Afilo mi lápiz…

afilo mi lápiz

(la navaja me la regaló mi compañero de trabajo Phill  

dibujo mi primer trazo

como yo le dije I don´t understand english mate

la primera profanación en busca de reconciliación

esa fue su forma de llamarme amigo

por el laberinto de carboncillo en la hoja

los jueves me daba ride a la estación del tren Glen Waverley

un toro se enfila en línea recta para embestir a la muerte

 y muy poco de lo que me platicaba lo entendía

avanza pues si mira atrás será estatua de sal

él interrogó varias veces mis ojos excomulgados del lenguaje

al dar vuelta a la esquina es naranja partida en cuatro gajos

 pues sus padres emigraron de un lejano país en guerra

en la calle desierta a medianoche

dejé la salvaje Australia sin decir adiós

si no doy ni un paso atrás

pues había enmudecido

es una fuente de agua clara

ahora diario

el toro ya es de mar

afilo mi lápiz

y la luna llena sumerge medio cuerpo en las olas

y emergen voces del pozo del silencio)

Recuento

el infierno son los otros

                                   no hay de otra

yo soy el otro

                     no soy la otra

 pero cuerpo a cuerpo

                                 si nos dejan

la lucha se le hace

                     yo es otro  

y otro y otro y otro

                           una puerta tras otra tras otra

toc-toc

           ¿quién es el Otro?

¿qué quiere?

                   nunca nadie contesta   

pase usted Madame la Pomme

                 yo soy multitudes

incluidos

              el banquero el político y el chivo expiatorio  

Hoy al despuntar el alba

Hoy al despuntar el alba

fuimos a caminar al bosque del sur

Un dragón de fuego y agua

se escabulló entre cactus magueyes nopales

arbustos de Artemisa

piedras empapadas por el rocío y el musgo

encinos oyameles ocotes

y sepa dios cuántos árboles más

Al cruzar el umbral la exhalación de la llanura

a lo lejos

los volcanes sagrados dormían

más cerca

el pueblo de mis ancestros a punto de engullirlo la metrópoli

flor marchita en el corazón del cerro abriéndose con los rayos del sol

En este momento

deambulan por mi memoria

paisajes-espectro

la estación de tren abandonada la casa en ruinas

el jagüey con agua verde donde bebían los caballos

mi bisabuela buscando a su padre

en medio de la balacera en tiempos de la revolución

mi abuela blanca y buena como un cordero

aferrada a la Biblia y a las telenovelas

mi abuelo en la madrugada en la casa de los locos

contándome cuentos interminables sobre el terror nocturno

y el trabajo en la pizca de algodón en los Estados Unidos

Mis muertos los que me dieron el habla

no los muertos de los libros con quienes dialogamos

a cuarenta días para llegar de visita al cementerio

se divisan en procesión por la llanura

Mi número

Tú eres tú y yo soy yo es cierto

pero mírate bien el brazo tatuado

somos un número

ante lo innombrable

ante la víbora virtual y su cabellera de angustia

circulando por la carnalidad del mundo

abrazada al árbol de la vida

bajo cuya sombra se cobijan los caminantes

tú y yo sin nombre ni rostro

con nuestros ojos bebiendo agua de la red

Cuando volteo al pasado

mudo ante los campos sin flores

con cámaras de gas y teléfono portátil para cada uno

soy el zanate que anuncia catástrofes entre los cipreses

soy las siete púas de la misericordia

soy los siete colores de la piedra obsidiana

incrustados en las paredes carcomidas de la ciudad

soy la ruina de cualquier padre y madre

soy la niebla por los tejados de lámina roja

antes de la aparición del hombre sabio

soy tú y tú eres yo

soy el número de la poesía

El aroma a pan…

El aroma a pan cocido en las cenizas

(el nombre del pan en náhuatl es tlecoyotl)

repta por las grietas del muro de los lamentos y el odio

es una ola tibia de jazmines inundando las calles

es un manto de verdad

huele a salir de la caverna en día de fiesta

a una bandada de palomas

a pezones de aureolas morenas

a feliz presagio de la barca a la deriva  

a liberación del caballero enjaulado por sus amigos

convoca a la jauría de fieles perros del deshabitado

desata la perra hambre del mendigo

cae una llovizna de bondad en las cosas

regresa a los que pasan la infancia nunca vivida

De tal hora…

De tal hora a tal hora escribo

avanzo a tientas

tacho troncho garabateo

aparecen las imágenes

los arquetipos que me dejan sin palabras

Las palabras son ángeles

se adentran en la espesura

y el horror sagrado

de la página en blanco

Si los dioses

convocados o no

están entre nosotros

las palabras son drama

personal y cósmico

nos incluyen a ti y a mí aun sin quererlo

A la hora y en la hora

de nuestra muerte compartida

la hora que dura

el instante del poema

ningún reloj puede medirla.  

Cualquier árbol es un hogar

Cualquier árbol es un hogar

donde habitan los ancianos

Filemón y Baucis.

A veces presagio algo de ese mito,

breves latigazos de luz,

hasta que llagan las preguntas

de hombre desesperado del siglo veintiuno.

A veces estoy frente la puerta de ese hogar.

A la intemperie espero:

ecos de lunas

de sueños arborescentes

de raíces hacia el inframundo.

Nadie contesta:

sigo siendo el chivo expiatorio,

el sujeto que paga la cena

de los lobos de Wall Street.

Tan sólo una vez le pido a los dioses,

ser admitido por esa familia,

ser unión de cielo y tierra sin disonancias .

El colibrí es el mensajero de los dioses…

El colibrí es el mensajero de los dioses

de eso no hay duda

Fija el vértigo en el corazón del mundo

aletea y aletea y aletea

fulgurantemente

El secreto del mensaje es sencillo

el mundo es el río por donde fluye el alma

cántaro de sangre derramándose a borbotones

Sin embargo camaradas enamorados

de los aleteos del ángel de la Historia

siempre hay un pero y una tristeza

el colibrí que visitaba a los mayas

hoy llegó a mi balcón

a beber el néctar de las flores

pura presencia

desterrado del pasado y del futuro

Es privilegio humano

la enfermedad y la muerte

el deseo de la vida más allá de la vida