#Dante2021 Paraíso Canto VI: El número 666 y la política

En el canto sexto del Infierno se aborda el tema político desde la situación de Florencia. En el canto sexto del Purgatorio se aborda el tema político desde las problemáticas de Italia. En el canto sexto del Paraíso se aborda el tema político desde un contexto global. Ciudad, Estado e Imperio son las distintas escalas espaciales que Dante aborda de manera interconectada como interconectados están los tres reinos.

En este canto el florentino se encuentra con un alma deseosa de hablar: “Yo fui Cesar, y mi nombre fue Justiniano; por inspiración del primer Amor, que sigue ardiendo en mí, suprimí todo lo malo que había en las leyes” A lo largo del canto, este personaje histórico celebre por buscar la restauración del imperio romano, hace un largo discurso histórico en el cual se expresan diversos temas políticos de su tiempo que preocupaban al Bardo. De su tiempo y del nuestro, porque como trataré de mostrar, sus reflexiones políticas nos ayudan a pensar nuestro caótico mundo.

Siempre pasa: un libro siempre lleva a otros. Por suerte encontré en la red el libro Monarquía y hoy lo empecé a leer. Este tratado es de suma importancia para comprender el Paraíso en su vertiente política, porque fue escrito precisamente antes de la composición del último canto de la Comedia. Según los presentadores de la obra:

No perdamos de vista que, cuando Dante habla de «autoridad imperial», del Emperador del mundo, está pensando en una unidad mundial, especie de Estados Unidos del mundo gobernados por un Emperador. La cuestión, así planteada, es la clave del tratado; cuestión que permitirá ver en Dante a un precursor de la modernidad. Frente a güelfos y teócratas, defensores a ultranza de la superioridad de la
autoridad papal sobre la civil o regia, Dante va a colocarla en una situación de igualdad. Una y otra
corren paralelas y son recibidas directamente de Dios, sin pasar por intermediarios.

Lo que le preocupa a Dante, y no hay que olvidar que, aparte de un notable teórico político fue un hombre de acción, es encontrar elementos que permitan restablecer la paz en el caótico mundo de su época. Para ello escribe la Monarquía, sólo que este tratado se dirige a personajes influyentes de su época, por lo que me temo no tiene la fluidez plebeya de la Comedia. Aún así, son vasos comunicantes, sobre todo con este último canto, según José María Micó, el más político de los tres.

Ahora bien ¿de qué manera las preocupaciones políticas de Dante se asemejan a las nuestras? Según Wallerstein, después de la crisis sistémica del capitalismo y, por lo tanto, de su fin que más o menos se prolongará hasta el año 2050, existen diversas opciones de lo que podría venir después. Una de ellas es un imperio mundial, el cual dicho sea de paso, como señala el autor, iría en contra de la lógica de acumulación de capital que ha predominado en nuestro agonizante sistema histórico. Y es que un imperio global pondría fin a uno de los componentes centrales para el desarrollo capitalista: los Estados Nación. Como bien sabemos, la retórica del liberalismo, en eso como en otras cosas, bastante hipócrita, nos dice que el mercado funciona mejor sin la intervención del Estado. En realidad, analizado a la luz de los hechos, el Estado ha servido para asegurar el dominio y la explotación de unos países sobre otros, al tiempo que permite la protección y la transferencia de recursos públicos a entes privados, hoy en día, las corporaciones gigantes como mayores beneficiadas y asegura el control de la población por medio de la violencia y el control.

De esta manera, si se estableciera un imperio global, los grandes capitales para asegurar su supervivencia, tendrían que cambiar completamente su lógica de acumulación. Por lo que nos encontramos con dos opciones. Por un lado, la posibilidad de que se instaure un imperio con un gobierno universal donde las corporaciones implementen globalmente una organización totalitaria de la sociedad. No hay que olvidar que las grandes corporaciones no compiten entre sí, si no que en muchos casos, son una clase que llega a tomar a cuerdos en su propio beneficio, por lo que no sería raro que se pusieran de acuerdo para implementar sus objetivos. Tendencia que vemos cada día más posible. La otra tendencia es que los diversos movimientos antisitémicos, logren instaurar un imperio universal, basado en la igualdad y la libertad que, precisamente como los cantos sextos de la Comedia, enlacen lo local con lo global. Aunque remota, también es una posibilidad.

Incluso hay autores que creen que desde hace décadas hemos pasado del imperialismo de conquista a un imperio globalizado. Los más destacados son Negri y Hardt en su clásico libro señalan:

Nuestra hipótesis básica es que la soberanía a tomado una nueva forma, compuesta por una serie de organismos nacionales y supranacionales unidos bajo una única lógica de mando. esta nueva forma global de soberanía es lo que llamamos Imperio.

La soberanía declinante de las naciones estado y su progresiva incapacidad para regular los intercambios económicos y culturales es, de hecho, uno de los síntomas principales de la llegada de Imperio.

El libro de Hardt y Negri fue muy popular a finales del siglo pasado porque daba una respuesta a el acelerado proceso de globalización posterior a la caída del muro de Berlín. En ese hipotético Imperio, no habría ya un país que centralizara el control económico y político global basado en una política imperialista basada en la expansión y conquista de nuevos territorios. La postura es distinta a la de Wallerstein, para el sociólogo estadounidense, los Estados son necesario para que se haga un control político nacional, con miras a una mejor distribución y fluidez de la economía a nivel global. Esa tendencia no puede finalizar sin cambiar por completo la lógica de todo el sistema. Para los autores de Imperio, esa lógica ya habría cambiado.

Y sin embargo, qué distinto se nos aparece el siglo XXI en estos momentos. Hoy la mayoría de los países del mundo desarrollado, están cerrando sus fronteras y presentan fuertes tendencias nacionalistas reaccionarias y de extrema derecha. Negri y Hardt, señalaban que en ese hipotético Imperio no hay ya una nación que domina sobre las demás. Anunciaban así el mundo multipolar en el que nos encontramos. Hoy, es cierto que Estados Unidos ha perdido mucho de su poder imperialista y ahora comparte su declinante hegemonía con China, Rusia y la India principalmente. En ese escenario caótico y de múltiples problemas, los Estados Nación han decidido encerrarse sobre sí mismos y los organismos supranacionales están más debilitados que nunca. Veamos si no, como el concierto de las naciones ha demostrado su profunda incapacidad para tomar acuerdos globales en el tema de la pandemia. Y tenemos el cambio climático que es un problema urgente y que exige soluciones eficaces y globales si queremos sobrevivir como especie. La crisis económica y las gigantescas desigualdades que padecemos no se solucionará con políticas neokeynesianas. Estamos, pues, vivenciando grandes transformaciones que se agudizarán en las próximas décadas. ¿Se lograrán poner de acuerdo las élites a nivel global e instaurar un imperio tecno-totalitario? ¿Lograrán los diversos movimientos sociopolíticos instaurar un imperio universal, democrático y libertario? De esa lucha emergerá el mundo de mañana. Dante está presente con nosotros. Dante estaría a favor del Imperio democrático y libertario.

#Dante2021 Paraíso Canto V: ¿Existe el libre albedrío?

Hoy di de baja mis redes sociales. Las cuatro que considero más perniciosas: el feisbuk, tuiter, instagram y whatsapp. No me cuesta mucho trabajo desprenderme de estas redes y en realidad, a excepción del whats, no paso mucho tiempo en ellas. Aún así, se me hace un exceso estar conectado aunque sea esporádicamente. Para no extenderme en explicaciones, lo diré de manera tajante. Si alguien me pregunta si creo que existe satanás, le contesto que sí y que habita en esas redes que acabo de mencionar. La banalidad del mal habita precisamente en lo superfluo. Y es que el diablo está en los detalles y desde luego, en la superficie; lo que es un juego o simple pasatiempo. La mejor artimaña del diablo, lo dijo Baudelaire, es persuadirnos de que no existe.

Lo que me ha dejado la lectura de la Divina Comedia es invaluable y va más allá de lo que esperaba. Intento trasmitir esa riqueza e invito a que quien la lea encuentre nuevos tesoros y si quiere los comparta. Creo que este largo poema es uno de esos libros que nunca se agotan. Que cada que se leen se encuentra algo nuevo, un punto que antes no se había visto, alguna imagen sorprendente, un verso contundente y bello. En fin, a diario que lo comento, tengo la sensación de que no abarco casi nada de la riqueza del canto, apenas toco un pasaje y siento que he dejado mucho más afuera y cosas más importantes. Ahora, lo que me intriga, es saber por qué no me había sucedido eso con mis intentos de lectura anteriores. Tal vez es cierto lo que dicen y, cada libro como muchas cosas en la vida, tiene su hora.

Además es un pozo inagotable que te permite indagar en otros conocimientos tan diversos que van desde la biología, la física, la psicología, etc, etc, etc. Un verdadero parteaguas en mi manera de concebir la poesía y sus alcances.

Y en eso el Paraíso no deja de sorprenderme, en su estilo ligero a pesar de las intrincadas reflexiones que cada canto tiene. De las tres partes, esta es la más filosófica. Una filosofía poética de la luz. La luz divina y la que vemos y nos deslumbra con su inmensidad todos los días que para el caso son lo mismo. De ahí mi insistencia de comparar las reflexiones de Einstein con las del Bardo. Al principio me pareció un disparate, pero con el paso de los días, me doy cuenta que la comparación no está tan errada y que se puede hacer un acercamiento, al sesgo, sobre las simpatías y las diferencias que tienen estos dos estudiosos de la luz.

En el canto V Beatriz explica:

El mayor don que en su gran generosidad nos otorgó Dios al crearnos, y aquel que se conforma más a su bondad y que él más prefiere, es la la libertad de albedrío del que todas las criaturas inteligentes están dotadas.

¿Qué es el libre albedrio? Sólo la Wikipedia tiene una entrada extensa sobre el tema. Como sucede con este tipo de cuestiones filosóficas, cada quien tiene su propia postura y la discusión es tan libre como el propio tema. Sin embargo, hay que ubicarnos un poco en el contexto de Dante. El florentino frente a una iglesia que en nombre de esa libertad otorgada por la divinidad, concentra un extraordinario poder muy terrenal. De hecho, sufrió el destierro por ejercer esa libertad frente al papado.

Detengámonos un poco en los versos que arriba transcribí. Dios quiere que seamos libres y somos libres por su bondad y porque estamos dotados de inteligencia. Un poco más adelante en el canto, se explica que los hombres deben ser más racionales y menos animales, para no caer víctimas de sus malas pasiones. Es decir, Dante sí cree que el hombre puede tomar sus propias decisiones y que es responsable de ellas. Y lo mejor, es la manera en que Dios nos muestra su bondad. En otras palabras, no está todo determinado. Desde luego, está es una creencia que concuerda con la doctrina católica. Por ello, si una persona antes de su muerte se arrepiente de sus acciones, merece la salvación. Para otras corrientes cristianas como el calvinismo, esto no es así: el destino del ser humano está prefigurado por Dios. Así, cada una de estas posturas a tenido consecuencias en la sociedad donde se ha desarrollado.

Ahora bien ¿Qué opina Einstein sobre la libertad? Al principio de su libro Mi visión del mundo, apunta:

No creo en absoluto en la libertad del hombre en un sentido filosófico. Actuamos bajo presiones externas y por necesidades internas. La frase de Schopenhauer: «Un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiere», me bastó desde la juventud. Me ha servido de consuelo, tanto al ver como al sufrir las durezas de la vida, y ha sido para mí una fuente inagotable de tolerancia. Ha aliviado ese sentido de responsabilidad que tantas veces puede volverse una traba, y me ayudó a no tomarme demasiado en serio, ni a mí mismo ni a los demás. Así pues, veo la vida con humor.

Si recordamos que Schopenhauer no creía en el libre albedrío, podemos comprender que hay algunas diferencias aparentemente sustanciales entre la postura de Dante y la de Einstein. Aún así, reflexionemos un poco el complejo párrafo del físico alemán. La frase que cita de Shopenhauer desde que la leí me ha intrigado y me ha costado bastante entenderla. Veamos. Yo, si quiero y tengo los recursos necesarios, salto de un paracaídas. Ahí ya hice lo que quise. Lo que no puedo es estar queriendo querer saltar del paracaídas. Espero haber entendido bien la frase. Si esto es así ¿Cuántos de nosotros no vivimos en el querer-querer enamorados de nuestro propio deseo? De ahí creo se generan nuestros peores vicios. Alguien que ama comer y cae en el pecado de la gula, quiere lo que quiere. Por algo purga sus pecados en el Purgatorio. Lo mismo para alguien que es violento y sufre en el Infierno. Padece sus tormentos porque se enamoro de lo que hace: quiere lo que quiere. Si esto es así, estamos cerca de comprender por qué la Comedia se llama así. No sólo porque tenga un final feliz, caso creo que único en las obras canónicas de la literatura universal. También es comedia porque presenta una concepción de la vida desde el humor: somos víctimas de nuestras propias pasiones. Por último, creo que cuando esas necesidades internas encuentran la luz del amor y la inteligencia, florece la libertad.

#Dante2021 Paraíso Canto IV: Dante, precursor del Renacimiento

La imagen que tenemos de la Edad Media hace honor al nombre en como también se le conoce y es más bien oscura. Como en todo, los estereotipos que hemos adquirido en la escuela y en la cultura de masas, han jugado un papel preponderante. Por ejemplo, la mayoría de las personas nos hemos creído el cuento de que en la Edad Media se creía que la tierra era plana. Para el tiempo de Dante esto no era así. Como bien lo señala José María Micó, en el mundo que le tocó vivir al florentino se sabía que la tierra era una esfera, como en el Paraíso dantesco. Así podríamos seguir con los ejemplos, pues estamos hablando de un periodo histórico que duró más de mil años. Tenemos todo un mundo que descubrir en esa época, nebulosa cuando no oscura y, en muchos sentidos, muy otra y distinta a nuestro mundo.

Es cierto que Dante es un poeta antimoderno. Pero es igual de cierto que es un poeta y pensador de transición y que anticipa lo que se conoce como El Renacimiento. ¿En qué forma Dante es un precursor? Desde luego la más directa, es por la influencia que ejerció su pensamiento en artistas e intelectuales renacentistas. En este sentido el canto cuatro del Paraíso, cuando cita a Platón, no sólo nos da indicios de esa renovación (acordémonos que este y otros filósofos griegos no eran los hegemónicos en aquel tiempo) si no que nos muestra una crítica a las bases ideológicas que sustentaban la Edad Media. “Según afirma Platón, parece que las almas vuelven a las estrellas”. En el Timeo, diálogo platónico, el alma humana desciende de las estrellas y cuando uno muere esa alma regresa de donde ha salido. Whitehead dice que la filosofía posterior a Platón son notas al pie de página. A veces creo que podemos decir lo mismo de la física, al menos en los recursos míticos y metafóricos que utiliza para explicarle a los neófitos. En efecto, hoy sabemos que somos polvo de estrellas. A Dante, la referencia a Platón le sirve para formular sus hipótesis en labios de Beatriz:

Pues ustedes están acostumbrados a percibir por medio de los sentidos y de ahí diciernen lo que es digno de pasar a la inteligencia; es por ello que la Sagrada Escritura se acomoda a las facultades de ustedes, pues atribuye a Dios el tener pies y manos, aunque esto debiera entenderse de diferente manera; y la Santa Iglesia representa con aspecto humano a Gabriel y a Miguel, y al otro que curó a Tobías. Lo que en el Timeo se afirma de las almas no parece congruente con lo que aquí se ve, pero sí tiene el mismo sentir.

Para Dante las estrellas ya no son el recinto del alma que después tomará cuerpo en un ser humano. Para él, más bien, los astros tienen influencia sobre las almas pero ya no se encuentran ahí. Su morada es el universo como totalidad. Dicho en otras palabras, el universo es Dios. Creo que ese universo que se presenta en el Paraíso, aunque se sustenta en la física de su tiempo, lo supera por medio de la intuición poética.

El Renacimiento fue, entre otras muchas cosas, una reapropiación del paganismo griego, digamos una re-invención de la religiosidad Grecia, para hacer una crítica al monoteísmo cristiano. Dónde habita el alma ¿en las estrellas? ¿el alma y el mundo son sinónimos? ¿Dios y universo son lo mismo? Yo encuentro un panteísmo dantesco en el Paraíso. Días pasados citaba a Einstein sobre su concepción de la Religiosidad Cósmica muy distinta a las religiones antropomórficas. Añado una cita más que ayude a comprender por qué la religiosidad de Dante se parece más a la del físico alemán que a la de la escolástica católica de su tiempo:

El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir. Es la sensación fundamental, la cuna del arte y de la ciencia verdaderos. Quien no la conoce, quien no puede asombrarse ni maravillarse, está muerto. Sus ojos se han extinguido. Esta experiencia de lo misterioso —aunque mezclada de temor— ha generado también la religión. Pero la verdadera religiosidad es saber de esa Existencia impenetrable para nosotros, saber que hay manifestaciones de la Razón más profunda y de la Belleza más resplandeciente solo asequibles en su forma más elemental para el intelecto.

En ese sentido, y solo en este, pertenezco a los hombres profundamente religiosos. Un Dios que recompense y castigue a seres creados por él mismo que, en otras palabras, tenga una voluntad semejante a la nuestra, me resulta imposible de imaginar. Tampoco quiero ni puedo pensar que el individuo sobreviva a su muerte corporal, que las almas débiles alimenten esos pensamientos por miedo, o por un ridículo egoísmo. A mí me basta con el misterio de la eternidad de la Vida, con el presentimiento y la conciencia de la construcción prodigiosa de lo existente, con la honesta aspiración de comprender hasta la mínima parte de razón que podamos discernir en la obra de la Naturaleza.

#Dante2021 Paraíso Canto III: La verdad y la realidad se alían en la esfera de la Luna

Hace unos cuantos meses, mientras alegaba sobre temas políticos con un académico, supongo que impaciente por mis preguntas e ironías que suelen irritar a cualquiera, la persona en cuestión, me soltó esta neta:

-Es más importante la realidad que la verdad

Que gran desafío en tan pocas palabras ¿Es esto cierto ? ¿Qué es la verdad? ¿Qué es la realidad? ¿Están disociadas una de otra? ¿Por qué me lo dijo en una discusión sobre política? ¿Por qué me lo dijo a mí?

Aún no he encontrado una respuesta, ni creo que exista. Las preguntas sobre qué es la verdad y qué es la realidad, son tan generales y abstractas, que abarcan prácticamente la historia de la humanidad. Tenía razón Gramsci al afirmar que todos los seres humanos somos un poco filósofos. Tiene razón el dicho popular aquel que dice que de músicos, poetas y locos, todos tenemos un poco. ¿Quién no se ha hecho estas preguntas? Por eso, cuando nos damos el tiempo de leer a los filósofos y poetas, experimentamos una especie de reconciliación: algo hay guardado y olvidado que se despierta.

Según wikipedia, la verdad, entre otras muchas acepciones:

También el acuerdo de los conocimientos con las cosas que se afirman como realidades: los hechos o la cosa en particular;2​ y, finalmente, la relación de los hechos o las cosas en su totalidad en la constitución del Todo, el Universo.

Retomo esta definición porque me permite abordar la frase/neta a la que hacía referencia: la relación que existe entre verdad y realidad. En estos momentos, mi perra no me deja escribir porque quiere que juegue con ella. Ese hecho forma parte de una totalidad a la que llamamos universo. En esa totalidad, en este mismo instante, están sucediendo una serie de hechos imposibles de enumerar porque son infinitos, tal cual el universo. Por eso, cuando Spinoza nos dice que Dios es una sustancia infinita y a esa sustancia, también la define como naturaleza, comprendemos íntimamente su panteísmo. Desde esta perspectiva, creo que realidad y verdad no están subordinados uno de otro. En todo caso, la verdad es superior a la realidad, porque la incluye, pero es algo más. Creo que fue Goethe quien lo dijo: la belleza es superior a la verdad, porque la incluye. Ahí es donde entra el canto III de la Comedia. Así inicia:

El Sol, que con su primera calidez abrazó mi pecho, acababa de mostrarme la clara luz de la verdad, por medio de sus pruebas y refutaciones, por lo que yo, queriendo poner en evidencia el estar plenamente convencido de sus palabras, alcé la cabeza y me dispuse a hablar, pero entonces se me presentó una visión tan intensa y fascinante que al momento se desvaneció mi deseo de hablar…así me aparecieron aquellas figuras que se me presentaban delante y que parecían aquellas figuras que se me presentaban delante y que parecían tener muchos deseos de hablar: porque en esos momentos yo sufría del error contrario al de quien puso el amor de un hombre en una fuente. Al percibir aquellas formas, lo primero que apareció en mi mente era que se trataba de rostros que se reflejaban en algún espejo oculto; volví entonces la vista para descubrir las caras originales, pero detrás de mí no había nadie…

Cito hasta aquí y haciendo recorte a una buena parte del inicio. La idea sobre la verdad que nos presenta el Bardo abarca la totalidad del canto. Sin embargo, hay que detenernos un poco en la riqueza de este pasaje. El hombre que se enamora de la fuente, se refiere a Narciso, quien se enamoro de su propia imagen reflejada en el agua. Lo que le sucede a Dante, es lo contrario: los rostros verdaderos se le aparecen como imágenes reflejadas en el agua del espejo.

Spinoza es el filósofo de la Inmanencia ¿y si hacemos una lectura inmanente de este canto? ¿y si esos rostros originales a los que se refiere el Bardo son las cosas y personas que tenemos delante nuestros ojos? Esta idea sobre la verdad está más emparentada con el arte y la poesía. Pero sobre todo con la contemplación y la experiencia cósmico religiosa de la que hablaba Einstein.

Líneas arriba escribí que mi perra no me dejaba escribir. Lleva un rato durmiendo junto a mis pies. Afuera, por la ventana, veo como danza un peral por el poder del viento. Hay un manto de paz en las cosas que me rodean. En el espacio deambula el silencio apenas interrumpido por un leve y dulce piar de pájaros. ¿Y sin embargo, que efímero e insignificante parece si lo conectamos con el concepto de realidad? En este mismo instante hay millones de hechos microscópicos y macroscópicos sucediendo al mismo tiempo en el universo. Cuando logramos intuir esa conexión entre nuestro instante particular y el instante cósmico, se vislumbra el Paraíso. Para mí el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso están en este mundo. Hablo de vislumbre porque son experiencias que todos tenemos y que son difíciles de explicar. Tal vez en una sociedad futura, más justa, nuestros tres reinos estén más equilibrados y esas experiencias sean más comunes y prolongadas.

Me atreveré hacer un aporte a lo que Mandelstam llama acto sincrónico único como visión del tiempo histórico en la Comedia. Creo que el poema como totalidad, trasciende la visión temporal histórica. Por su tercera parte, el Paraíso, creo que también es una propuesta de comprensión de la experiencia espacial como acto sincrónico único. Es el que más está escrito para nosotros, las generaciones futuras a las que se dirigió. Paradójicamente en el Paraíso no hay un lugar. Es lo indeterminado, el reino de las posibilidades, aunque todo esté ordenado por el Amor.

Necesitamos recuperar la conexión del hombre con el cosmos. Con lo real, que según Crick, es lo infinitamente pequeño y lo infinitamente inmenso que nos circunda. Eso nos ayudará a dominar a Narciso, hoy el arquetipo que domina las redes sociales virtuales, buena parte de lo que conforma nuestro mundo real. Un mundo virtual, en el que al día de hoy, dicho sea de paso, no puede haber verdad, aunque el peso de su realidad lo padezcamos todos e incluso lo padezcan más quienes no tienen Internet. Para que la alianza entre verdad y realidad sea más duradera, necesitamos espacio y tiempo. Este sistema basado en la ideología del Progreso y que hoy agudiza al máximo el despojo en todos los ámbitos de la vida, no ayuda mucho.

#Dante2021 Paraíso Canto II: Vindicación del libro y el lado oscuro de la Luna

“¡Oh ustedes, que en minúscula barca siguen a mi navío, deseosos de escuchar lo que voy cantando! No pierdan la vista de sus propios litorales y no se arriesguen a navegar por los piélagos desconocidos, pues si me perdieran de vista podrían extraviarse. Las aguas que navego no fueron surcadas jamás por un ser vivo; así que yo suplico la intervención de Apolo y de las nueve Musas que me pueden mostrar las Osas, y de esa manera orientar mis intenciones”

El canto segundo inicia con dos partes complementarias. Por un lado, el poeta le señala al lector que su pequeña barca sigue un poderoso navío. Aquí como en ninguna parte, Dante nos dice, sin falsa modestia, los terrenos que está pisando. Y sin embargo, primero hace referencia al lector y luego a las musas. En la Comedia ese guiño o interpelación al lector es contante (casi igual que sus repetidos sueños y ensoñaciones) y me hace recordar al Quijote y sus frecuentes juegos donde involucra al “Desocupado lector”, como inicia el prólogo de la entrañable novela. En este caso, Dante, al hablar de canto, se refiere al que escuchamos con el alma. En ese sentido, la Divina Comedia es el poema que vindica y prefigura a la escritura y al lector modernos.

En la segunda parte del inicio del canto, el bardo nos dice que ningún ser humano ha estado en esas esferas. A diferencia del Infierno, donde otros personajes les fue otorgado el don de descender en vida, es la primera vez que alguien antes de morir puede vivir la experiencia y regresar para contarla. Es por eso que invoca a las nueve musas y a Apolo para que lo ayuden. Aquí también hay una diferencia con los poemas anteriores de la tradición occidental. Estoy pensando principalmente en la Ilíada de Homero: “Canta oh, diosa, la cólera del Pelida Aquiles”, así inicia el primer canto, de un poema que antes de ser plasmado por escrito se trasmitió de boca en boca por rapsodas. Dante no pide ayuda a las musas hasta el Paraíso, y no les pide que sean ellas las que canten, es él el que se vindica como autor, y lo hace con hojas bien medidas por medio de la escritura, que estampa experiencias como los sellos en cera. Vindicación de autor y lector se complementan. Nace el poema como libro y como diálogo. Sin lector, la barca por muy grande que sea, naufraga.

La Comedia en su conjunto es el poema filosófico más extenso y complejo que hasta el momento se ha creado. ¿Cómo podemos definir a un poema filosófico? A riesgo de forzar un poco los términos, retomaré las partes en las que esquemáticamente se divide a la filosofía. Es decir, considero que un poema es filosófico cuando incluye reflexiones ontológicas, estéticas, éticas y epistemológicas, todo esto expresado en el lenguaje de la poesía, a saber, metáforas, imágenes, símbolos, alegorías, ritmo, musicalidad, etc. Lo en realidad maravilloso de este tipo de poesía (y en mayor o menor medida, cada poema que en verdad lo es, concentra de forma abigarrada estos elementos filosóficos) es que no se puede separar una parte de otra y su forma es radicalmente distinta a los conceptos y las abstracciones. Para ello podemos tomar como ejemplo cualquier canto de la Comedia, pero como hoy tocó leer el canto dos, lo ejemplificaré retomando algunos pasajes y el tema central que es la primera esfera, la Luna.

Después de que Dante habla al lector, a cada uno de los lectores, como si estuviera en el ágora, señala que se encuentra en un arrebato innato al alma en su perpetua aspiración hacia la imagen de Dios. Entonces explica que esa esencia se experimenta cuando nos unimos a la divinidad por medio de la fe. Esta unión, no necesita demostración alguna porque se da a conocer por su propia evidencia. En lenguaje moderno, al menos así la interpreto, se refiere a una experiencia intransferible y difícilmente comunicable. Hasta aquí, el summo poeta nos ha presentado argumentos filosóficos puros y duros. Mucho se ha escrito sobre el tomismo que sostiene la Comedia. Hay hasta un meme que señala que es una traducción en verso de la Suma Teológica. Eso es no querer entender ni una cosa ni la otra. La filosofía y la poesía, son lenguajes que se complementan y dialogan, muchas veces se frecuentan y rozan, pero que son muy distintos.

Entonces Dante pregunta a Beatriz de dónde proceden las manchas de la Luna. El bardo da su opinión de simple mortal y la musa lo corrige. Entonces da una larga explicación que es necesario leer con detenimiento y completa para acercarnos a su profundidad. El canto termina así: “Ésta es la causa de las diferencias que se advierten entre luz y luz, no su densidad y su enrarecimiento; este es el principio que, conforme a su virtud, produce la sombra y la claridad”.

No es raro que Dante incluya en la primera esfera a la luna. Más allá de la cosmología de la edad media, estamos hablando de la musa de musas. La Diosa Blanca que tan bien aborda Robert Graves. Si en la última esfera nos encontraremos con una luz cegadora, aquí se hace referencia a sombras y claridades, según disposición del amor divino. Como el alma de los hombres, el alma divina se esparce por el cuerpo del universo y “sin salir del círculo de la unidad, difunde su propia virtud, multiplicándola por todas las estrellas”. De esta manera, la Comedia aunque parece que abreva de una filosofía rígida y de su tiempo, en realidad abreva de una tradición milenaria, antiquísima, incluso prehistórica y por lo tanto intemporal. Por ello, es una mujer la que representa la Fe y explica al florentino los más altos conocimientos filosóficos que ningún mortal puede. Dios se manifiesta en mujer en igualdad de condiciones que el hombre. Es un principio de dualidad que rige el cosmos dantesco y que se expresa con toda su intensidad en el Paraíso. Pero hay algo más, los guardianes y devotos de la Diosa Blanca, no sólo buscan cantarle y escudriñar en el horror sagrado por el simple hecho de hacerlo. Como ya había dicho en entradas anteriores, ese horror sagrado que la Diosa inspira y que el poeta muestra en sus cantos (ya vimos que pueden ser orales o escritos), ha formado parte de las experiencias individuales y colectivas desde los tiempos más remotos.

Así, Dante pone en cuestionamiento, anticipándose unos cuantos años, la pretenciosa y muchas veces perniciosa, por mal interpretada, tesis de Marx, según la cual los filósofos no han hecho mas que interpretar el mundo y de lo que se trata ahora es de transformarlo. El florentino, al apostar por la escritura y el lector, inaugura una manera radicalmente diferente de entender y experimentar la poesía. No aspira a transformar el mundo ni ha tomar el poder. El poeta exiliado aspiró a algo más íntimo y radical: aspiró a dialogar con el lector del futuro y con suerte y si no era un actor pasivo en el drama psico cósmico que se le presentaría, ayudar a transformarlo por medio del lenguaje poético. Por lo tanto, aunque se leyera al mismo tiempo por multitudes, el poema es un enorme navío que se dirige a pequeñas barcas en redor; que se dirige a un sujeto de carne y hueso, frágil, miserable y de vida breve; el lector de libros; el que es todos y ninguno; el único e irrepetible.

#Dante2021 Paraíso Canto I: Religiosidad cósmica y Paraíso dantesco

Dice José María Micó, el comentarista y traductor dantesco que el Paraíso es un poema místico. Es cierto, aunque más que recordarme a Santa Teresa o San Juan de la Cruz me recuerda a los dos de los poemas filosóficos más importantes en lengua española. Me refiero al Primero Sueño de Sor Juana y Muerte sin Fin de José Gorostiza. Sin embargo, a pesar de la extensión de estos poemas, no se compara con la extensión de la obra dantesca. Para Micó también es un poema político, incluso más que el Infierno y el Purgatorio. Yo añadiría que de los tres es el más sorprendente e incomprensible para mi mentalidad y cosmovisión de hombre del siglo XXI.

Al igual que los otros reinos del más allá, el Paraíso tiene nueve esferas. Sin embargo, aquí no hay un espacio un tiempo definidos. En el Paraíso existe un tiempo sin tiempo y un espacio sin espacio. Por lo tanto los treinta y tres cantos. Eso no pasa en el Infierno donde el viaje que inicia el 25 de marzo, abarca unos tres días, ni con el purgatorio que abarca otros tres o cuatro días. Aquí, se hará la narración de un instante. El instante de la eternidad y la utopía, entendida esta última como no lugar. Aunque, como en Dante s trata de un lugar/no lugar cosmológico de donde emana el amor.

En el canto primero hay una nota introductoria que al parecer acompaña a las ediciones de la Commedia aunque no fue hecha por el bardo, donde se explica la manera en que está compuesto el Paraíso. En el centro del universo se encuentra la tierra inmóvil de donde en órbitas circulares y concéntricas, giran los cielos regidos por la Luna, Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter y Saturno. El último de los ámbitos celestes es el Empíreo. En fin, el florentino se basa en la física tolemaica, la que regia en su tiempo.

Esa es la primera sorpresa, tal vez la que más sacude a nuestra popular idea del Paraíso, con jardines siempre verdes y donde todos los seres conviven en armonía y santa paz sin la mancha del pecado. el Paraíso dantesco parece ser un poco más complicado: es un poema de la luz y de la relación del hombre con el cosmos. Desde luego es una visión radicalmente distinta en muchos sentidos a nuestra cosmovisión. Mientras que en la Edad Media la Tierra era el centro inmóvil del universo, hoy sabemos que nuestro planeta es una partícula de polvo en un infinito e inescrutable universo. Un universo que además no tiene centro y que puede ser que no sea el único. Además, mientras que Dante compartía una visión del mundo con los hombres y mujeres de su tiempo, me temo que nosotros tenemos una idea vaga de lo que es nuestro universo. Además es hay tantas teorías y tan complejas y muchas veces contrapuestas unas de otras, que es difícil que compartamos una idea común y compartida del cosmos.

De esta manera Dante nos interpela, en primerísimo lugar porque, a medida que avanzó la sociedad moderna, nos separamos más de nuestra relación con el cosmos. Así lo explica D.H. Lawrence (1994: 54) en su libro Apocalipsis:

Quizá lo que más nos diferencia de los paganos es nuestra relación con el cosmos. En nuestro caso, todo es personal: el paisaje, el cielo, no son más que el delicioso escenario de nuestra vida. Incluso el universo del científico es sólo un poco más que la extensión de nuestra personalidad. Al pagano le resultaba indiferente el paisaje y el trasfondo personal, pero el cosmos era algo real; un hombre vivía con el cosmos y reconocía que era más grande que él.

Y el mundo de Dante ¿Qué tanto estaba conectado con esa experiencia cósmica? al parecer, cuando José María Micó dice que el Paraíso es un libro político, se refiere a la crítica que subyace. No hay que olvidar que Virgilio, el maestro, es un pagano que permite la conexión con ese mundo. Tampoco hay que olvidar que el florentino es considerado uno de los precursores del renacimiento. Es decir, el momento en que se escribe la Comedia es de rupturas y transiciones. Sin embargo, aun faltan unos tres siglos para que cuajen las Meditaciones Metafísicas de Descartes, donde el filósofo duda por completo de todo menos de su pensamiento y dice que tal vez el mundo exterior sea obra de un geniecillo maligno: el olvido del cosmos y la desconfianza al mundo exterior, muy propicio para la explotación sin sentido que se asentaría en la modernidad y que aún rige a la sociedad actual. No, el mundo de Dante y la apuesta política en el Paraíso, es reconciliar el paganismo y el catolicismo por medio de la reconciliación con el universo.

Recuerdo una noche en el bosque que con mis amigos mirábamos las estrellas. Entonces una amiga me preguntó:

-Oye, ¿Qué estrella es esa?

-No sé, le contesté.

-¿Estudias desarrollo rural y no sabes qué estrella es esa?

En ese tiempo acababa de entrar al posgrado y esa observación me ayudó no sólo a ponerme al corriente en temas de estrellas y planetas, cuestión que aún no he subsanado, sino que hizo que fuera una de las cosas que desde el principió empecé a indagar sobre los campesinos. ¿Qué idea del cosmos tienen los yo he conocido? En realidad, para mi sorpresa, no muy distinta de la mía. Aunque con una mezcla de las ruinas de su antigua civilización, los pueblos campesinos e indígenas han perdido mucho de su conocimiento. Hemos perdido la comunicación con la naturaleza y con nuestros abuelos viejos El Sol y La Luna, me decía por aquellos días un campesino hñähñu.

Necesitamos recuperar esa conexión con el cosmos si queremos salvarnos como especie ante el actual colapso civilizatorio. En el canto I del Paraíso hay una hermosa palabra que es invención de Dante: trasumanar (transhumanización). Así lo trata de explicar el Bardo:

De pronto me pareció que el fulgor de un astro se juntaba con el otro, cual si el omnipotente hubiese decidido adornar el espacio con otro sol. Los ojos de mi amada estaban clavados en la contemplación de las esferas eternales, y yo fijé los ojos en ella, apartándolos de la luz de los astros, y de pronto me sucedió lo de Glauco, que al saborear la yerba, se convirtió en compañero de los dioses del mar. Yo no podría explicar con palabras en qué consiste la trasnhumanización, pero este ejemplo podría bastar para quienes la divina gracia les conceda el experimentarla

Ahora que he investigado sobre el uso moderno de esta palabra inventada por Dante, me encuentro con la sorpresa de que se utiliza para hacer apología de la tecnología como panacea para solucionar nuestros severos y apremiantes problemas, el más urgente el cambio climático. Pero como dice Nietzsche, las palabras tienen concepto e historia, por lo que es importarte regresarle su dignidad a esta palabra y trabajarla más hasta que nos empiece a dar luces sobre nuestra necesaria reconexión con el cosmos. La transhumanización se acerca a lo que Einstein llamó, Religiosidad Cósmica, que el físico ejemplifica con religiones tan dispares como el budismo, el cristianismo o el judaísmo y con diversos y dispares santos y filósofos. Aunque difícil de comprender pues este tipo de religiosidad no admite un Dios antropomórfico:

El individuo siente la futilidad de los deseos y las metas humanas, del sublime y maravilloso orden que se manifiesta tanto en la Naturaleza, como en el mundo de las ideas. Ese orden lleva a sentir la existencia individual como una especie de prisión, y conduce al deseo de experimentar la totalidad del ser como un todo razonante y unitario. La Religiosidad Cósmica se puede encontrar incluso en las primeras etapas del desarrollo religioso, por ejemplo en algunos salmos de David y en algunos profetas. El componente de Religiosidad Cósmica está mucho más acentuado en el Budismo, como nos lo han demostrado los magníficos escritos de Schopenhauer. Los genios religiosos de todos los tiempos eran admirables gracias a esta religiosidad que no conocía dogmas ni Dios alguno concebido a la manera del hombre. Y es por esto que no puede haber ninguna iglesia cuya enseñanza fundamental se base en la religiosidad cósmica… ¿Cómo pueden comunicarse los hombres esta Religiosidad Cósmica si con ella no es posible formar ni un concepto de Dios ni una teología? A mí me parece que tal es la función principal del arte y de la ciencia: despertar y mantener vivo ese sentimiento en todos aquellos que estén dispuestos a recibirlo.

Mi visión del mundo

Dante en el Paraíso es el poeta de la luz y de la relación del hombre con el cosmos. ¿Será posible hacer una comparación con la física moderna? Tal vez, al fin y al cabo Dante no habla de un Dios antropomorfo, sino de esta Religiosidad Cósmica que el llamó transhumanización. Einstein, por su parte, físico de la luz, creía en el Dios de Spinoza, ese ateo.

#Dante2021 Purgatorio Canto XXXIII: Purificación y utopía

Este es el último canto del Purgatorio. Al inicio, las ninfas (no hay que olvidar que en el Paraíso son estrellas) con lágrimas en los ojos cantan mientras el rostro de Beatriz refleja tristeza y aflicción como María al pie de la cruz. Después, la musa le pide que se desprenda de toda vergüenza y temor y que no hable como un hombre dormido. Es entonces cuando ella le explica las extrañas imágenes que acaba de presenciar y le dice que su inteligencia dura como la piedra y ennegrecida por el pecado, le impiden comprender sus razonamientos. Aún así le dice:

Quiero que mis palabras queden en tu interior como si se hubiesen escrito, para que sirvan de muestra y testimonio, como bordón que lleva el peregrino, engalanado con hojas de palmera.

— Tus palabras quedarán en mí como la figura que guarda invariable la cera del sello -le aseguré-; pero ¿por qué tus palabras, que yo tanto he anhelado, ahora se elevan tanto que mientras más las sigo, las comprendo menos?

Entonces Beatriz le responde con una crítica a la escuela en la que se ha formado y a los conceptos que utilizaba hasta hace poco. Dante insiste que nunca se había alejado de ella y la prueba está en que no guarda remordimiento alguno. Ella, sonriendo, le explica que esa falta es por que “hoy mismo has bebido de las aguas del Leteo.” Para la purificación total falta que beba de las aguas del Eunoé, donde se se reaniman los buenos y adormecidos recuerdos. Al final, con sutileza y sinceridad, el florentino nos dice que ya no le queda espacio para escribir la experiencia de beber estas aguas, pues las hojas que estaban destinadas al Purgatorio, se han completado y no quiere excederse en su oficio. El canto termina con un terceto donde nos dice que beber de esas aguas le sentaron de maravilla, por lo que se siente como planta que le han brotado nuevas hojas” entonces me sentí realmente purificado y dispuesto para subir a la celestial morada”.

A partir de mañana, empieza la lectura del Paraíso, la parte más contrastante con nuestra moderna manera de pensar y tal vez la que menos adeptos tiene, sin embargo para una cabal comprensión de la intensidad de la obra, hay que aventurarse en su lectura y sacar lo mejor como de un inagotable pozo, sobre todo como propondré, porque posibilita la reflexión sobre la reconciliación del hombre con el cosmos: nuestro paraíso cada vez más perdido y alejado.

Ahora bien, entre la composición del Purgatorio y el Paraíso median unos cuantos años. Me parece que Dante ha de haber quedado exhausto después de componer la segunda parte. También ha de haber quedado satisfecho y extasiado. Me parece que el narrar su viaje al inframundo constituyó una experiencia individual que en realidad lo purificó. ¡Quién se atrevería a decir que ha bebido de las aguas del Leteo y del Eunoé sin tener ese grado de certeza! Y la certeza la tenemos ante nuestros ojos, como la figura invariable que guarda la cera del sello. Y ese ejercicio de escritura que ayudó al Bardo, ahora nos lo entrega como un regalo. La Comedia exige la participación activa del lector, es por ello que en muchos pasajes apenas se dejan entrever las situaciones, los símbolos, los actos y las acciones. En otros de plano se oculta lo más importante. Dante quiere nuestra colaboración. No el lector pasivo y adormilado, sino el que participa con los ojos cada vez más abiertos.

La clave para comprender esta propuesta de lectura, creo encontrarla en la parte donde Beatriz le dice que escriba como testigo. Según Giorgio Agamben:

En latín hay dos palabras para referirse al testigo. La primera, testis, de la que deriva nuestro termino
“testigo” significa etimológicamente aquel que se sitúa como tercero (terstis) en un proceso o litigio entre dos contendientes. La segunda, superstes, hace referencia al que ha pasado hasta el final por un acontecimiento y está, pues, en condiciones de ofrecer un testimonio sobre el.”

Dante cumple a cabalidad con estas dos acepciones. Por un lado en su viaje sólo observa como tercero en el litigio entre el ser humano y el más allá. Por otro, él también experimenta ese viaje en carne propia y puede regresar para contarlo. Según Agamben, quien en realidad experimenta un acontecimiento – como los judíos en los campos de concentración- cuando regresa se queda mudo y sin palabras para poder comunicarlo. ¿Es esto así? Si el viaje de Dante al Infierno, el Purgatorio y el Paraíso no hubiese sido una ficción literaria, tal vez no lo hubiera podido narrar.

Theodor Adorno dijo que la poesía sería imposible después de Auswichtz. Me parece que lo que es imposible después de un hecho traumático es la prosa y lo crudamente literal. La poesía o la literatura en general, son la única posibilidad que tienen los parias y exiliados para expresarse subrepticiamente. Tal vez Dante no viajo al más allá, pero nos narró muchas de sus experiencias personales de forma alegórica y por ello, al ser testigo de su propia vivencia y metamorfosearla, trasmite problemáticas universales y que trascendieron su tiempo. Y es que la poesía, aquella que convoca a la Diosa Blanca, es un constante diálogo con el doble o lo que Jung llama la sombra.

Ahora bien, el viaje de Dante es a la vez individual y colectivo. Habla sobre una liberación individual sin olvidar que se forma parte de una comunidad de la cual se forma una relación dialéctica. A este respecto el joven Marx señala:

Por cuanto el verdadero ser comunitario, es la esencia humana, los hombres, al poner en acción su esencia, crean, producen la comunidad humana, la entidad social, que no es poder abstracto-universal, enfrentado al individuo singular, sino la esencia de cada individuo, su propia actividad, su propia vida, su propio goce, su propia riqueza, su propio egoísmo. La realidad de esta comunidad no depende de la voluntad humana; pero, mientras el hombre no se reconozca como hombre y, por tanto, organice al mundo de manera humana, esta comunidad aparecerá bajo la forma de la enajenación. Debido a que su sujeto, el hombre, es un ser enajenado de sí mismo. Esta comunidad son los hombres; no en una abstracción, sino como individuos particulares, vivos, reales. Y el modo de ser de ellos es el modo de ser de la comunidad.

Dante hizo una reflexión intensa sobre su individualidad y así nos otorgó una crítica de la comunidad que le tocó vivir. Y lo hizo por medio de la poesía, aquella luz que permite columbrar un mundo donde el hombre en comunidad se reconozca como hombre y como parte del cosmos.

#Dante2021 Purgatorio Canto XXXII: La historia y el instante

Para mi sorpresa, Dante no narra el momento en que Beatriz lo mira a él. No estamos hablando de miradas de enamoramiento, aunque amor las inspire. Y es que a mi mentalidad literalista le cuesta trabajo realizar los otros planos de lectura. Más cuando se trata de cuestiones tan personales como la relación de un hombre y una mujer. Pero no hay que olvidar que Beatriz es también la alegoría de la Fe. es cierto, la manera en cómo el florentino nos relata su encuentro tiene tonos eróticos. En eso no se diferencia de la poesía mística de San Juan de la Cruz o Santa Teresa. Y eso que apenas estamos en el paraíso terrenal. Sin embargo, la visión y lo visual tienen mayor peso en la Comedia que en el arrobamiento espiritual de los poetas españoles. Ese arrobamiento, por así decirlo, es más carnal y por lo tanto más erótico. O para ser más justo, en la Comedia lo visual tiene connotaciones místicas y sensuales como pocas veces yo he leído.

Ahora bien, en este canto Beatriz está sentada bajo el árbol de nuevo follaje. En torno a ella están siete ninfas:

Poco tiempo serás habitante de esta tierra – me dijo mi amada- más vivirás por siempre conmigo como ciudadano de esa Roma que también es la patria de Cristo, por lo que al regresar al mundo deberás escribir todo lo que has visto. Y como yo me encontraba por completo sometido a su voluntad, hice lo que me dijo.

No es la primera vez que en la Comedia se señala la importancia de narrar el viaje. Sin embargo, la petición de Beatriz plantea otros cuestionamientos ¿Para qué querría Dios que se narre lo que hay en cada una de las partes del más allá? ¿Por qué eligió a un poeta y no a un filósofo o a un profeta?

Siguiendo con las afinidades electivas que he ido encontrando a lo largo de la lectura, la tesis III sobre la filosofía de la historia de Benjamin, señala:

El cronista que narra los acontecimientos sin distinguir entre los grandes y los
pequeños, da cuenta de una verdad: que nada de lo que una vez haya acontecido ha de
darse por perdido para la historia. Por cierto, que sólo a la humanidad redimida le cabe por
completo en suerte su pasado. Lo cual quiere decir: sólo para la humanidad redimida se ha
hecho su pasado citable en cada uno de sus momentos. Cada uno de los instantes vividos
se convierte en una citation À I’ordre du jour, pero precisamente del día final.

Yo encuentro que en este canto el poeta narra una nueva posibilidad de entender la historia de la humanidad. Y lo hace presentándonos la historia de una humanidad redimida desde su visión del paraíso terrenal y con unos cuantos personajes. Al final del canto aparece una prostituta custodiada por un gigante con el que de cuando en cuando se besa. Ella mira a Dante. El feroz amante la golpea por todo el cuerpo, desata el carro y la arrastra por la selva hasta que se pierden de vista. Con esta imagen parece decirnos que, desde antes del inicio de la historia, en el paraíso terrenal, ya estaba el juicio final en germen. Cristo es el enviado de Dios ante los hombres. Dante es un hombre enviado por los hombres. O mejor dicho, es un hombre que se extravío mientras caminaba como cualquiera. Por eso es el poeta de la esperanza y no el profeta a quien la divinidad dicta las palabras: él, como representante de la humanidad, anuncia la certeza de la redención.

#Dante2021 Purgatorio Canto XXXI: Dante, Beatriz y la mirada

La primera vez que Dante vio a Beatriz, fue cuando ella tenía 9 años y no volvía a verla hasta nueve años después. Un número místico para el florentino. La vida de Beatriz fue breve, a los 23 años murió. No se sabe a ciencia cierta cuántas veces ni de qué manera el poeta y la musa convivieron. Tal vez, ironías de la vida, la vio tan sólo tres veces.

Este canto es una continuación del primer encuentro en el más allá entre los amantes. Dante admite el que se dejó seducir por falsos placeres cuando su rostro dejó de estar presente. Beatriz, entre otras cosas contesta:

Ni la naturaleza ni el arte te causaron jamás el encanto que te producían los hermosos miembros en los que se contenía mi ser mientras vivía, y que ahora no son más que despojos de la tierra.

Dante aún no la puede ver en el Purgatorio porque tiene un velo. Aún hay culpas que no le permiten ver. Se le presenta una ensoñación y hay una mujer que le dice que sujete su mano, pues está sumergido en el río hasta la garganta. Después lo sumerge con ambas manos todo el cuerpo, sale del río y le presenta a otras tres ninfas que se disponen a llevarlo ante su presencia, no sin antes las tres hermanas se ocuparán de preparar sus ojos:

Procura tener la vista fija, pues hemos puesto en tus ojos las esmeraldas desde las que Amor,en un tiempo, lanzó sus flechas sobre ti.

Mil deseos, más ardientes que una llama, hicieron que yo fijara los ojos en aquellos que contemplaban al grifo con tal fijeza, que este se reflejaba en ellos; pero aparecía su imagen a veces con una naturaleza a veces con la otra, como juega la luz sobre la superficie de los espejos. Imagina, lector, cuál sería mi maravilla al ver que él se encontraba inmóvil, pero su imagen se transformaba de esa manera.

La manera en que lo abigarradamente visual se despliega a lo largo del poema es palpable para cualquier lector de la Commedia. Creo intuir que eso es lo que le da la atmósfera de sueño y alucinación que tiene cada canto. En esta ocasión, presenta la manera en que el ser humano y la fe se miran por primera vez. Antes de que Beatriz miré a Dante, él ve en sus ojos al grifo, aquel ser mitológico, mitad león, mitad águila: al mirarla ve la magnificencia de Dios que es mirada por ella. Las ninfas le piden que voltee a ver al que en vida fue su amante. El canto termina antes de que los dos mutuamente se miren. Los misterios que unen al hombre con la fe son casi imposibles de ser pintados o escritos. Estamos ante lo inefable.

Ayer comparé a T.S Eliot con Dante. No soy el primero ni el último que lo ha hecho. Tampoco soy el primero en encontrar grandes diferencias. Eliot al igual que Ezra Pound, ni siquiera nos presentan una imagen del purgatorio. Todo es infierno y desgarramiento. Balbuceo e imágenes rotas. Por ejemplo, una de las partes que componen Tierra Baldía, se llama Muerte por Agua. Una muerte que no purifica ni trae esperanza. A diferencia de la ninfa cuando sumerge a Dante. Para Eliot, los hombres y las mujeres están huecos, llenos de paja como espantapájaros. Dante, más aún que en la naturaleza y el arte, encuentra la unión con la divinidad en la sensualidad del cuerpo femenino. Por él se extravía y por él conoce la fe en Dios.

#Dante2021 Purgatorio Canto XXIX: Un acertijo sobre Seres Imaginarios

En este canto Dante muestra su visión del paraíso terrenal. Después de ver una procesión de almas vestidas de blanco radiante y los veinticuatro ancianos que venían de dos en dos, se “aparecieron en sucesión cuatro animales coronados de verdes hojas”.

En el Libro de los Seres Imaginarios, Borges menciona a estos cuatro animales, haciendo referencia al Libro de Ezequiel y la Revelación de San Juan. Después menciona la importancia de estos seres para el Zohar. Finalmente cita a diversos autores y hace digresiones y juegos literarios. típico recurso borgeano. Pero me pregunto ¿Por qué no cita a Dante? ¿Olvidó Borges que en el canto XXIX se hace mención a estos animales y que Dante nos propone un debate sobre seres imaginarios? No lo creo. El narrador argentino valoró el legado del summo poeta. Más bien, creo que es un guiño al lector curioso y que gusta de los juegos intertextuales y de la Divina Commedia. Además, estos animales no se los topa en cualquier sitio. Están nada más y nada menos que en el paraíso terrenal. Así los describe Dante:

Y cada uno de ellos estaba provisto de seis alas de pluma, y las plumas estaban cubiertas de ojos tan vivaces que los de Argos no se hubieran diferenciado de aquellos. Pero no malgastaré los versos, lector, en describir las formas de aquellos animales, hay otra intención que me llama poderosamente: pero si quieres saber cómo eran, lee a Ezequiel, quien los pinta según los vio venir desde el Septemtrión, con viento, nubes y fuego, y como los hales en esos escritos, así mismo eran aquí, salvo por las plumas; aunque en eso Juan está conforme conmigo y difiere de Ezequiel.

¿En que difieren los animales según el libro de Ezequiel y el de Juan? Espero pronto subsanar esa ignorancia que tengo de la Biblia. Aunque algo que sí noto es que el primer libro es del Antiguo Testamento y el segundo del Nuevo.

A continuación agrego la entrada que aparece en el Libro de los Seres Imaginarios, donde se habla sobre estos animales. Tal vez algún lector agregue nuevas explicaciones:

Jorge Luis Borges: Haniel, Kaftsiel, Azriel y Anael

“En Babilonia, Ezequiel vio en una visión cuatro animales o ángeles, «y cada uno tenía cuatro rostros, y cuatro alas» y «la figura de sus rostros era rostro de hombre, y rostro de león a la parte derecha, y rostro de buey a la parte izquierda, y los cuatro tenían asimismo rostro de águila.» Caminaban adonde los llevara el espíritu, «cada uno en derecho de su rostro», o de sus cuatro rostros, tal vez creciendo mágicamente, hacia los cuatro rumbos. Cuatro ruedas «tan altas que eran horribles» seguían a los ángeles y estaban llenas de ojos alrededor.
  Memorias de Ezequiel inspiraron los animales de la Revelación de San Juan, en cuyo capítulo IV se lee:

 Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y en medio del trono; y al derredor del trono cuatro animales llenos de ojos delante y detrás.  Y el primer animal era semejante a un león, y el segundo animal, semejante a un becerro, y el tercer animal tenía la cara como hombre, y el cuarto animal, semejante al águila que vuela.

Y los cuatro animales tenían cada uno por sí seis alas al derredor; y de dentro estaban llenos de ojos; y no tenían reposo día ni noche, diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que ha de venir.

  En el Zohar o Libro del Esplendor se agrega que los cuatro animales se llaman Haniel, Kaftsiel, Azriel y Anael, y que miran al Oriente, al Norte, al Sur y al Occidente.
  Stevenson preguntó que si tales cosas había en el Cielo, qué no habría en el Infierno. Del pasaje anterior del Apocalipsis derivó Chesterton su ilustre metáfora de la noche: «un monstruo hecho de ojos».
  “Hayoth” (seres vivientes) se llaman los ángeles cuádruples del Libro de Ezequiel; para el Sefer Yetsirah, son los diez números que sirvieron, con las veintidós letras del alfabeto, para crear este mundo; para el Zohar, descendieron de la región superior, coronados de letras.
  De los cuatro rostros de los “Hayoth” derivaron los evangelistas sus símbolos; a Mateo le tocó el ángel, a veces humano y barbado; a Marcos, el león; a Lucas, el buey; a Juan, el águila. San Gerónimo, en su comentario a Ezequiel, ha procurado razonar estas atribuciones. Dice que a Mateo le fue dado el ángel (el hombre), porque destacó la naturaleza humana del Redentor; a Marcos, el león, porque declaró su dignidad real; a Lucas, el buey, emblema de sacrificio, porque mostró su carácter sacerdotal; a Juan, el águila, por su vuelo ferviente.
  Un investigador alemán, el doctor Richard Hennig, busca el remoto origen de estos emblemas en cuatro signos del Zodíaco, que distan noventa grados uno del otro. El león y el toro no ofrecen la menor dificultad; el ángel ha sido identificado con Acuario, que tiene cara de hombre, y el águila de Juan con Escorpio, rechazado por juzgarse de mal agüero. Nicolás de Vore, en su Diccionario de astrología, propone también esta hipótesis y observa que las cuatro figuras se juntan en la esfinge, que puede tener cabeza humana, cuerpo de toro, garras y cola de león y alas de águila.”