#Dante2021 Purgatorio Canto XXXIII: Purificación y utopía

Este es el último canto del Purgatorio. Al inicio, las ninfas (no hay que olvidar que en el Paraíso son estrellas) con lágrimas en los ojos cantan mientras el rostro de Beatriz refleja tristeza y aflicción como María al pie de la cruz. Después, la musa le pide que se desprenda de toda vergüenza y temor y que no hable como un hombre dormido. Es entonces cuando ella le explica las extrañas imágenes que acaba de presenciar y le dice que su inteligencia dura como la piedra y ennegrecida por el pecado, le impiden comprender sus razonamientos. Aún así le dice:

Quiero que mis palabras queden en tu interior como si se hubiesen escrito, para que sirvan de muestra y testimonio, como bordón que lleva el peregrino, engalanado con hojas de palmera.

— Tus palabras quedarán en mí como la figura que guarda invariable la cera del sello -le aseguré-; pero ¿por qué tus palabras, que yo tanto he anhelado, ahora se elevan tanto que mientras más las sigo, las comprendo menos?

Entonces Beatriz le responde con una crítica a la escuela en la que se ha formado y a los conceptos que utilizaba hasta hace poco. Dante insiste que nunca se había alejado de ella y la prueba está en que no guarda remordimiento alguno. Ella, sonriendo, le explica que esa falta es por que “hoy mismo has bebido de las aguas del Leteo.” Para la purificación total falta que beba de las aguas del Eunoé, donde se se reaniman los buenos y adormecidos recuerdos. Al final, con sutileza y sinceridad, el florentino nos dice que ya no le queda espacio para escribir la experiencia de beber estas aguas, pues las hojas que estaban destinadas al Purgatorio, se han completado y no quiere excederse en su oficio. El canto termina con un terceto donde nos dice que beber de esas aguas le sentaron de maravilla, por lo que se siente como planta que le han brotado nuevas hojas” entonces me sentí realmente purificado y dispuesto para subir a la celestial morada”.

A partir de mañana, empieza la lectura del Paraíso, la parte más contrastante con nuestra moderna manera de pensar y tal vez la que menos adeptos tiene, sin embargo para una cabal comprensión de la intensidad de la obra, hay que aventurarse en su lectura y sacar lo mejor como de un inagotable pozo, sobre todo como propondré, porque posibilita la reflexión sobre la reconciliación del hombre con el cosmos: nuestro paraíso cada vez más perdido y alejado.

Ahora bien, entre la composición del Purgatorio y el Paraíso median unos cuantos años. Me parece que Dante ha de haber quedado exhausto después de componer la segunda parte. También ha de haber quedado satisfecho y extasiado. Me parece que el narrar su viaje al inframundo constituyó una experiencia individual que en realidad lo purificó. ¡Quién se atrevería a decir que ha bebido de las aguas del Leteo y del Eunoé sin tener ese grado de certeza! Y la certeza la tenemos ante nuestros ojos, como la figura invariable que guarda la cera del sello. Y ese ejercicio de escritura que ayudó al Bardo, ahora nos lo entrega como un regalo. La Comedia exige la participación activa del lector, es por ello que en muchos pasajes apenas se dejan entrever las situaciones, los símbolos, los actos y las acciones. En otros de plano se oculta lo más importante. Dante quiere nuestra colaboración. No el lector pasivo y adormilado, sino el que participa con los ojos cada vez más abiertos.

La clave para comprender esta propuesta de lectura, creo encontrarla en la parte donde Beatriz le dice que escriba como testigo. Según Giorgio Agamben:

En latín hay dos palabras para referirse al testigo. La primera, testis, de la que deriva nuestro termino
“testigo” significa etimológicamente aquel que se sitúa como tercero (terstis) en un proceso o litigio entre dos contendientes. La segunda, superstes, hace referencia al que ha pasado hasta el final por un acontecimiento y está, pues, en condiciones de ofrecer un testimonio sobre el.”

Dante cumple a cabalidad con estas dos acepciones. Por un lado en su viaje sólo observa como tercero en el litigio entre el ser humano y el más allá. Por otro, él también experimenta ese viaje en carne propia y puede regresar para contarlo. Según Agamben, quien en realidad experimenta un acontecimiento – como los judíos en los campos de concentración- cuando regresa se queda mudo y sin palabras para poder comunicarlo. ¿Es esto así? Si el viaje de Dante al Infierno, el Purgatorio y el Paraíso no hubiese sido una ficción literaria, tal vez no lo hubiera podido narrar.

Theodor Adorno dijo que la poesía sería imposible después de Auswichtz. Me parece que lo que es imposible después de un hecho traumático es la prosa y lo crudamente literal. La poesía o la literatura en general, son la única posibilidad que tienen los parias y exiliados para expresarse subrepticiamente. Tal vez Dante no viajo al más allá, pero nos narró muchas de sus experiencias personales de forma alegórica y por ello, al ser testigo de su propia vivencia y metamorfosearla, trasmite problemáticas universales y que trascendieron su tiempo. Y es que la poesía, aquella que convoca a la Diosa Blanca, es un constante diálogo con el doble o lo que Jung llama la sombra.

Ahora bien, el viaje de Dante es a la vez individual y colectivo. Habla sobre una liberación individual sin olvidar que se forma parte de una comunidad de la cual se forma una relación dialéctica. A este respecto el joven Marx señala:

Por cuanto el verdadero ser comunitario, es la esencia humana, los hombres, al poner en acción su esencia, crean, producen la comunidad humana, la entidad social, que no es poder abstracto-universal, enfrentado al individuo singular, sino la esencia de cada individuo, su propia actividad, su propia vida, su propio goce, su propia riqueza, su propio egoísmo. La realidad de esta comunidad no depende de la voluntad humana; pero, mientras el hombre no se reconozca como hombre y, por tanto, organice al mundo de manera humana, esta comunidad aparecerá bajo la forma de la enajenación. Debido a que su sujeto, el hombre, es un ser enajenado de sí mismo. Esta comunidad son los hombres; no en una abstracción, sino como individuos particulares, vivos, reales. Y el modo de ser de ellos es el modo de ser de la comunidad.

Dante hizo una reflexión intensa sobre su individualidad y así nos otorgó una crítica de la comunidad que le tocó vivir. Y lo hizo por medio de la poesía, aquella luz que permite columbrar un mundo donde el hombre en comunidad se reconozca como hombre y como parte del cosmos.

#Dante2021 Purgatorio Canto XXXII: La historia y el instante

Para mi sorpresa, Dante no narra el momento en que Beatriz lo mira a él. No estamos hablando de miradas de enamoramiento, aunque amor las inspire. Y es que a mi mentalidad literalista le cuesta trabajo realizar los otros planos de lectura. Más cuando se trata de cuestiones tan personales como la relación de un hombre y una mujer. Pero no hay que olvidar que Beatriz es también la alegoría de la Fe. es cierto, la manera en cómo el florentino nos relata su encuentro tiene tonos eróticos. En eso no se diferencia de la poesía mística de San Juan de la Cruz o Santa Teresa. Y eso que apenas estamos en el paraíso terrenal. Sin embargo, la visión y lo visual tienen mayor peso en la Comedia que en el arrobamiento espiritual de los poetas españoles. Ese arrobamiento, por así decirlo, es más carnal y por lo tanto más erótico. O para ser más justo, en la Comedia lo visual tiene connotaciones místicas y sensuales como pocas veces yo he leído.

Ahora bien, en este canto Beatriz está sentada bajo el árbol de nuevo follaje. En torno a ella están siete ninfas:

Poco tiempo serás habitante de esta tierra – me dijo mi amada- más vivirás por siempre conmigo como ciudadano de esa Roma que también es la patria de Cristo, por lo que al regresar al mundo deberás escribir todo lo que has visto. Y como yo me encontraba por completo sometido a su voluntad, hice lo que me dijo.

No es la primera vez que en la Comedia se señala la importancia de narrar el viaje. Sin embargo, la petición de Beatriz plantea otros cuestionamientos ¿Para qué querría Dios que se narre lo que hay en cada una de las partes del más allá? ¿Por qué eligió a un poeta y no a un filósofo o a un profeta?

Siguiendo con las afinidades electivas que he ido encontrando a lo largo de la lectura, la tesis III sobre la filosofía de la historia de Benjamin, señala:

El cronista que narra los acontecimientos sin distinguir entre los grandes y los
pequeños, da cuenta de una verdad: que nada de lo que una vez haya acontecido ha de
darse por perdido para la historia. Por cierto, que sólo a la humanidad redimida le cabe por
completo en suerte su pasado. Lo cual quiere decir: sólo para la humanidad redimida se ha
hecho su pasado citable en cada uno de sus momentos. Cada uno de los instantes vividos
se convierte en una citation À I’ordre du jour, pero precisamente del día final.

Yo encuentro que en este canto el poeta narra una nueva posibilidad de entender la historia de la humanidad. Y lo hace presentándonos la historia de una humanidad redimida desde su visión del paraíso terrenal y con unos cuantos personajes. Al final del canto aparece una prostituta custodiada por un gigante con el que de cuando en cuando se besa. Ella mira a Dante. El feroz amante la golpea por todo el cuerpo, desata el carro y la arrastra por la selva hasta que se pierden de vista. Con esta imagen parece decirnos que, desde antes del inicio de la historia, en el paraíso terrenal, ya estaba el juicio final en germen. Cristo es el enviado de Dios ante los hombres. Dante es un hombre enviado por los hombres. O mejor dicho, es un hombre que se extravío mientras caminaba como cualquiera. Por eso es el poeta de la esperanza y no el profeta a quien la divinidad dicta las palabras: él, como representante de la humanidad, anuncia la certeza de la redención.

#Dante2021 Purgatorio Canto XXXI: Dante, Beatriz y la mirada

La primera vez que Dante vio a Beatriz, fue cuando ella tenía 9 años y no volvía a verla hasta nueve años después. Un número místico para el florentino. La vida de Beatriz fue breve, a los 23 años murió. No se sabe a ciencia cierta cuántas veces ni de qué manera el poeta y la musa convivieron. Tal vez, ironías de la vida, la vio tan sólo tres veces.

Este canto es una continuación del primer encuentro en el más allá entre los amantes. Dante admite el que se dejó seducir por falsos placeres cuando su rostro dejó de estar presente. Beatriz, entre otras cosas contesta:

Ni la naturaleza ni el arte te causaron jamás el encanto que te producían los hermosos miembros en los que se contenía mi ser mientras vivía, y que ahora no son más que despojos de la tierra.

Dante aún no la puede ver en el Purgatorio porque tiene un velo. Aún hay culpas que no le permiten ver. Se le presenta una ensoñación y hay una mujer que le dice que sujete su mano, pues está sumergido en el río hasta la garganta. Después lo sumerge con ambas manos todo el cuerpo, sale del río y le presenta a otras tres ninfas que se disponen a llevarlo ante su presencia, no sin antes las tres hermanas se ocuparán de preparar sus ojos:

Procura tener la vista fija, pues hemos puesto en tus ojos las esmeraldas desde las que Amor,en un tiempo, lanzó sus flechas sobre ti.

Mil deseos, más ardientes que una llama, hicieron que yo fijara los ojos en aquellos que contemplaban al grifo con tal fijeza, que este se reflejaba en ellos; pero aparecía su imagen a veces con una naturaleza a veces con la otra, como juega la luz sobre la superficie de los espejos. Imagina, lector, cuál sería mi maravilla al ver que él se encontraba inmóvil, pero su imagen se transformaba de esa manera.

La manera en que lo abigarradamente visual se despliega a lo largo del poema es palpable para cualquier lector de la Commedia. Creo intuir que eso es lo que le da la atmósfera de sueño y alucinación que tiene cada canto. En esta ocasión, presenta la manera en que el ser humano y la fe se miran por primera vez. Antes de que Beatriz miré a Dante, él ve en sus ojos al grifo, aquel ser mitológico, mitad león, mitad águila: al mirarla ve la magnificencia de Dios que es mirada por ella. Las ninfas le piden que voltee a ver al que en vida fue su amante. El canto termina antes de que los dos mutuamente se miren. Los misterios que unen al hombre con la fe son casi imposibles de ser pintados o escritos. Estamos ante lo inefable.

Ayer comparé a T.S Eliot con Dante. No soy el primero ni el último que lo ha hecho. Tampoco soy el primero en encontrar grandes diferencias. Eliot al igual que Ezra Pound, ni siquiera nos presentan una imagen del purgatorio. Todo es infierno y desgarramiento. Balbuceo e imágenes rotas. Por ejemplo, una de las partes que componen Tierra Baldía, se llama Muerte por Agua. Una muerte que no purifica ni trae esperanza. A diferencia de la ninfa cuando sumerge a Dante. Para Eliot, los hombres y las mujeres están huecos, llenos de paja como espantapájaros. Dante, más aún que en la naturaleza y el arte, encuentra la unión con la divinidad en la sensualidad del cuerpo femenino. Por él se extravía y por él conoce la fe en Dios.

#Dante2021 Purgatorio Canto XXIX: Un acertijo sobre Seres Imaginarios

En este canto Dante muestra su visión del paraíso terrenal. Después de ver una procesión de almas vestidas de blanco radiante y los veinticuatro ancianos que venían de dos en dos, se “aparecieron en sucesión cuatro animales coronados de verdes hojas”.

En el Libro de los Seres Imaginarios, Borges menciona a estos cuatro animales, haciendo referencia al Libro de Ezequiel y la Revelación de San Juan. Después menciona la importancia de estos seres para el Zohar. Finalmente cita a diversos autores y hace digresiones y juegos literarios. típico recurso borgeano. Pero me pregunto ¿Por qué no cita a Dante? ¿Olvidó Borges que en el canto XXIX se hace mención a estos animales y que Dante nos propone un debate sobre seres imaginarios? No lo creo. El narrador argentino valoró el legado del summo poeta. Más bien, creo que es un guiño al lector curioso y que gusta de los juegos intertextuales y de la Divina Commedia. Además, estos animales no se los topa en cualquier sitio. Están nada más y nada menos que en el paraíso terrenal. Así los describe Dante:

Y cada uno de ellos estaba provisto de seis alas de pluma, y las plumas estaban cubiertas de ojos tan vivaces que los de Argos no se hubieran diferenciado de aquellos. Pero no malgastaré los versos, lector, en describir las formas de aquellos animales, hay otra intención que me llama poderosamente: pero si quieres saber cómo eran, lee a Ezequiel, quien los pinta según los vio venir desde el Septemtrión, con viento, nubes y fuego, y como los hales en esos escritos, así mismo eran aquí, salvo por las plumas; aunque en eso Juan está conforme conmigo y difiere de Ezequiel.

¿En que difieren los animales según el libro de Ezequiel y el de Juan? Espero pronto subsanar esa ignorancia que tengo de la Biblia. Aunque algo que sí noto es que el primer libro es del Antiguo Testamento y el segundo del Nuevo.

A continuación agrego la entrada que aparece en el Libro de los Seres Imaginarios, donde se habla sobre estos animales. Tal vez algún lector agregue nuevas explicaciones:

Jorge Luis Borges: Haniel, Kaftsiel, Azriel y Anael

“En Babilonia, Ezequiel vio en una visión cuatro animales o ángeles, «y cada uno tenía cuatro rostros, y cuatro alas» y «la figura de sus rostros era rostro de hombre, y rostro de león a la parte derecha, y rostro de buey a la parte izquierda, y los cuatro tenían asimismo rostro de águila.» Caminaban adonde los llevara el espíritu, «cada uno en derecho de su rostro», o de sus cuatro rostros, tal vez creciendo mágicamente, hacia los cuatro rumbos. Cuatro ruedas «tan altas que eran horribles» seguían a los ángeles y estaban llenas de ojos alrededor.
  Memorias de Ezequiel inspiraron los animales de la Revelación de San Juan, en cuyo capítulo IV se lee:

 Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y en medio del trono; y al derredor del trono cuatro animales llenos de ojos delante y detrás.  Y el primer animal era semejante a un león, y el segundo animal, semejante a un becerro, y el tercer animal tenía la cara como hombre, y el cuarto animal, semejante al águila que vuela.

Y los cuatro animales tenían cada uno por sí seis alas al derredor; y de dentro estaban llenos de ojos; y no tenían reposo día ni noche, diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha de venir.

  En el Zohar o Libro del Esplendor se agrega que los cuatro animales se llaman Haniel, Kaftsiel, Azriel y Anael, y que miran al Oriente, al Norte, al Sur y al Occidente.
  Stevenson preguntó que si tales cosas había en el Cielo, qué no habría en el Infierno. Del pasaje anterior del Apocalipsis derivó Chesterton su ilustre metáfora de la noche: «un monstruo hecho de ojos».
  “Hayoth” (seres vivientes) se llaman los ángeles cuádruples del Libro de Ezequiel; para el Sefer Yetsirah, son los diez números que sirvieron, con las veintidós letras del alfabeto, para crear este mundo; para el Zohar, descendieron de la región superior, coronados de letras.
  De los cuatro rostros de los “Hayoth” derivaron los evangelistas sus símbolos; a Mateo le tocó el ángel, a veces humano y barbado; a Marcos, el león; a Lucas, el buey; a Juan, el águila. San Gerónimo, en su comentario a Ezequiel, ha procurado razonar estas atribuciones. Dice que a Mateo le fue dado el ángel (el hombre), porque destacó la naturaleza humana del Redentor; a Marcos, el león, porque declaró su dignidad real; a Lucas, el buey, emblema de sacrificio, porque mostró su carácter sacerdotal; a Juan, el águila, por su vuelo ferviente.
  Un investigador alemán, el doctor Richard Hennig, busca el remoto origen de estos emblemas en cuatro signos del Zodíaco, que distan noventa grados uno del otro. El león y el toro no ofrecen la menor dificultad; el ángel ha sido identificado con Acuario, que tiene cara de hombre, y el águila de Juan con Escorpio, rechazado por juzgarse de mal agüero. Nicolás de Vore, en su Diccionario de astrología, propone también esta hipótesis y observa que las cuatro figuras se juntan en la esfinge, que puede tener cabeza humana, cuerpo de toro, garras y cola de león y alas de águila.”

#Dante2021 Purgatorio Canto XXVIII: Una rara despedida

Dante y su maestro ya no viajan más juntos. Sigo sin comprender porque se separaron de esa manera. Tal vez por mi educación sentimental basada en parte en las telenovelas que veía con mi abuela, esperaba que su separación fuera más melodramática. O tal vez sea porque la cultura en mi terruño, cuando alguien se separa por largo tiempo, es el momento de los abrazos efusivos y las lágrimas.

Tratando de encontrar las causas del por qué el florentino se despide así de un guía que fue más que un padre según sus propias palabras, encuentro una posible respuesta en Borges, alguien que extrajo muchas enseñanzas de la Comedia. En su cuento el Inmortal, hay una escena donde se encuentran dos personas que no conocen la muerte y al despedirse, sutilmente el narrador dice (cito de memoria): creo que no se despidieron.

¿Por qué no se despiden? Ricardo Piglia, al comentar este cuento, dice que el acto de decir adiós o hasta luego es un atributo humano. Decimos adiós porque no sabemos si nos volvamos a ver. Dante y Virgilio no se despiden de una manera meramente humana. Solamente uno tiene un cuerpo humano y mortal. El otro es una sombra y pertenece a la eternidad.

#Dante2021 Purgatorio Canto XXVII: Los sueños y el futuro

Cuando empezamos la lectura, una amiga me comentó algo que nos hizo reír:

-Ese Dante , nomás se la pasa desmayándose de miedo.

En efecto, son muchos los pasajes, desde el principio del poema, donde el Bardo se desmaya o tiene ensoñaciones estando despierto o simplemente cae en un profundo sueño. Ahora que me doy cuenta de su importancia, lamento no haber tomado registro más minucioso de esos eventos.

Ayer que traté de explicar cómo habría que comprender lo que Dante nombra y su relación con el lector, me parece que también se puede hacer una lectura más amplia: ¿y si no solo los personajes sino que el escenario, los hechos narrados, las motivaciones , son también lo nominativo que nos interpela dativamente? Para comprender esto, tendríamos que leer el poema como si fuera sueño. Un largo y profundo sueño que inicia en las profundidades de la psique.

En los sueños uno es el actor, pero también el escenario, la trama, los actores secundarios. El teatro del mundo se manifiesta en las historias e imágenes que aparecen en los sueños. Así me parece toma una dimensión aún más profunda lo nominativo. El poema nombra y aparecen los impulsos, las imágenes, los gestos, los paisajes, etc. Todo eso somos nosotros. El infierno, el Purgatorio y el Paraíso, nos pertenecen. A ese abigarramiento que a veces entrevemos su significado en sueños, Dante le da una forma y una expresión acabada, que le da una dirección hacía el Amor.

En este canto XXVII vuelve a aparecer el sueño. Después de pasar por la columna de fuego, los tres poetas, como es de noche se detienen a descansar. Dante se duerme mientras contempla las estrellas:

Y finalmente me venció el sueño, el sueño que muchas veces ocurrirán en el futuro. A mi parecer, era la hora en que Citerea, mostrándose siempre abrazada en amoroso fuego, lanzaba desde el Oriente sus primeros rayos a la montaña; cuando entre sueños se me figuró la imagen de una hermosa joven que andaba recogiendo flores en el prado y al mismo tiempo entonaba una canción que decía: ” Para quien me pregunte mi nombre, sepa que soy Lía…”

Espero no equivocarme en mis recuerdo, pero es la primera vez que Dante tiene un sueño que anuncia algún evento futuro. Y parece ser que ese evento será feliz. Tal vez se refiere a lo que le espera en el Paraíso y su encuentro con Beatriz o tal vez otras cosas menos obvias, con los sueños premonitorios nunca se sabe; tal vez se refiere a la Esperanza, la promesa de la vida futura, ahora que se encuentra a orillas del paraíso terrenal. En este sentido, este sueño es distinto con los otros que ha tenido a lo largo de su viaje. Los otros sueños eran imágenes más cercanas a la pesadilla, incluso la ensoñación que tuvo en el Purgatorio.

Al final del canto Virgilio le dice a Dante que hasta aquí ha llegado su compañía: “ahora eres libre, perfecto y sano, por lo tanto gozas de tu albedrío y sería un grave error no seguir sus indicaciones. En este momento te devuelvo el dominio sobre tu cuerpo y tu espíritu”. Así termina el canto. Uno como lector se queda con la emoción de estás últimas palabras y con un no se qué que queda balbuceando por la despedida del entrañable maestro.

#Dante2021 Purgatorio Canto XXV: Dante, médico y poeta

Por fortuna, se desconocen muchas cosas de la vida de Dante. Eso lo hace un personaje aún más misterioso, por si faltaba. Uno de esos misterios que siguen sin resolver sus biógrafos, es el referente a sus extensos conocimientos sobre medicina. Así lo explica Orlando Mejía Rivera:

Dante Alighieri sí tuvo una formación teórica y práctica de la medicina, que lo llevó, por lo menos, a tener una experiencia clínica durante algún periodo de su vida, que explicaría sus profundos conocimientos médicos y sus descripciones semiológicas impecables, que han quedado plasmadas en La Divina Comedia y en el resto de sus obras.

https://wmagazin.com/dante-alighieri-y-la-reveladora-teoria-sobre-sus-estudios-en-medicina/

El canto XXV revela esos profundos conocimientos médicos de igual forma sorprendentemente ligados a la psiquiatría. Creo que Dante se atrevía a hablar del alma con esa desenvoltura porque conocía a profundidad el cuerpo humano. Así la correspondencia que encuentran muchos entre el florentino y Freud y sobre todo Jung, es más que una retorcida analogía. Los dos médicos fundadores del psicoanálisis por otro lado, en la forma de presentar sus resultados tenían un estilo poético. No hay que olvidar que Freud fue nominado para el premio Nobel de literatura, no para el de medicina. Jung por su parte, mezcla, junto al rigor científico de su época, conocimientos esotéricos, mitológicos y poéticos que le dan una misteriosa belleza literaria a sus textos.

Ante la pregunta de Dante referente a por qué las almas están tan famélicas si no tienen la necesidad de alimentarse, Stacio responde con una larga explicación. Toda esa explicación es a la vez médica y psiquiátrica. No la voy a transcribir, sólo me voy a detener en dos breves partes.

El primero dice así:

La virtú formativa raggia intorno

Cosí e quanto nelle membra vive

E come l´aere, quan´é ben piorno

(Comienza a desencadenarse la virtud informativa de la misma manera como se desarrolló la fuerza que animaba a los miembros del cuerpo).

La traducción en prosa de Roberto Mares me parece que tiene hallazgos felices como esta que se refiere a una “virtud informativa”. Me parece que traducir así ese verso le da una mayor conexión con las modernas teorías biológicas. Y es que la fuerza de las imágenes con las que el florentino explica la unión entre cuerpo y alma, recuerdan en esencia lo que Francis Crick, el sí premio Nobel de Medicina por su descubrimiento de la estructura molecular del ADN, explica sobre el origen y naturaleza de la vida:

La naturaleza emplea también un segundo lenguaje químico muy diferente, pero que es asimismo muy uniforme. La información genética de todo organismo es conducida por una de dos familias íntimamente relacionadas de cadenas de moléculas gigantes, los ácidos nucleicos, ADN y ARN…El mensajero genético de una célula bacteriana suele constar de unos cuántos millones de letras; el del hombre, de varios millones de millones, condensado en el centro de cada una de nuestras muchas células.

La vida misma: su origen y naturaleza

¿No me estaré pasando un tantito no sólo encontrando similitudes entre Dante y la psicología moderna sino que ahora también con la biología? Puede ser, pero no tanto. La hipótesis de Crick, llamada panspermia dirigida parece más un argumento de novela de ciencia ficción. Según el físico y biólogo molecular, la vida en la tierra se habría originado por la llegada de microorganismos que viajaron en una nave espacial no tripulada enviada “por una civilización superior que se habría desarrollado en algún lugar lejano hace algunos miles de millones de años”. Así las cosas, a veces poesía, religión y ciencia coinciden como el mismo Crick señala. Desconozco si Crick pensaba en el florentino cuando hace el reclamo a los poetas y sacerdotes de su tiempo por no interesarse en estos temas. Pero sí, en muchos aspectos Dante nos lleva delantera.

Los siguientes versos abarcan más que un terceto por lo que lo transcribo sólo en español:

De ella toma el alma su apariencia y entonces se le llama sombra. Después se organizan todos los sentidos del cuerpo que antes tenía; así que las sombras hablamos, reímos o exhalamos lágrimas o suspiros, como tantos han llegado a tus oídos en este monte

Hace un rato que estaba tratando de desentrañar este canto y sobre todo estas partes que acabo de citar, se me vino a la cabeza la teoría de la sombra de Jung y también una hipótesis que hace algunos meses leí, según la cual tal vez estemos viviendo en una simulación de computadora creada por una civilización más avanzada. La hipótesis fue hecha en 2003 por el filósofo Nick Bostrom: https://www.nytimes.com/es/2019/08/17/espanol/opinion/simulacion-matrix.html.

Tanto la hipótesis de Crick como de Bostrom nos estremecen porque apelan a argumentos científicos. Si son absolutamente ciertas o no, es lo de menos, eso nunca lo vamos a poder saber. Lo importante es lo que explican sobre nuestra situación actual y las posibilidades que abren para seguir asombrándonos del raro bicho que somos y del raro fenómeno al que llamamos vida.

#Dante2021 Purgatorio Canto XXIV: El arte de la fuga y los derechos del lector

El domingo estuve platicando sobre literatura y libros con Sonia Balderas. Al final de la charla mencionó los derechos del lector de Daniel Pennac. ahora que los leo con detenimiento, se me ocurre hacer un comentario de estos derechos aplicados en específico a la Comedia dantesca.

  1. El derecho a no leer.

¿Es necesario leer la Comedia? ¿Qué pasaría si, en un mundo distópico tipo Farenheit de Bradbury, fuera el único libro que quedara sobre la tierra? ¿ Qué pasaría si estuvieras en una isla desierta y sólo tuvieras ese libro para pasar los largos días? Aún en esas circunstancias creo que tenemos derecho a no leerla. Además con este libro pasa como con el Quijote, algo sabemos de ellos al menos de oídas. Y acaso sin saberlo, muchas cosas que pensamos o sentimos fueron inventadas por sus autores.

2. El derecho a saltarnos páginas

Creo que hay muchos cantos de la Comedia que no pueden gustar. Aunque en esta lectura no he sentido esa necesidad, creo que se puede prescindir leerla de principio a fin. Al menos no en los primeros intentos. De hecho, así me pasó a mí durante años. De vez en cuanto me animaba a leer los primeros cantos o algunas partes, luego saltaba a otros versos, finalmente desistía para una mejor ocasión.

3. El derecho a no terminar un libro

De esos múltiples intentos, a lo más que había llegado es a los primeros cantos del Purgatorio. Como el tono es tan distinto a las intensidades del Infierno, desistía. Así me pasó unas dos o tres veces. Aunque ahora me arrepiento de haber prologado tanto esta cita, creo que a cada lector le llega su hora.

4. El derecho a releer.

Hay libros que leemos una vez y es suficiente. Hay otros que releemos apasionadamente muchas veces. Cada quien tiene los suyos. Creo que releer un libro es comprenderlo mejor. En la primera lectura se escapan muchas cosas. ¿Releería la Comedia? De hecho, esta vez ya la leí completa y ahora la estoy releyendo para hacer los comentarios para el blog. A partir de enero de este año ha sido mi lectura de cabecera. aún con estas dos lecturas siento que me falta mucho por desentrañar. También siento que la Comedia llegó para quedarse y que no será la última vez que la relea. Sobre todo ahora que he encontrado un tesoro insondable, como la mejor poesía.

5. El derecho a leer cualquier cosa

Al principio de la segunda parte del Quijote, Cervantes cuenta su afición a leer cualquier papelillo tirado en la calle. El que tiene esa actitud no le da miedo leer cualquier cosa, ni los respetados y empolvados clásicos ni el libro vaquero.

6. El derecho al bovarismo.

El bovarismo hace referencia a la compulsión que tenía Madame Bovary, la protagonista de la novela de Flaubert, a leer novelas románticas. Tal vez Madame Bovary buscaba un Dante que la idolatrara tanto como el florentino a Beatriz. Así, ese personaje de ficción, rechazaba su mundo por un exceso de lectura que la hacían ilusionarse. Mucho del amor romántico que se retrata en las novelas románticas decimonónicas tiene el influjo del summo poeta.

7. El derecho a leer en cualquier sitio

Para los que nos gusta leer a la antigüita, es recomendable tener la Comedia en pequeños libros separados. Sin embargo, no importa la versión, a no ser las farragosas y con muchas notas, es un libro fácil de transportar.

8. El derecho a hojear

Creo que ya conté que el libro del que tengo más versiones es la Comedia. ¿Por qué este vicio? Tengo afición por los libros bellos y baratos. De las siete versiones que tengo, seis las conseguí en librerías de viejos o en mercados de pulgas. Durante años, sin a atreverme a leer, navegaba por las misteriosas páginas, unas en poesía otras en prosa, hay libros que da placer hojearlos.

9. El derecho en voz alta

El valor musical de la poesía se percibe con mayor intensidad si se lee en voz alta. También tenemos derecho a leer a Dante en voz alta en italiano aunque no entendamos ni pío.

10. El derecho a callarnos

Yo divido mi lectura de un canto diario en tres tiempos. En el primero que me lleva no más de quince minutos leo el canto completo. La segunda parte, me siento en mi sillón y dejo que el silencio que dejaron las palabras durante un rato hable en mi interior. La tercera parte es lo que escribo en el blog y después me callo hasta el otro día.

En el canto XXIV hay un terceto bellísimo y enigmático:

Ed io a lui: I´mi son un che, quando

Amore spira, noto, ed a quel modo

Che detta dentro, vo significando

(Yo soy el que, cuando se siente inspirado por el amor, le doy cabida en mi mente, y compongo los cantos en el tono que propio sentimiento me dicta interiormente)

Tengo una teoría respecto a la composición poética de la Comedia. Espero no malinterpretar mucho el texto, pero los tercetos me parecen una especie de fractales que se van desenvolviendo a lo largo del poema. Por ello cuando se acaba la lectura parece que podrían seguir concatenándose tercetos infinitamente. Pero decir que son fractales tal vez no sea lo más preciso. Tal vez sea mejor llamarlo un extraño arte de la fuga por medio de palabras.

La fuga según la wikipedia es:

Un género musical en el cual se superponen ideas musicales llamadas sujetos. Su composición consiste en el uso de la polifonía vertebrada por el contrapunto entre varias voces o líneas instrumentales (de igual importancia) basado en la imitación o reiteración de melodías en diferentes tonalidades y en el desarrollo estructurado de los temas expuestos. 

Como se sabe, el artista de la fuga hacia Dios es Bach. Hace un par de días, escuchando su arte de la fuga, se me ocurrió hacer el símil con la Comedia. En el caso del poema ese sujeto serían cada uno de los tercetos en los que está compuesto el poema. La polifonía de voces se iría enlazando conforme avanza el poema y se reiteran melodías y tonalidades, imágenes y símbolos. en cada terceto desde el primero hasta el último está contenida la larga metáfora sobre la condición humana que es todo el poema.

#Dante2021 Purgatorio Canto XXIII: Los golosos y la comida

En la carta en respuesta a Sor Filotea, la poeta Sor Juana hace una observación sutil y con jiribilla: si Aristóteles hubiese sabido cocinar, dice al severo y autoritario arzobispo de Puebla, hubiese comprendido mejor las cosas de la filosofía. En efecto, durante mucho tiempo las artes culinarias pertenecieron a las mujeres. ¡Cuántas historias y reflexiones solitarias o en grupo se perdieron en la cocina!

Hoy, con los cambios en la división social del trabajo y en la familia, algunos hombres, cada vez más, hemos tenido que aprender a hacer nuestra propia comida y nos hemos metido a un mundo dentro del hogar que antes estaba reservado a las mujeres. Un dicho mexicano expresa la violencia que aún se vive a diario en muchos lugares: a las mujeres como la escopeta: cargadas y arrinconadas en la cocina.

En mi caso y por cuestiones que no viene al caso contar, desde niño he tenido que cocinar. En esos tiernos años lo hacía por necesidad, pero un gusto se me fue metiendo sin darme cuenta. Después, más grande, trabajé como ayudante de cocina y ayudante de barman, lo cual acrecentó un poco mi curiosidad, aunque como siempre pasa, como era por obligación y por ganarme unos pesos, no le saqué el jugó que debía. Donde sí cociné a diario casi todos los días tres veces, fue en el lejanísimo (parece que fue hace al menos una década) año 2019. Tuve la oportunidad de andar por tierras australianas, la mayoría del año viví en el hostal All Nations. Nunca voy a olvidar esa experiencia: conocí a gente de todas partes del mundo, hasta de países que no sabía que existían o que no tenía tan presente que existieran. En ese hostal, cocinar es más que un simple acto para alimentarse. En la cocina se dan cita encuentros con hombres y mujeres de todas las edades que platican e interactúan en torno a la comida. Así se forjan amistades, muchas veces fugaces pero intensas. En mi caso por las limitaciones y barreras que tuve al no dominar bien el inglés. La comida fue una forma de comunicación. Y es que cocinar es un acto de amor, independientemente de con quien se comparte. Es un acto de amor por la manera en que nos relacionamos con los alimentos al momento de prepararlos. Lo que las abuelas llaman sazón. Según mi hipótesis, el sazón está determinado por la capacidad que tiene quien cocina para, por medio de aromas y sabores, captar el aroma y sabor del tiempo.

La cocina mexicana es famosa por aquellas tierras aunque llena de estereotipos y clichés gringos como el famoso, y en realidad poco consumido en nuestro país, burritouu. Incluso en algunos de los principales centros comerciales hay un apartado con anaqueles donde se vende supuestos productos de comida mexica, lo que no sucede con otras nacionalidades. Así, cuando me tocaba cocinarle a las personas que conocía, no me costaba conseguir los ingredientes, aunque los sabores y aromas eran distintos, a veces muy alejados de los aromas y sabores de mi tierra.

Algo que siempre salía en la platica de sobremesa es que la comida mexicana es muy rica, pero muy condimentada y muy pesada para estómagos poco acostumbrados. En eso y en lo picante, se parece a la comida de los países orientales como China, India o Vietnam.

En esas andanzas también trabajé en un mercado de frutas y verduras cuyos dueños son Italianos. Ahí pude comprender mejor la importancia que le dan culturalmente a la comida de su país. Es una seña de arraigo e identidad al terruño del que algún día sus padres o abuelos tuvieron que huir.

En fin, la cocina es parte crucial de la cultura e identidad de los pueblos. También lo es de su devenir histórico. Los australianos descendientes de anglos, por ejemplo, tienen la comida más insípida que se pueda uno imaginar. De lo poco que tienen, porque la mayoría son incorporaciones de otras cocinas que han hecho en su corta historia colonial. Así, para que el lector se dé una idea, si quisiera abrir un restaurante australiano, le costaría llenar media hoja de la carta y la sección de postres estaría vacía. Tal vez estoy exagerando, pero ahí también se nota la historias tan distintas. Los primero australianos arrasaron con los indígenas casi por completo. Esa falta de mestizaje se nota en su sosa y paliducha comida. Hoy aceptan y conviven con gente de todas partes. Están juntos pero no revueltos y siguen sin poder incorporar nada a su cocina. Muy diferente a la cocina mexicana, que es mezcla principalmente de cocina indígena y española. Y esa fusión se nota en cada guiso. El ethos barroco muy diferente al puritanismo inglés.

Fui afortunado al poder llegar a ese hostal y haber cocinado mis propios alimentos en ese ambiente cordial. A otros no les va parecido. Muchos de los extranjeros y migrantes (que como en todos lados pasa, son los más pobres y sobre explotados) comen comida rápida alta en carbohidratos. Esto, aunado a la tristeza al terruño que se dejó, genera problemas de obesidad y mala alimentación: las penas con pan son menos, dice el refrán popular. Por ello me pregunto si en los problemas alimenticios que se padecen en la sociedad actual y en particular en México (somos el primero o el segundo lugar en obesidad a nivel mundial), no tienen que ver con cuestiones más complejas estructuralmente hablando. Y es que el desarrollo del capitalismo debe su poderío precisamente a la industria alimentaria. Es más, el coronavirus y otras enfermedades y virus se generan por esta industria que devasta bosques y selvas. Por otro lado, la comida barata, chatarra y alta en azúcares, es necesaria para garantizar la supervivencia del trabajador sin necesidad de aumentar los salarios. De ahí que el consumo de la coca cola, por ejemplo, sea tan difícil erradicarlo de la clase trabajadora: da energía, es rica y es barata.

Como siempre ya me excedí en las palabras. Esto que escribo a vuelo de pájaro, fue la reflexión que me generó el canto XXIII del Purgatorio. Dante se encuentra con almas enjutas y famélicas que se purifican por golosos:

Todas las almas que ves aquí cantan y sufren por haber cedido en vida al vicio de la gula, y por ello en este círculo se purifican a fuerza de hambre y de sed. El aroma que exhalan las manzanas del árbol y el licor que cae sobre su verde follaje, producen en nosotros un gran deseo de comer y beber, lo que se renueva mientras recorremos ese espacio. Esto es una gran pena pero al mismo tiempo es un gran consuelo, porque el deseo que nos lleva hacia el árbol es el mismo que inducía a Cristo a exclamar con alegría ¡Eli! cuando con su sangre nos hizo libres.

¿Por qué hay veces que no podemos parar de comer? ¿Por qué encontramos en la comida y en la bebida un consuelo a nuestras penas? En muchos casos, el consumismo vacío y sin sentido, la violencia del sistema, se expresa en la bulimia y otros trastornos alimenticios. En otros casos, los olores y sabores es una forma del arraigo ante este barco a la deriva llamado capitalismo. Quien ha comido lejos de su patria sabe a que se refiere Forese cuando dice que el olor de ese árbol es una gran pena y a la vez un gran consuelo. Me pregunto si mis paisanos sienten eso cuando comen y beben aunque nunca hayan salido de México. Nos han despojado de tanto y han destruido mil veces mil está deshilachada patria, que nos aferramos a nuestra deliciosa comida.

#Dante2021 Purgatorio Canto XXII: Alma y pathos

Hoy terminé de leer Psicopolítica: neoliberalismo y nuevas técnicas de poder de Byung-Chul Han. Apenas me tardé tres días en leerlo. El texto es breve, no alcanza las cien páginas. Sin embargo, encuentro que leo con facilidad y avidez sus libros. Es más, tengo que dosificar la lectura y alargarla unos cuantos días más, porque si por mí fuera tal vez con un día bastaría.

¿Por qué hay unos libros que nos lleva menos tiempo leer que otros? La primera respuesta que se me ocurre es la complejidad del texto. Pero en este caso no hay tal. Los planteamientos del filósofo coreano son densos y difíciles de comprender. Encuentro que el hechizo de sus textos se debe a que nos habla directamente de los problemas de nuestra sociedad y nuestra persona, desde ángulos desde donde no se había visto. Si uno de los papeles principales de la filosofía es crear conceptos, Byung-Chul, en breves páginas, nos dota de herramientas para comprender la situación en la que nos encontramos: el infierno de lo igual, según el mismo define a la sociedad actual.

Así explica la manera en que el panóptico digital actúa sobre la psique:

La microfísica del Big Data haría visibles actomes, es decir, microacciones que escaparán a la conciencia. El Big Data podría poner de manifiesto patrones de comportamiento colectivos de los que el individuo no es consciente. De este modo se podría acceder al inconsciente colectivo. En analogía con el inconsciente óptico, se podría denominar inconsciente digital al entramado microfísico o micropsíquico. La psicopolítica digital sería entonces capaz de apoderarse del comportamiento de las masas a un nivel que escapa a la conciencia.

Ahora bien, me pregunto por qué la lectura de la Divina Comedia no se puede hacer de manera rápida. Esto, como nos recuerda Mandelstam, ya era un problema en los tiempos de Dante. Desde luego, si algo define a la poesía escrita es que condensa el máximo de significados con el mínimo de palabras. Cuando ese poema tiene al rededor de quince mil versos, las cosas se complican. Por eso con los poemas hay que ir con calma, tomarse el tiempo y saborearlos. Por eso, en nuestra sociedad hiperactiva y consumista, la poesía no goza de buena reputación. Hay, empero, otra razón: la Comedia es un viaje por el inconsciente colectivo e individual de su tiempo. Por eso en cada canto hay una densidad difícil de desentrañar que siempre nos deja con la sensación de que hay algo más que comprender.

En este Canto XXII ahora Dante y Virgilio caminan junto a Stacio que, a pregunta del mantuano, relata porque purga su pecado en el círculo de los ávaros:

Por que has de saber que la acción que se realiza en directa oposición con un pecado se va consumiendo lo mismo que él, generando una culpa de exceso, así es que yo he estado purificándome entre los que sufren por causa de la avaricia, pero por caer en la actitud opuesta de manera viciosa.

Después Stacio relata cómo, por inspiración de su amado Virgilio, se acercó a la fe cristiana y recibió el bautismo y, señala que por la tibieza y temor a ser reprimido por su nueva fe y seguir aparentando ser pagano, recorrió el cuarto círculo por más de cuatrocientos años. De esta manera, Dante nos recuerda que, aunque los personajes a la hora de presentarlos purgan un pecado en específico que los define mejor, en realidad es prolongado el camino en la purificación del alma humana.

Es aquí donde surge un comentario de lector apresurado que aún no asimila lo aprendido de los planteamientos de Byung-Chul Han. Sobre todo cuando el coreano dice que el Big Data hace un registro total de nuestra persona y de nuestra alma: “quizá más precisa y completa que la imagen que nos hacemos de nosotros mismos”. En efecto, desde Freud sabemos que una cosa es la imagen que tenemos de nosotros y otra muy diferente lo que habita en nuestro inconsciente, que es individual y al mismo tiempo colectivo. Sin embargo, por primera vez en la historia de la humanidad, existe un panóptico digital que lo utiliza como dispositivo de control.

William Blake decía que cuando el yo de la persona individual se identifica con el alma como algo equivalente, ahí aparece satanás. Y es cierto que en la actualidad, acaso herencia del cristianismo, cada persona aún creemos tener un alma individual, distinta y única, pero lo que es peor, somos presa de un narcisismo que nos separa del alma colectiva y del alma del mundo. Esa también es otra estratagema del capitalismo digital: hacernos creer únicos para mejor explotarnos y vigilarnos colectivamente. Así, uno de los temas centrales de nuestro tiempo es y será el retorno del alma. El alma, el lugar del pathos y las patologizaciones como muestra la Comedia.