y la de Einstein. Aún así, reflexionemos un poco el complejo párrafo del físico alemán. La frase que cita de Shopenhauer desde que la leí me ha intrigado y me ha costado bastante entenderla. Veamos. Yo, si quiero y tengo los recursos necesarios, salto de un paracaídas. Ahí ya hice lo que quise. Lo que no puedo es estar queriendo querer saltar del paracaídas. Espero haber entendido bien la frase. Si esto es así ¿Cuántos de nosotros no vivimos en el querer-querer enamorados de nuestro propio deseo? De ahí creo se generan nuestros peores vicios. Alguien que ama comer y cae en el pecado de la gula, quiere lo que quiere. Por algo purga sus pecados en el Purgatorio. Lo mismo para alguien que es violento y sufre en el Infierno. Padece sus tormentos porque se enamoro de lo que hace: quiere lo que quiere. Si esto es así, estamos cerca de comprender por qué la Comedia se llama así. No sólo porque tenga un final feliz, caso creo que único en las obras canónicas de la literatura universal. También es comedia porque presenta una concepción de la vida desde el humor: somos víctimas de nuestras propias pasiones. Por último, creo que cuando esas necesidades internas encuentran la luz del amor y la inteligencia, florece la libertad.

#Dante2021 Paraíso Canto IV: Dante, precursor del Renacimiento

La imagen que tenemos de la Edad Media hace honor al nombre en como también se le conoce y es más bien oscura. Como en todo, los estereotipos que hemos adquirido en la escuela y en la cultura de masas, han jugado un papel preponderante. Por ejemplo, la mayoría de las personas nos hemos creído el cuento de que en la Edad Media se creía que la tierra era plana. Para el tiempo de Dante esto no era así. Como bien lo señala José María Micó, en el mundo que le tocó vivir al florentino se sabía que la tierra era una esfera, como en el Paraíso dantesco. Así podríamos seguir con los ejemplos, pues estamos hablando de un periodo histórico que duró más de mil años. Tenemos todo un mundo que descubrir en esa época, nebulosa cuando no oscura y, en muchos sentidos, muy otra y distinta a nuestro mundo.

Es cierto que Dante es un poeta antimoderno. Pero es igual de cierto que es un poeta y pensador de transición y que anticipa lo que se conoce como El Renacimiento. ¿En qué forma Dante es un precursor? Desde luego la más directa, es por la influencia que ejerció su pensamiento en artistas e intelectuales renacentistas. En este sentido el canto cuatro del Paraíso, cuando cita a Platón, no sólo nos da indicios de esa renovación (acordémonos que este y otros filósofos griegos no eran los hegemónicos en aquel tiempo) si no que nos muestra una crítica a las bases ideológicas que sustentaban la Edad Media. “Según afirma Platón, parece que las almas vuelven a las estrellas”. En el Timeo, diálogo platónico, el alma humana desciende de las estrellas y cuando uno muere esa alma regresa de donde ha salido. Whitehead dice que la filosofía posterior a Platón son notas al pie de página. A veces creo que podemos decir lo mismo de la física, al menos en los recursos míticos y metafóricos que utiliza para explicarle a los neófitos. En efecto, hoy sabemos que somos polvo de estrellas. A Dante, la referencia a Platón le sirve para formular sus hipótesis en labios de Beatriz:

Pues ustedes están acostumbrados a percibir por medio de los sentidos y de ahí diciernen lo que es digno de pasar a la inteligencia; es por ello que la Sagrada Escritura se acomoda a las facultades de ustedes, pues atribuye a Dios el tener pies y manos, aunque esto debiera entenderse de diferente manera; y la Santa Iglesia representa con aspecto humano a Gabriel y a Miguel, y al otro que curó a Tobías. Lo que en el Timeo se afirma de las almas no parece congruente con lo que aquí se ve, pero sí tiene el mismo sentir.

Para Dante las estrellas ya no son el recinto del alma que después tomará cuerpo en un ser humano. Para él, más bien, los astros tienen influencia sobre las almas pero ya no se encuentran ahí. Su morada es el universo como totalidad. Dicho en otras palabras, el universo es Dios. Creo que ese universo que se presenta en el Paraíso, aunque se sustenta en la física de su tiempo, lo supera por medio de la intuición poética.

El Renacimiento fue, entre otras muchas cosas, una reapropiación del paganismo griego, digamos una re-invención de la religiosidad Grecia, para hacer una crítica al monoteísmo cristiano. Dónde habita el alma ¿en las estrellas? ¿el alma y el mundo son sinónimos? ¿Dios y universo son lo mismo? Yo encuentro un panteísmo dantesco en el Paraíso. Días pasados citaba a Einstein sobre su concepción de la Religiosidad Cósmica muy distinta a las religiones antropomórficas. Añado una cita más que ayude a comprender por qué la religiosidad de Dante se parece más a la del físico alemán que a la de la escolástica católica de su tiempo:

El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir. Es la sensación fundamental, la cuna del arte y de la ciencia verdaderos. Quien no la conoce, quien no puede asombrarse ni maravillarse, está muerto. Sus ojos se han extinguido. Esta experiencia de lo misterioso —aunque mezclada de temor— ha generado también la religión. Pero la verdadera religiosidad es saber de esa Existencia impenetrable para nosotros, saber que hay manifestaciones de la Razón más profunda y de la Belleza más resplandeciente solo asequibles en su forma más elemental para el intelecto.

En ese sentido, y solo en este, pertenezco a los hombres profundamente religiosos. Un Dios que recompense y castigue a seres creados por él mismo que, en otras palabras, tenga una voluntad semejante a la nuestra, me resulta imposible de imaginar. Tampoco quiero ni puedo pensar que el individuo sobreviva a su muerte corporal, que las almas débiles alimenten esos pensamientos por miedo, o por un ridículo egoísmo. A mí me basta con el misterio de la eternidad de la Vida, con el presentimiento y la conciencia de la construcción prodigiosa de lo existente, con la honesta aspiración de comprender hasta la mínima parte de razón que podamos discernir en la obra de la Naturaleza.